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jueves, diciembre 29, 2016

El Paricutín o cómo sembrar maíz y recoger un volcán

Un volcán en una huerta
Uno, cuando planta una huerta, a parte de coger un lumbago de órdago si no está acostumbrado, puede recoger patatas, pimientos, tomates, judías, maíz.... o un volcán. Efectivamente, por mucho que le pueda extrañar, esto último es lo que "cosechó" Dionisio Pulido, un agricultor mexicano que vio cómo, sin previo aviso, se le formaba un volcán en medio de un maizal el 20 de febrero de 1943: el Paricutín había nacido.

Dionisio Pulido
Paricutín era una población agrícola de poco más de 700 habitantes ubicada a unos trescientos kilómetros al oeste de México DF, y a partir de entonces su futuro iba a cambiar para siempre. Ese día, hacia las 4 de la tarde, Dionisio estaba trabajando el campo con Paula, su mujer, como de costumbre. De pronto, en uno de sus  terrenos, descubrió una grieta de unos 50 metros de longitud por medio metro de profundidad, sintió un trueno y los árboles se pusieron a temblar. El agricultor se giró a hablar con su mujer y en ese momento vio como el suelo comenzaba a hincharse hasta una altura de unos 2 o 2'5 m. de alto, y de una de las grietas empezó a salir un polvo fino -como cenizas-, acompañadas de gases con fuerte olor a azufre, que salían con un fuerte pitido. El pobre hombre, asustado, se encomendó al Santo Cristo de los Milagros, e intentó salvar los bueyes y a su familia, los cuales encontró en el pueblo sanos y salvos.

Acabado de nacer
A partir de entonces, la grieta empezó a expeler una nube de material piroclástico (lapilli, bombas, cenizas...), creando alrededor de la fisura un pequeño cono que crecía con rapidez. A las 10 de la noche de aquel día, el bebé-volcán, además de los piroclastos, comenzó a derramar lava que se extendió por el campo, destrozando todo lo que encontraba a su paso, dando inicio a una erupción que con ligeras oscilaciones no acabó hasta cinco años más tarde, en 1948.

San Juan en peligro
El cono del volcán creció a una velocidad endiablada (ver Surtsey, el nacimiento de una isla). A las 24 horas de iniciado el episodio volcánico, el cono tenía ya más de 30 metros de altura; a las 72 horas, ya tenía 60 metros; a los 6 días el volcán había alcanzado los 120 metros  y a los cuatro meses, había llegado a los 200 metros de altura por encima del nivel del valle. Aquello parecía (y, de hecho, era) imparable

La iglesia, tragada por la lava
Las continuas erupciones -con nubes de cenizas y vapor de agua que llegaron hasta los 6.000 metros de altura- y los flujos de lava que salían del volcán a una velocidad de 25 m. por hora, causaron el desplazamiento de más de 2.500 personas de los pueblos de los alrededores. Así las cosas, la erupción provocó durante los primeros seis meses la desaparición completa bajo la lava del pueblo de Paricutín, el cual se encontraba a unos 3 kilómetros de la grieta origen del incidente. 

El Paricutín en la actualidad
En 1944 tuvo que ser evacuado el pueblo de San Juan Parangaricutiro, ya que el volcán en su continua erupción -con algunos momentos ciertamente violentos-, envió coladas de lava hasta a 10 kms del punto de efusión. Coladas que cogieron de pleno al pueblo, del cual, en la actualidad e incrustada en medio de un grueso manto de lava solidificada, tan solo queda parte de la iglesia en pie. El drama humano que se vivió fue impresionante, si bien no se tuvo que lamentar pérdidas humanas provocadas por la actividad volcánica.

Destrucción total
El Paricutín siguió sus erupciones hasta 1948, momento en el cual paró su actividad hasta 1952, cuando tras una serie de violentas explosiones que provocaron nubes de ceniza de hasta 3 kilómetros de altura, cesó completamente su actividad emitiendo desde entonces tan solo algunas fumarolas. El cono había llegado a una cota máxima de 424 metros desde el nivel original.

Restos supervivientes
Durante los años en que se produjeron las erupciones, todos los campos quedaron arrasados como consecuencia directa de las nubes de ceniza y las coladas de lava, muriendo miles de cabezas de ganado. Ello provocó una gran hambruna debido a la imposibilidad de cultivar las tierras (ver El creativo y espectacular paisaje de La Geria), una pertinaz sequía que siguió a la erupción y los problemas derivados del desplazamiento a otras zonas, a pesar del establecimiento de una nueva población, San Juan Nuevo, a una decena de kilómetros del anterior. Si bien las erupciones de 1944 acabaron con las cosechas de esa temporada, sirvieron para, curiosamente, acabar con una plaga de langosta que asolaba la región desde hacía años. No hay mal que por bien no venga, claro.

