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viernes, abril 29, 2016

La aniquilación de gatos que mató a 25 millones de personas

Gato doméstico
Cuando hablamos de animales domésticos, si hay alguno que lleva el adjetivo de "doméstico" al extremo, ese es el gato. Este animal, que mezcla a partes iguales la fiereza, el cariño, el estilo, el gregarismo (que le gusta estar en compañía, vamos) y la independencia, se ha visto desde antiguo como un perfecto aliado para las plagas que habitan en el hogar -el espectáculo de verlos cazar cucarachas, no desmerece en nada las cacerías de los leones en el Serengueti. No obstante, esta visión positiva de nuestros pequeños felinos no siempre ha sido así y durante la Edad Media fue perseguido hasta casi el exterminio. Exterminio gatuno que no tomó en cuenta un pequeño efecto secundario: la muerte de 25 millones de personas.

Gato Montés (Felis silvestris silvestris)
El gato doméstico (Felis silvestris catus) es bien conocido del ser humano desde antiguo, cuando estos pequeños felinos salvajes encontraron que las ratas, ratones y otras plagas que iban asociadas a las poblaciones humanas eran una fuente perfecta de alimentos y decidieron dejar la vida salvaje progresivamente. Evidentemente, a los hombres también les iban bien estos compañeros peludos, ya que les ayudaba a controlar los roedores que asolaban los graneros, iniciando una convivencia que dura, como mínimo desde hace 9.500 años. Sin embargo, toda la veneración y respeto para con los gatos de las sociedades humanas antiguas (caso de los egipcios), llegado el oscuro y supersticioso periodo de la Edad Media, se fue directamente al garete.

Gato negro y brujería
Durante la Edad Media, la ignorancia y el miedo religioso envolvió toda la vida social de Europa. Ello hizo que las autoridades eclesiásticas, imbuidas en un fanatismo solo comparable a la de los talibanes actuales, vieran en la brujería, el oscurantismo y el paganismo, un auténtico peligro para el cristianismo. Amenaza que se extendía a todo lo que se movía alrededor de las personas que osaban tener unas creencias diferentes de las oficiales, normalmente ligadas a ritos de culto a la naturaleza. Tal fue el caso de los gatos.

Este odio promocionado por la Iglesia, hizo que los gatos, que hasta entonces habían sido vistos como beneficiosos para el ser humano, pasasen a ser personificaciones del diablo debido a que eran compañeros de las brujas y se entendía que todo lo que ellas tocaban estaba relacionado con él.

Extensión de la epidemia de peste
Así, de esta forma, a la vez que aparecían edictos papales contra la brujería -Gregorio IX en 1232, por señalar alguno-, aumentaba la persecución de los felinos, convirtiéndose en unos perfectos chivos expiatorios de todos los males que acuciaban a la sociedad cristiana medieval. Valga como ejemplo que, en 1344, se les acusó de provocar una epidemia de baile (ver 1518, cuando el baile se convirtió en una epidemia) en Metz (Francia), teniendo como resultado la eliminación de todos y cada uno de los gatos que en ella habitaban.

Ratas y pulgas
Este exterminio sistemático de miles de gatos europeos por simple superstición, no tuvo mayores consecuencias que la del aumento de las ratas y ratones en las zonas urbanas. No obstante, nadie pensó que ello significaría una auténtica hecatombe cuando, en 1347, los primeros apestados supervivientes del asedio de Caffa (ver  Caffa, las catapultas que bombardearon la peste a Europa) pusieron el pie en el viejo continente y, con ellos, llegó la tan temida peste bubónica. Enfermedad mortal, la cual era transmitida por las ratas que llegaban en las bodegas de sus barcos.

Apestado comido por las ratas
Así las cosas, las ratas, al no disponer de los enemigos naturales que habían acabado con ellas desde la antigüedad en los entornos humanos, se propagaron con total libertad por toda Europa. Ello hizo que, gracias a las pulgas que llevaban en sus pelajes, los roedores transmitieran impunemente la peste bubónica a una velocidad impresionante, produciendo nada más y nada menos que 25 millones de muertos. O dicho de otra manera, que la epidemia de peste, cual jinete del Apocalipsis cabalgando al galope,  en menos de cuatro años consiguió reducir la población europea a la mitad.