En la actualidad, el volcán Paricutín y los restos de la iglesia de San Juan, se han convertido en una visita obligada para todo turista que visite aquella zona. Una zona que tiene el honor de ser listada como una de las 7 maravillas del mundo natural.

El Paricutín, una cosecha demasiado "potente".
Art. Rev. 17/11/10 23.58 215v

lunes, diciembre 26, 2016

Y con Esteban, tres. El porqué de la celebración de San Esteban

San Esteban, el primer "empachado"
Tres... tres mil calorías por ágape es lo que nos hemos metido en las tres comidas que hemos hecho en las tres festividades consecutivas de Navidad que celebramos en Catalunya: Nochebuena (Nit de Nadal), Navidad (Nadal) y San Esteban (Sant Esteve). Parece mentira lo que pueden dar de sí los estómagos y los michelines, que en escasamente 48 horas acaban por embuchar más calorías que en toda una semana normal... sin embargo, ¿a cuento de qué nos reunimos estos días? Nochebuena, tiene un pase; Navidad, también,... pero ¿San Esteban? Pues aunque parezca mentira, también tiene su sentido.

El Sanedrín judío
San Esteban es lo que se conoce como “protomártir” cristiano, o lo que es lo mismo, que después de “cepillarse” a Jesucristo, éste personaje, judío converso helenizado (hablaba griego, en vez de hebreo), fue el primero a quien dieron “matarile” por defender la nueva religión que se había creado.

Por lo visto, San Esteban fue nombrado diácono por los primeros apóstoles (aspirante a cura, vaya) encargado de las relaciones con los paganos conversos, y el hombre, como toca a todo buen converso, era un hincha cristiano que iba convirtiendo judíos y paganos a diestro y siniestro. Ello no gustó al Sanedrín judío, el cual decidió ir a por él para pararle los pies. Siempre queda feo eso de robar clientela a la tienda de al lado, sobretodo, cuando se había sido cliente de ella.

¡Mato! ¡Ma-to!
Según parece le acusaron de cosas muy feas, es decir, de blasfemar contra Moisés y contra Dios (por suerte, Moisés y Dios en estos momentos ya pasan de todo y no están por estas minucias) y el hombre, en vez de retractarse, empezó a sacar el hooligan que llevaba dentro, y al mejor estilo Belén Esteban (curiosa la coincidencia), empezó a desbarrar y a sacar aquello de “por Jesusito, mato! Matooo!”. Pero este Esteban no era exactamente “el príncipe del pueblo bajo” y ante tanto barriobajerismo religioso lo condenaron a padecer un ataque de piedra. A lapidarlo, vaya.

Martirio S.Esteban (St. Joan de Boí)
El resultado es que San Esteban murió mientras que se hartaba de una dieta rica en minerales y oligoelementos (después para que digan que es sana) proporcionada gratuitamente por el populacho, y se le pierde la pista. Pero hacia el 415, un sacerdote llamado Luciano tuvo una visión en sueños de dónde se encontraba la tumba de San Esteban. No se tiene claro si fue Dios o la borrachera de cazalla de la noche anterior, la que le produjeron la visión, pero el caso fue que encontraron los restos.

Gran devoción en Menorca
Estos restos del "ubicuo" San Esteban -todo el mundo tenía el suyo por lo visto-, fueron llevados el 418 a Menorca, y provocó un gran tumulto, produciendo la conversión en masa de los judíos que allí vivían (tampoco se explica los métodos que se utilizaron para tal cambio de chaqueta masivo, pero convincentes tuvieron que ser sin duda) iniciándose de esta forma una festividad que se celebra en mayor o menor medida en buena parte de los países cristianos.

Canelones típicos de St. Esteve
En definitiva, que durante éstas fiestas celebramos la noche en que nació Jesús (o más o menos, ver La Natividad del Dios-Sol), el día en que nació Jesús (para los despistados que siempre se enteran los últimos) y el día del primer "empachado" navideño. ¿Que son muchas fiestas? Dados los tiempos que corren, córrase una juerga, aunque sea familiar, que será lo mejor que se lleve estos días.

Ya volverá a la realidad cuando mire su cuenta corriente.

Que "fisno" que lo ponían en la Edad Media, ¿no?

Art. Rev. 26/12/09 11.57 196v

sábado, diciembre 24, 2016

Feliz Navidad! Bon Nadal! Zorionak! Bo Nadal!

Aunque uno ya comienza a estar un poco saturado de tanto video, tanta postalita y tanta mandanga, no puedo dejar de pasar la oportunidad para desearos que paséis lo mejor posible estas fiestas, ya sean religiosas (para algunos) o paganas (para todos).