El gato es un cazador nato
De esta forma, la superstición disfrazada de fe religiosa, que había eliminado a los gatos por creer que era Satán personificado, acabó por ser el elemento básico que abrió las puertas de par en par a la muerte que viajaba libremente a lomos de las ratas.

Los gatos, por su parte, a pesar de su casi aniquilación, siguieron haciendo su trabajo allí donde los dejaron y no fue hasta la llegada de la Edad Moderna y el progresivo desarrollo de las ciencias cuando estos tigres en miniatura volvieron a tener la confianza del gran público por su innegable utilidad para el ser humano. Una confianza que, habiendo sido transmitida por el conocimiento de miles de años, y perdida por simple y cazurra ignorancia, habría evitado -o al menos, habría contenido- una de las peores mortandades que ha padecido la humanidad.

Para recapacitar.

Una aniquilación con un desastroso efecto boomerang 

Webgrafía

sábado, abril 23, 2016

San Jorge, el héroe cristiano venerado por el Islam

San Jorge y el dragón
Para los que nos dedicamos a la escritura, la primavera tiene una fecha especial que destaca más que el resto: el día de Sant Jordi (San Jorge, para los castellanoparlantes). En este día -el 23 de abril, para los despistados- además de celebrar la festividad del patrón de Catalunya, la tradición dicta que el libro y la rosa han de ser obsequios que no pueden faltar en ninguna casa. Obsequios tradicionales que ayudan a que la literatura (ergo la cultura) entre en el interior de unas familias, por desgracia, demasiado refractarias a acceder a este tipo de sutilezas. Con todo, si algo no se puede negar es que la festividad es netamente cristiana ya que en ella se venera un héroe y mártir cristiano. Aunque le recomiendo que tenga la mente abierta ya que, aunque le parezca mentira, San Jorge es muy venerado... ¡por el Islam! Y, encima, en uno de sus feudos más conflictivos: Palestina.

Inglaterra: Cruz de San Jorge
Si algún personaje hay que se encuentre en toda la iconografía del mundo cristiano, ese es San Jorge. Ya sea ortodoxo, protestante, católico o copto, la figura de este santo mártir aparece por doquiera que haya cristianos, dando lugar a todo tipo de advocaciones. De hecho, se le han dedicado festividades, edificios, calles, plazas, barrios, iglesias, monasterios, se le ha hecho santo patrón de países (Inglaterra, Grecia, Albania, Portugal, Catalunya, Etiopía, Rusia...), e incluso un país lleva su nombre (Georgia). Sin embargo...¿cómo puede ser que una imagen tan icónica de la cristiandad pueda ser venerada por el Islam?  Antes de nada, hemos de ver de donde sale la fama del tal Jorge.

Saint Georges (Burdeos)
Según parece, San Jorge, que vivió durante el siglo III d.C, fue hijo de un militar romano procedente de la Capadocia (en la actual Turquía) instalado en la colonia romana de Dióspolis (actual Lod, en Israel). Fue en aquella tierra en la que jugaba a las batallitas, que el militar, llamado Geroncio (a cada uno le toca el nombre que le toca, qué le vamos a hacer), que se casó con una mujer local de buena familia llamada Policronia. Y de los arrechuchos civico-militares de la pareja nació al poco tiempo su hijo Georgios.

Diocleciano
Georgios (nombre griego que significa "agricultor" y del cual derivan todas las versiones posteriores), creció y se enroló en el ejército romano, alcanzando con el tiempo la categoría de tribuno. Sin embargo, el emperador Diocleciano arrancó una dura campaña de represión contra los cristianos, por lo que ordenó a todos los tribunos del imperio a reprimir duramente la nueva religión. No obstante, Georgios se negó, ya que se había convertido al cristianismo. Atendiendo (ejem) a las razones de Georgios, Diocleciano, amablemente (ejem) lo apartó del ejército y lo mandó torturar, ni más, ni menos que durante siete años. Tiempo durante el cual, Georgios no se apeó del burro y acabó muriendo en el 303 d.C. sin abjurar de su fe.

Bandera de Georgia
Algunos cronistas dicen que la tortura consistió en ser cortado a cachitos con una rueda de espadas, llegando a ser incluso descabezado. Aunque lo más gracioso del asunto es que, por lo visto, durante este lapso, resucitó hasta tres veces. Es de suponer que, hoy en día, los tales cronistas no hubieran pasado un control de alcoholemia al uso, habida cuenta la fantasía de la historia. Tal vez por ello, tiempo a venir, estos escritos se consideraron apócrifos por los teólogos -llámenlos tiquismiquis. Con todo, la fama de Georgios corrió como la pólvora, siendo elevado a santo en el año 494, debido a su bravura y tenacidad a la hora de defender el cristianismo.