Para los que sean buenos tiempos, perfecto, y para los que hayan venido recibiendo bastos, ánimos y a esperar tiempos mejores, que seguro vendrán (por aquello de los 100 años, vaya).

En fin, dicho lo dicho, cuidado con las gastritis, las gripes y las salmonelosis de estos días y que lo paséis en grande.

Y recordad que la moneda de la vida, por mucho que os toque verla por su cara "memento mori" , lleva intrínseca e inextricablemente incorporada también otra cara con un alegre, sincero y bullicioso "carpe diem" . 

Buscadla y la encontraréis.

¡Felices Fiestas!

-Ireneu-

Mis mejores deseos para todos

lunes, diciembre 19, 2016

Réquiem por un mar: El pavoroso desastre ecológico del Mar de Aral

Aral, réquiem por un mar.
¿Ustedes se acuerdan del Mar de Aral? Aquel mar que durante primaria nos enseñaron que estaba en Asia, un poco más allá del mar Negro y del mar Caspio... ¿Si? pues ya no hace falta que lo recuerden más, ya que llenando una piscina de goma, de las de crío, tendrán más agua almacenada que la que tiene actualmente. La increíble capacidad del hombre de ser una auténtica plaga de langosta para el planeta, se pone en evidencia en este hasta hace 20 años mar interior, convertido ahora en una pestilente charca cenagosa.

Pesca de altura en el Mar de Aral
Imagínese que vive en una ciudad costera, con su puerto pesquero y todo, y que en menos de 20 años, lo que antaño era una playita mona a tocar del paseo marítimo, ahora la tiene que ir a buscar a 100 kms en línea recta desde donde lo tenía antes. O traducido a medidas conocidas, que la playa de la Barceloneta le quedaría a medio camino de Mallorca. Esto es exactamente lo que le ha pasado a la ciudad de Aralsk en Kazajstán. Pero... ¿cómo ha podido ocurrir semejante descalabro? El hombre tiene toda la culpa.

Ubicación del ex-Mar de Aral
El Mar de Aral, en realidad es (era) un lago interior ubicado en las estepas desérticas de Asia Central. Este lago recibe el agua de un par de ríos importantes de Asia llamados Amu Daria y Sir Daria, pero no tiene ninguna salida, por la que toda el agua que recibe queda embalsada en aquel punto. La calor y el sol del desierto provoca en él una gran evaporación concentrando las sales que transportan los ríos creando un lago salado, un auténtico mar interior de hasta 68 m. de profundidad y tan extenso como Andalucía.

Demencial riego del algodón
Esto fue así durante los últimos 20.000 años, pero en los años 40 del siglo XX, la Unión Soviética vio en los caudalosos ríos que desembocaban en el Aral, una fuente inagotable de agua con los que convertir en regadío extensísimas porciones de desierto dedicándolos exclusivamente al cultivo del algodón.

La extracción de agua del Sir Daria y Amu Daria fue tan brutal que sólo un 10% del agua que llegaba antes de los planes de regadío llegaba ahora al Mar de Aral.

Proceso de desecación
El nivel del mar, empezó a descender a un ritmo desenfrenado. A mediados de los 60, el nivel descendía a 20 cms por año y en los 80, se llegó a descender la friolera de 1 m. por año. Con este ritmo, a mediados de los 90 el mar había perdido el 80% de su volumen y el 60% de su superficie. La bajada de nivel provocó la división, primeramente en dos y posteriormente en tres partes, y los pueblos que habían vivido de la pesca industrial, tuvieron que dejar sus barcos varados en medio del desierto, ya que les era imposible seguir el ritmo del retroceso del agua a base de hacer canales.

El mar llegaba al acantilado
La desecación provocó que extensas zonas del fondo quedaran expuestas, cubiertas por gruesas capas de sal que se llevó el viento, ya que no había ninguna cubierta vegetal que los detuviera. Los habitantes perdieron las fuentes de agua dulce y empezaron los problemas sanitarios por las tormentas de polvo salino que las tormentas se llevaban a lugares tan lejanos como el Ártico. Los problemas respiratorios y de cáncer derivados se dispararon. Paralelamente, el clima se volvió loco, aumentando las temperaturas máximas y haciendo más frío en invierno debido a la desaparición del colchón térmico que significaba el mar.

Tormenta, arena y barcos
Para más inri, en una isla en medio del mar -que al final quedó en tierra firme- los soviéticos habían instalado una base secreta dedicada a experimentar con armas bacteriológicas (con Antrax, entre otros) contaminando la región al verter residuos tóxicos al agua (ver El vertido asesino de Minamata).

Actualmente estos desechos están en la superficie y arrastrados por el viento, hacen aún más pavoroso el desastre del mar de Aral.