Así las cosas, el ejemplo de Georgios caló profundo entre sus paisanos, los cuales le profesaron una devoción absoluta desde entonces. Devoción que no se rompió a pesar de que la población pasó de ser totalmente cristiana a ser totalmente islámica, pasando, de esta manera, a formar parte del culto musulmán de la zona, pese a ser un personaje netamente cristiano.

Monasterio de Al-Khader
De hecho, en la actualidad, el nombre Al-Khadr (Jorge en árabe) es uno de los más utilizados en Palestina e incluso se hacen oraciones en su nombre, llegando a hacerse visitas a las iglesias cristianas por parte de los musulmanes de cara a encomendarse a San Jorge, ya que tienen gran devoción y fe en su su capacidad de hacer milagros. No en vano, durante el periodo otomano -siglo XVI al XX-, el monasterio ortodoxo de San Jorge en Al-Khader (ciudad cerca de Belén nombrada así debido a que está enterrado Georgios en aquel monasterio) fue protegido por las fuerzas turcas como demostración de respeto y veneración del santo.

Al-Khadir, alter ego de San Jorge
Por si fuera poco, incluso los teólogos islámicos asocian la figura de San Jorge a la de Al-Khadir, un sirviente de Moisés, el cual sería una representación -pese a no cuadrar en época- de los valores reencarnados en diversos personajes del Corán, entre ellos el de Georgios. Siendo, por ello, considerado como un hombre santo o un profeta del estilo de Jesús (ver El curioso amor por Jesús que une a musulmanes y cristianos).

De esta manera, San Jorge (Jordi, George, Al-Khadr, Georgios...) más allá de representar un héroe únicamente cristiano, en el fondo encarna toda una serie de valores universales que tienen cabida en cualquier cultura humana independientemente de su adscripción religiosa.

San Jorge, el dragón y la princesa
Abnegación, compromiso, fidelidad, coraje, bondad... de esta forma, representados en un personaje que navega entre el mito y la realidad, se convierten en un ejemplo a seguir por toda la humanidad. Una humanidad que, desgraciadamente, está en permanente amenaza por el temible dragón de la ignorancia, el egoísmo y la codicia. Negra amenaza alada que, tan solo la lanza de Sant Jordi será capaz de destruir para conseguir que, con su sangre derramada, brote de este mundo la rosa de la belleza, la armonía y la cultura que tanto necesitamos para prosperar.


Representación de los valores universales de Sant Jordi

Webgrafía

jueves, abril 14, 2016

El gaélico irlandés o cuando ser Idioma de Estado no evita el declive

Cartel en gaélico e inglés
El hecho de aprender idiomas es algo que, por evidente, nadie con dos dedos de frente tendría que poner en duda. Hablar francés, inglés, alemán o cualquier otro lenguaje, además de proporcionarte una herramienta para comunicarte con el resto de la humanidad, a la vez, te abre una puerta mental a otras formas de entender el mundo. Es en este camino para aprender nuevos idiomas que, ir a vivir a otros países, se plantea como una muy buena opción educativa. Berlín para aprender alemán, París para aprender francés, Roma para aprender italiano, Dublín para aprender inglés... ¡alto! ¿Dublín? ¿Inglés? ¡Pero si en Irlanda es oficial el gaélico irlandés! ¿Cómo puede ser un destino preferente para aprender inglés? Esta pregunta que me hice durante mucho tiempo, ya que veía que tenía el mismo sentido que ir al Japón a aprender chino, en realidad esconde la triste constatación de que una lengua, para que sobreviva, lo que verdaderamente necesita es que se quiera hablar: es el caso de la caída en desgracia del idioma irlandés.

Bandera irlandesa
Talmente como el yo-yó, los pantalones pata de elefante o las camisas floreadas, cada cierto tiempo corren por los medios de comunicación de Barcelona noticias catastrofistas que, cual fin del mundo al uso, anuncian la desaparición del catalán en 4 días debido a la presión del castellano, el inglés o cualquiera de las lenguas habladas por los inmigrantes que hay por estos lares. Por suerte, los vaticinios de estos oráculos de Delfos lingüísticos tienen el mismo grado de acierto que una encuesta electoral y el catalán, mal que le pese a alguien, sigue vivito y coleando aun los años pasados.