Dique Kokaral
¿Y las soluciones? Semejante catástrofe tiene una muy difícil solución debido a la magnitud de la tragedia, y el Aral no volverá a ser el mismo. En 2005 se proyectó una presa (el Dique Kokaral) con la intención de, al menos, salvar una de las partes de este mar, subiendo el nivel del agua y disminuyendo la salinidad. La idea a día de hoy ha funcionado, aumentando notablemente el nivel del agua en la parte norte del antiguo Aral, pero sólo representa una quinta parte de la superficie original y ha condenado al resto del mar a la evaporación, ya que impide la llegada de la poca agua que lo regaba.

Mar de Aral Norte
Incluso se ha planteado desviar (ver El Ter y su desembocadura de quita y pon) ríos enteros desde Siberia para avenar de nuevo el mar, pero es una solución costosísima y sería desnudar un santo para vestir a otro. Por su parte, las soluciones drásticas de disminuir los regadíos han sido desestimadas por ser los cultivos de algodón las únicas fuentes de riqueza de las empobrecidas repúblicas ex-soviéticas que comparten las costas del Aral.

Desastre ecológico
En definitiva, que poco más que rezar por el fallecido Mar de Aral podemos hacer. Una catástrofe ecológica y humanitaria provocada por la codicia, la locura humana y perfectamente evitable, ha acabado con un mar. Esperemos que el planeta entero no sea el siguiente en caer por nuestras propias manos.



1960 - 2009. Un desastre en una sola foto.

Art. Rev. 27/3/10 12:25 180v

Webgrafía

miércoles, diciembre 14, 2016

El yoyó, el diabólico invento prohibido por provocar sequías

Jugando al yoyó
Hace no mucho tiempo, una conocida me explicaba que tenía a sus nietos y a los amiguitos de sus nietos totalmente rendidos a sus pies, y no era para menos. Para unas criaturas acostumbradas a las consolas, los móviles y las tablets como método de distracción habitual, el hecho de que hubiera un mayor que les enseñara a jugar a la charranca (rayuela), al escondite, a las canicas o al 1,2,3 pica pared era una auténtica fiesta. Los tiempos de aquellos juegos que todos los que tenemos una cierta edad hemos jugado alguna vez, hace tiempo que pasaron en beneficio de una tecnología que ha substituido el contacto físico por una aislada y onanista realidad virtual. Uno de los juegos que parecen haber pasado a mejor vida para los cibernéticos infantes es el yoyó. Y es una pena porque este sencillo y antiquísimo artilugio ha hipnotizado a generaciones de niños y niñas, hasta el punto de llegar a ser prohibido por... ¡provocar sequía! De locos, pero cierto.

Todo el mundo ha tenido uno
Cuerda arriba, cuerda abajo... de esta forma machacona, la juventud y no tan juventud de todas las épocas se ha pasado días enteros intentando hacer bailar el yoyó. Este par de discos unidos por un eje con una cuerda enrollada, ya se conocía en la Antigua Grecia y desde entonces, ser capaz de repetir las figuras que eran capaces de hacer con él los más experimentados, ha sido un reto para todo el mundo que lo ha tenido en las manos. No obstante, a pesar de ser conocido en todo el mundo, el verdadero boom de este juego vino a principios del siglo XX, cuando el filipino-estadounidense (ver Rizal o cómo un pacifista hizo perder las Filipinas a España) Pedro Flores creó la Yo-yo Manufacturing Company en 1928 y empezó a venderlos como churros, con unas tiradas de producción que llegaban a los 300.000 juguetes diarios.

Funcionamiento del yoyó
Los yoyós, de esta forma, y gracias a su precio económico, empezaron a distribuirse internacionalmente de una forma pasmosa, volviendo medio locos a todos los niños y jóvenes que entraban en contacto con él. Dentro de la expansión mundial del yoyó, uno de los lugares donde más éxito obtuvo fue Oriente Medio, y sobre todo, en el territorio que hoy conocemos como Siria. Sin embargo, no todo el mundo estaba tan contento con tal profusión de estos oscilantes juguetes.

Mapa de Siria
Siria, a principios de los años 30 del siglo XX, era un territorio conflictivo (no tanto como hoy (ver ¿Qué está pasando en Siria? Síntesis de un conflicto armado), pero casi) que estaba desde 1920 bajo mandato francés, país que lo había convertido en un protectorado con un estamento religioso que tenían un poder muy fuerte. Así las cosas, la juventud siria, como forma de escapar de la dura realidad de una sociedad en permanente enfrentamiento contra el poder galo, se lanzó de brazos abiertos a la poco menos que hechizante afición de hacer subir y bajar con más o menos gracia los yoyós, llegando a ser una auténtica obsesión.