Cartel bilingüe
Es en esta preocupación por el futuro del catalán que los elementos más recalcitrantes en su defensa defienden que el catalán solo será viable si es lengua oficial de un estado (independiente, a  ser posible) y si este estado promociona su uso en detrimento de cualquier otro. No obstante, esta ideal y simplista panacea en la práctica no es ni mucho menos evidente, y el caso del gaélico en Irlanda, en este sentido, es paradigmático, ya que pese a tener todo un estado a su favor no ha sido capaz de levantar cabeza. ¿Qué ha pasado?

A pesar de todo, su uso es reducido
El gaélico o irlandés es una lengua celta autóctona de la isla de Irlanda emparentada con el córnico, el bretón, el escocés y el manx que hasta el 1840 era hablada por el 90% de una población irlandesa de 8 millones de almas. Esta distribución a principios del siglo XIX, pese a los esfuerzos denodados del gobierno británico por erradicar el gaélico, era el reflejo de la vitalidad de la lengua en una sociedad eminentemente rural. Pero la llegada de la Gran Hambruna de 1845 hizo dar la vuelta a la situación como un calcetín.

Isla de Irlanda
En aquellos días, la católica población autóctona irlandesa vivía y trabajaba como aparcera de las grandes haciendas que los ricos aristócratas protestantes ingleses poseían en la isla. O dicho de otro modo, los terratenientes ingleses tenían la posesión de la mayoría de tierras de cultivo irlandesas, mientras que las familias irlandesas simplemente las trabajaban y se alimentaban de lo que podían obtener de los huertos cultivados para autoconsumo. Esta mala costumbre que tienen los pobres por alimentarse diariamente hizo que el cultivo de la patata por las familias humildes se convirtiera en prioritario debido a su alto rendimiento, mientras que las grandes extensiones se cultivaban de trigo que era exportado íntegramente a Inglaterra.

Mildiu de la patata
En 1845, el campo irlandés se encontró con la desagradable sorpresa de una epidemia de mildiu de la patata, un hongo que, propiciado por la humedad del ambiente, mataba la planta con una facilidad sorprendente y se propagaba a la velocidad de la luz. Ello provocó que, al estar la alimentación basada en la patata, los agricultores murieran literalmente de hambre y de epidemias producidas por la desnutrición en una situación que se prolongó hasta 1851. Eso sí, en todo ese lapso los trigales continuaron esplendorosos, los barcos llenos de trigo irlandés seguían llegando a Inglaterra y los terratenientes seguían exigiendo los impuestos a los aparceros irlandeses. El gobierno inglés, por su parte, no hizo nada por socorrer a la población irlandesa e incluso bloqueó la llegada de ayuda internacional. La mejor forma de hacer amigos, definitivamente.

¿Resultado? Entre 1 y 2 millones de personas murieron y cerca de 2.500.000 personas se vieron obligados a emigrar para no morir de hambre, sobre todo a Estados Unidos, Inglaterra, Canadá y Australia, reduciendo la población de Irlanda a menos de la mitad.

Campesinos hambrientos
En este escenario truculento, las posibilidades de prosperar mínimamente pasaban por aprender inglés e irse, habida cuenta que el ser monolingües de gaélico era toda una desventaja. De esta forma, las familias humildes, forzadas por la necesidad imperiosa de salir de la ratonera en que se había convertido la isla, instaron a las nuevas generaciones a hablar en inglés en detrimento del tradicional y estimado idioma irlandés, llegando incluso a tener vergüenza de hablarlo (ver El occitano o la inducida vergüenza de hablar tu propia lengua). Ello significó una caída tal del uso del irlandés que en 1881, tan solo 64.167 personas lo hablaran habitualmente -aunque unas 600.000 personas decían tener algún conocimiento- mientras que el resto habían pasado a ser, a efectos prácticos, monolingües de inglés.

La caída fue brutal
La convulsión política derivada del enfrentamiento con el gobierno inglés llevó al convencimiento de las élites irlandesas de la necesidad de "desanglizar" la vida irlandesa (todo se hacía en inglés), para lo que la promoción del gaélico era crucial como asentamiento del sentimiento nacional irlandés.  Es por ello que, tras la independencia de Irlanda en 1922, les faltó tiempo para convertir en oficial el idioma irlandés junto con el inglés y enseñarlo en la escuela. Solo falló una cosa... no había hablantes de gaélico suficientemente cualificados.