Alá no gustaba del yoyó
Paralelamente, el país estaba pasando unos malos momentos climáticamente hablando, con una fuerte sequía (ya de por sí dura por ser de clima semidesertico) concatenada con un invierno muy frío que habían provocado que la cosecha se perdiese, cosa que ponía en un serio brete a las capas más vulnerables de la sociedad, sobre todo agricultores y ganaderos.

Juego milenario
Si hubiese sido un país católico, ante semejante panorama pluviométrico, poco hubieran tardado en sacar los santos y las imágenes solicitándoles que lloviera (ver El alcalde que le echó un órdago a Dios... y ganó), pero al ser Siria un país predominantemente musulmán, a parte de rezar para que llegaran las lluvias, cualquier expresión idólatra en ese sentido está estrictamente prohibida. Aunque, como fueran las cosas, las autoridades religiosas musulmanas no se iban a quedar de brazos cruzados y más si conocían quién era el culpable de la situación: el yoyó.

Más o menos como se habrá quedado usted al descubrir este singular culpable, se quedaron los miles de practicantes del juego del yoyó cuando en enero de 1933, un comité formado por jefes religiosos de Damasco, se entrevistaron con el Primer Ministro Haqqi al-Azm y solicitaron la prohibición del yoyó. Las razones argumentadas para ello no tenían desperdicio.

Yoyó profesional
Según los lideres religiosos sirios, imbuidos de una superstición tan solo explicable en la medida de su extrema desesperación, pensaban que el yoyó, en su eterno bajar y subir, era un elemento diabólico que desagradaba a Alá, que absorbía la mente de los sirios y que provocaba que la lluvia que tenía que caer al suelo, al ver el juguete en funcionamiento, volvía a subir antes de llegar a tierra. Ello, junto a la idea entre los imanes de que era una absurda pérdida de tiempo, convencieron al gobierno sirio e hicieron que se oficializara la prohibición inmediatamente. Una prohibición que hizo que, a partir de entonces, la policía siria se dedicase a parar todos aquellos impíos que osasen jugar con un yoyó.

Los griegos jugaban al yoyó
El resultado fue la incautación de miles de estos artilugios satánicos y la práctica eliminación del juego del yoyó en territorio sirio. Las crónicas no dicen qué pasó con la prohibición aunque apuntan a que, pasado un tiempo llovió de nuevo para regocijo de toda aquella sedienta tierra. ¿Casualidad? ¿Ciclo climático?

Sea como sea, esta prohibición de un juguete milenario en la creencia totalmente ignorante y fanática de que su funcionamiento propiciaba absurdamente la sequía, ha quedado como ejemplo de la delgadísima (caso de que realmente exista) línea roja que, por mucho que se obstinen en negarla los elementos más devotos de cualquier confesión, separa una religión de una simple y necia creencia supersticiosa.


Un diabólico invento capaz de producir sequía

Webgrafía

viernes, diciembre 09, 2016

Suecia, una protesta y el niño llamado Brfxxccxxmnpcccclllmmnprxvclmnckssqlbb11116

Una elección importante
¿Qué nombre le ponemos? Esta pregunta, por trivial que parezca, es una de las elecciones más importantes que, después de la concepción, han tomado nuestros padres por nosotros. Y es que, el poner uno u otro nombre, puede acabar por significar para su poseedor el pasar asquerosamente desapercibido, o bien haber nacido con un pirulo de ambulancia encendido en la cabeza. En mi caso, mi nombre sería de los del segundo grupo, y aunque no reniego en ningún caso de él (bien al contrario), he de reconocer que a veces te cansas del típico “¿perdón?” que matemáticamente sigue como respuesta cuando me veo obligado a darlo. Sea como sea, mi “rarísimo” nombre no es más que el masculino de Irene -acabado en “o” en castellano y “u” en catalán- y me fue impuesto por mi abuelo paterno (ver ¿Sabes determinar tus 8 apellidos?), el cual nos ocultó sus razones para tal elección durante toda su vida. No obstante, y dejando las cuestiones de gustos o modas a parte... ¿qué es lo que puede llevar a unos padres a poner a su hijo el nombre de “Brfxxccxxmnpcccclllmmnprxvclmnckssqlbb11116”? ¿Tontería? ¿Ignorancia? Este caso real se dio en Suecia en 1996 y, por suerte, el Estado sueco no aceptó el nombre... ¿por suerte? Le invito a leer hasta el final ya que, cuando acabe, es posible que no tenga las cosas tan claras.

Registro Civil
Cuando unos padres van al registro civil con el nacimiento de un nuevo hijo, más allá de para dar constancia de su existencia, con ello en realidad se le está dando de alta como futuro “pagano” del país en el que nace. El Estado, en estas circunstancias, además de obligar a que cualquier nacido en su territorio de administración deba ser añadido, sí o sí, en su listado general de “súbditos”, lo hace siguiendo sus reglas y atendiendo a los intereses políticos y especificaciones culturales que quiere imponer a sus ciudadanos. Y el nombre y apellidos que han de llevar, en tanto que código personal e intransferible que define una persona, no escapa a su control tampoco, por lo que la elección, por amplia que sea no es libre elección de los padres.

Lasse Diding
Así las cosas, ya sea amparados por la excusa del derecho a la dignidad de la criatura, porque no atienden a la tradición establecida o a la lengua oficial, los Estados regulan a su conveniencia el nombre que ha de imponer un padre, dejando poco margen de maniobra a la voluntad personal de los progenitores. Unos progenitores que, pueden llegar a “rebotarse” ante semejante intromisión del Estado en su privacidad, tal y como le pasó a la pareja sueca Elizabeth Hallin y Lasse Diding en 1996.

Polémico hotelero
Suecia, como casi todos los estados del mundo, dispone de una serie de leyes que, encaminadas a regular los nombres y apellidos que pueden tener sus habitantes, son bastante restrictivas. Sin embargo, además de para la manida defensa de la “dignidad” de las personas, la ley sueca sobre los nombres fue promulgada en 1982 para que la gente corriente no pudiera utilizar los nombres de la nobleza. Detalle sin importancia que deja patente el elitismo último de esta ley.

De este modo, el excéntrico -y comunista- hotelero sueco Lasse Diding y su mujer Elizabeth Hallin, siguiendo sus principios morales decidieron no dar de alta a su hijo Albin (nacido en 1991) en el registro civil sueco. El único inconveniente es que, el Estado sueco, al llegar los 5 años y no haber dado de alta a la criatura, los castigó con una multa de 5.000 coronas suecas (unos 500 euros).

Patafísica pura
Los padres, ante la amenaza judicial, decidieron inscribir al pequeño Albin con el nombre de Brfxxccxxmnpcccclllmmnprxvclmnckssqlbb11116 (pronunciado Albin, claro está), alegando que dicho nombre correspondía a una vivencia que tuvieron Hallin y Diding durante el embarazo y que seguía los preceptos de la patafísica. Para el que no lo sepa, la patafísica es una corriente cultural en que el surrealismo es el rey, y en que la anormalidad y la excepción son la regla. O dicho de otro modo, una coña marinera cultural francesa de mediados del s.XX en que se parodiaba la sociedad que les rodeaba de una forma totalmente surrealista. Evidentemente, no coló y la judicatura mantuvo la multa.

No contentos con la decisión, Elizabeth y Lasse decidieron probar a inscribirlo nuevamente, pero ahora con el nombre de “A” (pronunciado, otra vez, como Albin), nombre que el registro siguió sin aceptar, obligando a la pareja a ceder, finalmente, a los requerimientos del Estado sueco.

Uno de los hoteles de Lasse
De hecho Lasse Diding es un personaje que lleva de cráneo a las autoridades suecas desde hace muchos años. A parte de formar parte de la vida social y cultural de Varberg (ciudad ubicada en el suroeste de Suecia), Diding fue conocido por hacer un spa en uno de sus hoteles ambientándolo en la URSS y llenándolo de iconografía dedicada a Lenin. No contento con esto, también tiene un hotel llamado Havana (ambientado en La Habana), y ha protagonizado diversas polémicas, como la de comprar para Varberg la estatua de una mujer pegándole un bolsazo a un nazi, que la ciudad no quiso comprar en su día, así como la de denunciar a un concejal local por robar...¡un chusco de pan! de uno de sus hoteles, reclamando con ello el mismo trato judicial para los políticos que para los pobres. Realmente, todo un personaje.

Estatua basada en la realidad
Lasse Diding y su mujer, poniendo a su hijo Albin un impronunciable nombre de 38 letras y 5 números, decidieron hacer un pulso al Estado en protesta por su excesiva intromisión en la vida de sus ciudadanos, dejando en evidencia las carencias democráticas de Suecia. La broma, que les costó unos 500 euros que se podían haber ahorrado simplemente siguiendo las leyes suecas, pone de manifiesto que, con la elección del nombre de los hijos (o del cambio de su propio nombre, ver Ulysses S. Grant, el presidente al que le cambiaron el nombre), más allá de modas, filias y fobias , los padres están ejercitando un derecho fundamental: la Libertad.

Y por eso el Estado quiere controlarlo.