Un idioma que no remonta
Esta situación hizo que la administración, aunque fuera bilingüe y el funcionariado tuviera que hacer pruebas de aptitud en gaélico, de facto, ésta fuera nada más que en inglés, ya que para la gente era más fácil hacer los trámites en una lengua que en otra. Más que nada porque si alguien que hablaba mal en gaélico estaba atendido por otro que lo hablaba igual de mal o peor, resultaba mucho más práctico hacerlo todo en inglés ya que era la lengua que dominaba todo el mundo.

Progresivo declive de los Gaeltacht
De esta forma, los jóvenes, aunque aprendían el gaélico, no dejaba de ser una asignatura más que, una vez aprobada, no se volvía a utilizar en la vida. Por su parte, el profesorado, a parte del esfuerzo de hablar una lengua a todos los efectos extraña, se encontraba desmotivada por tener que enseñar algo que no tenía ningún valor práctico más allá del sentimental. Y es que más allá de folklorismos y rondallas, el gaélico, excepto en unos pocos rincones aislados cada vez más reducidos (llamados Gaeltacht), había desaparecido de la vida familiar de los irlandeses. No en vano, en 1996, pese a tener todo el peso de un estado detrás durante 70 años, tan solo entre 10.000 y 21.000 personas declaraban dominarlo totalmente, lo que proporcionaba un negro futuro al gaélico irlandés... aunque no seamos tan pesimistas, porque parece que se ha encendido una luz al final del túnel para este idioma.

Sinn Feinn y Gerry Adams (d)
Durante finales del s.XX, Irlanda del Norte, a pesar de haber quedado bajo mandato británico tras la independencia del resto de la isla,  había entrado en conflicto con los ingleses creando el IRA (Ejército Republicano Irlandés) y manteniendo una cruenta lucha armada con el ejército de Su Majestad. En este escenario, los presos del IRA, para marcar la diferencia con los ingleses, empezaron a aprender el gaélico como señal de identidad diferenciada (por ejemplo Gerry Adams), cosa que llevó a que, dentro de la comunidad católica norirlandesa, se alentara el aprendizaje y uso de su antiguo idioma en detrimento del inglés.

Hablantes actuales de gaélico
Ello permitió dar un nuevo empuje a las escasas Gaelscoilanna (escuelas donde se daba todo en gaélico) que funcionaban tanto en Irlanda del Norte como en la Irlanda independiente, convirtiéndose en unos centros donde por poco dinero se daba una educación de muy alta calidad y, encima, en irlandés. Situación que, además de aumentar el número de este tipo de escuelas (actualmente sobrepasan las 150), ha aumentado el nivel de prestigio del gaélico y un aumento de los hablantes que dominan el idioma: en el censo de 2011, 77.185 personas se declaran hablantes habituales de irlandés... y la cifra sigue subiendo, lentamente, pero subiendo.

En definitiva, que una lengua, más allá de promociones estatales, oficialidades e imposiciones varias, para poder tener el futuro asegurado necesita que quiera ser hablada por quien lo considera una parte de su cultura. El ejemplo de la debacle del  irlandés se puede contrastar con el de la recuperación del córnico (ver El cornuallés, la resurrección milagrosa de una lengua perdida) o el de la supervivencia ante viento y marea del español en Puerto Rico (ver Puerto Rico, la decimoctava Comunidad Autónoma española). Es por ello que, por mucho que haya impositores del catalán y por mucho que hayan impositores del castellano, el futuro de la lengua catalana pasa, única y exclusivamente, por las manos y la boca de los propios catalanes.

Y, tal como está la cosa hoy en día, les aseguro que hay catalán para rato.