¿Gamberrada o simple libertad de elección?
Webgrafía

viernes, diciembre 02, 2016

El Caso Scala o las oscuras cloacas de la Transición

Incendio del Scala Barcelona
Uno de los temas que más tinta han hecho correr (y píxeles encender) por estas tierras ha sido la llamada “guerra sucia” del Estado español frente al conflicto independentista en Catalunya. Escuchas telefónicas, filtraciones y todo tipo de argucias utilizadas por el gobierno español para desacreditar o, directamente, dinamitar por lo bajini las aspiraciones secesionistas catalanas han hecho que la opinión pública se escandalice a cada nueva información desvelada por los medios, habida cuenta que nos encontramos en un (al menos supuesto) estado democrático. No obstante, tal vez no debiera extrañarnos este uso de las “cloacas” del estado, en tanto que este tipo de tejemanejes oscuros se han hecho servir ya anteriormente (ver Un despropósito llamado independencia de Guinea Ecuatorial). Un ejemplo de estas artimañas estatales, que tuvo una importante repercusión a nivel político se dio en Barcelona en el ya lejano (para algunos) año de 1978. Me refiero al llamado Caso Scala.

Después de la muerte de Franco, la sociedad española se encontró en un equilibrio inestable que las facciones más extremistas, ya fueran por la derecha (que no querían que nada se moviese) o por la izquierda (que querían una rotura total con el régimen) ponían continuamente en peligro. Yo, que por aquel entonces tenía unos 10 años, veía totalmente normal que no se armase ninguna “gorda” como decían los mayores, aunque después, el tiempo me demostrase que la cuerda se estiró mucho más de lo conveniente en demasiadas ocasiones. Con todo, la vida pasaba todo lo plácida que podía pasar entre noticias de atentados, dibujos de Mazinger Z (ver El icono histórico del enorme Mazinger Z de Tarragona) y manifestaciones más o menos violentas por las calles.

Firma de los Pactos de la Moncloa
En aquella época, Adolfo Suarez, que era el presidente del Gobierno, hacía encajes de bolillos para conseguir una cierta estabilidad entre los recién legalizados partidos políticos, las organizaciones empresariales y los sindicatos. La economía estaba padeciendo con toda su crudeza los efectos (tardíos) de la crisis del petróleo de 1973, y la inflación se encontraba cabalgando a galope tendido con tasas interanuales superiores al 25%, lo que producía grandes reestructuraciones de plantillas en  el desfasado tejido industrial heredado del franquismo.

En esta circunstancia, el gobierno de UCD promovió lo que se llamó los Pactos de la Moncloa, toda una serie de acuerdos entre los agentes sociales, económicos y políticos que, cediendo unos por un lado y otros por el otro, pudieran conseguir la estabilidad que necesitaba el país. No obstante, no todos estaban a favor de estos acuerdos, y uno de estos opositores a ultranza era la CNT.

Oposición molesta
La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) era -de hecho es- un partido político de raíz anarquista que había sido legalizado el 6 de mayo de 1977, después de no pocos tiras y afloja entre el resto de partidos políticos, sobre todo los de derechas, que aún recordaban su extremismo durante la Guerra Civil. Este partido, en mor a sus principios políticos, se oponía totalmente a aceptar el juego democrático ya que pensaba que, para la lucha por los derechos de los trabajadores, el pactar con gobierno y empresarios seria poco menos que dar un cheque en blanco a los ricos para explotar al obrero. Esta oposición recalcitrante ponía en un serio brete la paz social del país, tanto más si tenemos en cuenta las crecientes simpatías y el rápido auge que la CNT estaba teniendo entre los españoles. No en vano, en julio de aquel mismo año había conseguido convocar a 200.000 personas en Barcelona en el primer mitin que organizaba desde 1939. Y eso daba mucho yuyu a algunos...

Pasquín de la manifestación
El domingo 15 de enero de 1978, la CNT organizó una manifestación en contra de los Pactos de la Moncloa -firmados el 25 de octubre de 1977- en la que unas 15.000 personas saliendo desde Drassanes, subieron por la Avenida del Paralelo (ver La Torre del Rellotge de Barcelona, donde paralelos y meridianos se dan la mano) hasta la Plaza España. En contra de lo esperado, no se produjeron altercados con la policía, por lo que al llegar a su destino, la concentración se disolvió pacíficamente. Sin embargo, en la otra punta de la ciudad, unos desconocidos lanzaban cócteles molotov contra la puerta de la, por aquel entonces, muy conocida sala de fiestas Scala Barcelona, produciendo un terrible incendio.

Interior de la sala Scala
El Scala Barcelona, que dirigido por Ramón y Antonio Riba llevaba abierto desde 1973, era una sala de fiestas con restaurante en la que se mezclaba un menú de calidad con un espectáculo de revista en el que actuaban grupos y cantantes de renombre internacional. Esta sala, ubicada en el Passeig de Sant Joan esquina Consell de Cent, era considerada la mayor sala de fiestas de Europa en su momento, por lo que era un espacio muy frecuentado por la burguesía barcelonesa y, por ende, un objetivo de los grupos que hoy tildaríamos de “antisistema”.