Monumento a la Gran Hambruna en Dublín

Webgrafía

jueves, abril 07, 2016

El loco y cruel juicio a una gorrina asesina

Proceso a una cerda asesina
Que la justicia es un cachondeo es algo que, además de que ya lo dijera el ínclito Pedro Pacheco allá por el 1985, no hay más que ver cualquier noticiario para ratificarlo. Casos graves sobreseídos sin explicación, mafiosos dejados en libertad por "errores" administrativos, pecados veniales sentenciados como si fueran el peor de los crímenes, asesinos castigados con pluma de oca... toda una retahíla de veredictos sin ton ni son que hace que la confianza en la justicia para el común de los ciudadanos sea poca por no decir nula. Lo más gracioso del asunto es que, ante este disparate de justicia humana ante la cual cuanto más dinero tienes más inocente eres, en el momento de ser administrada, históricamente, no se han salvado ni los animales. Tal fue el caso de una cerda (sí, sí, el animal, no me sea malpensado) a la que se acusó de asesinato y a la que, para pagar su pecado, fue sentenciada a una cruel -pero curiosa- pena.

Falaise y su castillo
Aún me acuerdo cómo me quedaba de pasta de boniato cuando mi padre me contaba que durante la mili, pudo presenciar como un burro perteneciente al Ejército fue arrestado sumarísimamente tras haber propinado una coz a un mando. La escena que así contada, parece haber sido extraída de un chiste de Gila más que de la realidad, aunque parezca mentira se daba más de lo que pudiera parecer "sano". Y a pesar de todo, lo sorprendente es que tenía su lógica, ya que todo el mundo ha de ser responsable de sus hechos y, además, tiene derecho a un juicio justo... aunque seas un animal irracional, claro.

En el caso que nos atañe, nos hemos de remontar a principios de 1386 a la población francesa de Falaise (Baja Normandía).

Los cerdos son cazadores y carroñeros
En esta época, los pueblos eran básicamente agricultores y convivían sin solución de continuidad con todos los tipos de animales que habitan en una granja al uso (ver La inteligente solución de una cama calentada a base de estiércol). Prescindiendo de consideraciones higiénicas, que se desconocían del todo en aquellos tiempos, los animales vivían en estado de semilibertad aun en medio de los pueblos y villas. Y uno de esos animales que vagabundeaban por las calles cual vacas indostánicas eran los cerdos. El único inconveniente es que, los cerdos, al igual que el hombre, comen de todo y no hacen ascos a nada. Absolutamente a nada.

Fue en esta situación que una cerda "doméstica" aprovechó la circunstancia para meterse en la habitación en que un bebé de tres meses estaba momentáneamente desatendido por sus padres. La cerda, de alrededor de tres años de edad, en viendo la tierna criatura en su cuna, la tomó como si fuera suculenta comida de su pesebre se lió a dentelladas con él mordiéndole un brazo y buena parte de la cara.

Vivían en semilibertad
Ante los gritos de desesperación del pequeño y los gruñidos del cerdo, los padres corrieron a la estancia y pudieron ver la macabra escena de gritos, gruñidos y sangre. El niño, llamado Jehan Le Maux, murió por las heridas y la cerda, como no podía ser de otra forma, fue detenida. No obstante, y como si fuera un humano, la acusada fue llevada a juicio para discernir su culpabilidad y la sentencia de castigo a su mal proceder.

El juicio duró 9 días, en que la cerda, encerrada en su celda, fue convenientemente alimentada y cuidada. No obstante, el que lo pasó peor fue su abogado defensor (de oficio, se entiende), ya que intentar defender un delito tan flagrante ante la demanda de pena de muerte para la gorrina asesina, era un auténtico papelón. Y como era de esperar, a pesar de los esfuerzos denodados del defensor, la sentencia fue dictada: la cerda era considerada culpable y castigada con la pena de muerte... pero un tanto especial.

También servia para animales
Así las cosas, la sentencia fue comunicada en persona a la cerda en su celda (no era cuestión de que la encausada pudiera alegar que no se le había informado convenientemente del fallo judicial) y el día 9 de marzo de 1386 fue arrastrada por una yegua a una plaza en el barrio de Guibray -en Falaise- donde se había habilitado un cadalso especial donde tendría lugar la ejecución.

La gente, como no podía ser menos, se acumuló en gran número (¡fiesta, fiesta!), junto a las fuerzas vivas del pueblo. Pero no solo gente, sino que los campesinos y villanos llevaron a su vez a sus cerdos, ya que el vizconde de Falaise había ordenado que la gente que tuviera cerdos, los llevase para que los animales tomaran nota de lo que les pasaría si a alguno se le ocurría volver a repetir tamaña atrocidad. Obvia decir que la expectación entre el público porcino presente era máxima... (ejem).