Quemó demasiado rápido
El incendio, que se extendió con una facilidad pasmosa (14 dotaciones de los bomberos consiguieron a duras penas evitar que las llamas llegaran a los edificios colindantes, que fueron evacuados), acabó provocando el derrumbe de todo el tejado y la muerte por inhalación de humos de cuatro trabajadores que se encontraban en el interior. A la desgracia de las muertes, se le tuvieron que añadir los daños, que ascendieron a 1.000 millones de pesetas de la época, y la pérdida de 300 puestos de trabajo. Un auténtico desastre.

Titulares inquisitorios
Las autoridades, pronto pusieron el ojo en los grupos de extrema izquierda, primero en el FRAP, después en el PCE (Internacional) para, finalmente, atribuírselo a la CNT, siendo detenidos el día 17, siete personas de entre 17 y 26 años militantes del partido anarquista, acusados de haber preparado el atentado. En diciembre de 1980 el juez dictó sentencia, siendo 3 acusados condenados a 17 años de cárcel, y los otros absueltos o bien condenados a penas menores. Sin embargo, uno de los imputados e inductor directo de los atentados (convenció a los chavales de hacer los explosivos y de lanzarlos al local) no apareció por ningún sitio, por lo que fue condenado en rebeldía. ¿Qué había ocurrido con Joaquín Gambín, alias “el grillo”?

200.000 personas en un mitin
El juicio, a parte de la falta de Gambín, estuvo lleno de irregularidades y no dio respuestas a una serie de situaciones cuando menos sospechosas. Para empezar, sorprendió la excepcionalmente rápida detención de los acusados la cual cosa solo podía haber sido por un “chivatazo” interno; por otro, los bomberos descubrieron trazas de fósforo acelerante en un punto de la sala muy alejado del punto del lanzamiento de los “ponchazos”, seguido por el extrañamente rápido derribo de las ruinas del Scala (las máquinas tenían que ir con cuidado para no aplastar los cuerpos de las víctimas), lo cual imposibilitó la investigación científica de la escena del atentado; y para acabar, la misteriosa desaparición momentos antes del atentado de la unidad móvil de TVE que aquella tarde grababa el programa de varietés “Scala Internacional” para su emisión el martes de 21.35 a 22.45 por la Primera Cadena. Todo un cúmulo de cuestiones que llamaron la atención de los periodistas de investigación del momento. Las pesquisas no tardaron en dar su fruto.

Joaquín Gambín
Gambín, que pese a los “ímprobos” esfuerzos de los 10.000 policías españoles no había podido ser detenido, fue fácilmente encontrado -y entrevistado- por un periodista en Murcia. Así, por su propio testimonio, se pudo saber que Joaquín Gambín, un "pintas" de amplio currículo delictivo, era un confidente de la policía que cobraba por su trabajo de delator y por hacer trabajos sucios como el del Scala, que le venían encargados por altas instancias relacionadas con el propio ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa. Este testimonio revolucionó todo el mundo anarquista, al confirmar la tesis de la “guerra sucia” del Estado, pero no fue hasta finales de 1981 en que, gracias a la denuncia de un ciudadano árabe que lo vio traficando con armas, finalmente la policía española lo detuvo. La presión de los medios de comunicación y de los abogados defensores de los otros encausados hicieron que el caso Scala se reabriera y se juzgara a Gambín por su participación en el atentado en diciembre de 1983, siendo condenado a 7 años de prisión.

Rodolfo Martín Villa
El asunto, a pesar de destapar el entramado oscuro de las cloacas del Estado, supuso un golpe durísimo para la CNT, ya que la temprana atribución del atentado al partido anarquista, transmitió la imagen a la opinión pública de un grupo violento y radical al estilo de ETA, GRAPO o similares. Ello produjo una oleada de bajas de afiliados del partido, así como una dura división interna entre los que querían seguir el juego democrático, los ortodoxos y los elementos más violentos, que provocó la total atomización del espacio anarquista español. La "amenaza" anarquista durante la Transición, de esta forma, quedó totalmente aniquilada.

En conclusión, el movimiento anarquista no volvió a ser el mismo. La CNT, cuando más volada  parecía tomar y cuando más peligrosa para el statu quo representaba, recibió un torpedo mortal lanzado de forma oscura por el Estado, tardando casi 30 años en levantar la cabeza. Un ejemplo más de cómo, los estados (y en esto España no es una excepción) por muy democráticos que se declaren, no dudan en fomentar lo que les interesa y de eliminar lo que les incomoda, aunque para ello tengan que utilizar los caminos más oscuros y sucios a su disposición.

Y usted puede estar en el medio.


El caso Scala o las oscuras cloacas de la Transición

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