Ejecución de la cerda
Llegado el momento, la cerda infanticida, que había sido vestida con una chaqueta, unos calzones hasta media pierna, unas medias en las patas traseras y unos guantes blancos en las patas delanteras, fue llevada al patíbulo. Allí, el verdugo procedió a ejecutar la sentencia que consistía en infligir a la asesina exactamente el mismo mal que había producido ella en el bebé. Es decir, a la señal, el verdugo cercenó el hocico del animal, cortó un trozo de carne de uno de sus muslos (así, a lo vivo) y, tras ponerle una máscara de una figura humana, a continuación, fue colgada de las patas de atrás. 

De esta forma tan "humana" y tan "justa", la gorrina criminal fue abandonada entre gruñidos y sangre brotando a borbotones hasta su muerte, momento en el cual fue arrojada a una hoguera donde acabó por expiar su pecado dando final a este espectáculo dantesco. Espectáculo que, por orden del vizconde de Falaise, fue obligado a ser contemplado tanto por el dueño de la cerda como por el padre del pequeño muerto, habida cuenta la responsabilidad del primero para con su animal y la del segundo por haber descuidado la atención para con su hijo. 

Una ley demasiado ciega
La ejecución -que costó 10 sueldos con 10 dineros, además de un guante nuevo para el verdugo- ha quedado para los anales como una de las formas más obtusas y crueles de hacer "justicia" a un animal, en la creencia religioso-supersticiosa de que la "justicia divina" (ergo humana) tenía que ser igual para todos los seres de la creación. El hecho de que se tratase de animales irracionales sobre los que se aplicaba una igualmente irracional ley del Talión, no tenía más importancia más allá de la intención de aplacar una opinión pública escandalizada (ver Topsy, el elefante condenado a la silla eléctrica) ante la que dar una imagen de poder. 

Ejemplos como la de la cerda, la del burro, o incluso la de histriónicos juicios a muertos (ver El macabro juicio a un papa muerto... y presente), no son más que muestras de que la justicia humana, por mucho que se quiera vestir de equidad, imparcialidad y objetivismo, no deja más que de ser humana, con todo lo que ello comporta de iniquidad, parcialidad y subjetivismo. O si no, ya me lo dirán con el asunto de los papeles de Panamá.

Por si acaso, no se despiste 50 euros de su próxima Declaración de la Renta. 

El papelón fue el del abogado defensor de la tocina

Webgrafía

martes, abril 05, 2016

Glaciares pirenaicos, la lenta muerte de nuestros glaciares domésticos

Retroceso glaciar
Cuando oímos hablar de "glaciares", se nos vienen a la memoria las imágenes de la caída de los grandes bloques de los glaciares argentinos, las extensiones inmensas del hielo antártico o los imponentes ríos de hielo de los Alpes. Sin embargo, y aunque parezca mentira, en casa tenemos también ejemplos de estos espectáculos de la naturaleza en los Pirineos. Y digo "tenemos" aún a sabiendas que la utilización del tiempo presente para definir la existencia de los glaciares pirenaicos puede ser muy, pero que muy breve.

Valle glacial de Ordesa
Un glaciar no es más que la acumulación de la nieve que cae en las montañas y que no se ha fundido durante el verano. Esta nieve, al no fundirse del todo, se va acumulando año tras año creando grosores de hielo de varios metros. Hielo que llega a sobresalir del sitio en que se acumulan, empezando a fluir vertiente abajo como si fuera plastelina. Este movimiento de la nieve compactada en hielo, va modelando a su paso todo el terreno que se encuentra ante si, formando todo un tipo de paisaje muy típico del Pirineo, con picos escarpados y largos valles en forma de "u", tales como el valle de Arán.

Glaciar de Aneto
Los glaciares se ven afectados fuertemente por las oscilaciones climáticas de la Tierra, creciendo o retrocediendo según la temperatura del planeta. Durante las glaciaciones, la temperatura baja considerablemente, lo que conlleva un aumento de la nieve que no se funde en las montañas y una bajada del nivel del mar. Entre glaciaciones, la temperatura sube, provocando una mayor fusión de la nieve y por tanto retroceso de los hielos y aumento del nivel del mar. Estos vaivenes del hielo son totalmente normales, pero ocurren muy lentamente abarcando varias decenas de miles de años.

Aneto, retroceso imparable
Durante la última glaciación (empezó hace 75.000 años y acabó hace unos 20.000 años), se acumularon grandes cantidades de hielo en las montañas de todo el mundo. En Europa, toda Escandinavia se cubrió de una gruesa capa glacial, y las cordilleras más importantes acumularon grandes casquetes helados, menos potentes cuanto más bajas o más al sur estuviesen situadas. Los Alpes, debido a su altura y latitud, acumularon los mayores grosores. Más al sur, los Apeninos en Italia, y los Pirineos o los Picos de Europa en la península ibérica, también acumularon grandes cantidades, pero menos importantes. El frío fue tan extremo que cordilleras tan al sur como Sierra Nevada (Granada) llegaron a tener sus propias acumulaciones de hielo.

Glaciar de Taillón (Gavarnie)
Al acabar la época glacial, la temperatura subió y los hielos comenzaron a retirarse, quedando restos de esta antigua distribución donde las condiciones fueron más óptimas, normalmente en las caras norte de las montañas, donde la luz del sol es menor y por tanto la temperatura es más baja (ver Puncak Jaya, la cuenta atrás de un glaciar tropical). En el Pirineo, estos glaciares relictos podemos encontrarlos en la zona más alta del Pirineo aragonés, en las cumbres ubicadas entre el valle del rio Gállego y el valle del Noguera Ribagorzana. Los montes Aneto, Posets, Balaitus, Perdiguero y el macizo de la Maladeta, poseen sus glaciares que si bien son modestos en comparación de los de Alaska o la Antártida, no dejan de ser más que supervivientes de antiguos tiempos "mejores". Pero esta supervivencia de milenios está gravemente amenazada.

Glaciar de Ossoue
Durante los últimos años, y gracias a la desaforada actividad humana, la temperatura del planeta está subiendo de una forma alarmante, provocando entre otras cosas que los glaciares retrocedan continuamente. Y como ejemplo valga destacar que el glaciar del Veleta, en Sierra Nevada, sobrevivió hasta el verano del 1913, cuando desapareció fundido por el excesivo calor. El tan manido "cambio climático", para nuestros glaciares, es algo muy real. (ver El Corral del Veleta, el glaciar andaluz que se resiste a morir)

Las cifras del retroceso son de espanto: de las 1.779 hectáreas de glaciares que había en el Pirineo en 1894, hemos pasado a menos de 200 en la actualidad, lo que significa que ha desaparecido casi un 90% de la superficie helada. Un patrimonio natural que ha sobrevivido los últimos 20.000 años está desapareciendo en poco más de 100 años gracias a nuestra inestimable ayuda, sin darnos cuenta que somos los principales afectados de esta situación.

Glaciar del Seil de la Baque
Un glaciar en equilibrio es una fuente de agua dulce prácticamente inagotable, pero si se deshace, en el momento que el hielo se funda, se acabó el suministro de agua, con el agravante de que gran parte de la población mundial depende directamente del agua dulce de los glaciares. En nuestro país, este recurso hidráulico no es muy importante debido a la poca extensión de nuestros glaciares, pero este problema se está presentando actualmente con los glaciares del Himalaya, donde se estima que en menos de 50 años el 40% de la población de Asia puede quedarse sin suministro de agua potable.

En definitiva, nuestros pequeños glaciares domésticos son el mejor testigo de lo que estamos haciendo mal en nuestro planeta. Si los mantenemos, querrá decir que hemos podido revertir la tendencia; si los perdemos, será el signo más evidente de que nos hemos puesto la soga en el cuello nosotros mismos.

Solo cabe esperar que no hayamos pegado la patada al taburete todavía.

Glaciar de Monte Perdido: pronto en un cubata encontraremos más hielo

Art. Rev. 4/11/09 22:43 16v

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viernes, abril 01, 2016

La variegación o la bella forma de las plantas de hacerse las enfermas

Hojas variegadas
Como ya muchos sabréis, el mundo de las plantas es algo que me ha atraído poderosamente desde que era un pitufo. Su importancia vital para la vida en la Tierra, su capacidad de sobrevivir donde nadie más lo hace y su inabarcable variedad, siempre me ha fascinado y, aunque esté viviendo en una ciudad donde lo verde parece que de ictericia (ver Cal Trabal: el fin de L'Hospitalet?), una planta no puede faltar a mi alrededor. Altas, bajas, con pinchos, sin pinchos, con flores, sin flores... todas tienen su "qué", pero si algunas hay que siempre me hayan llamado la atención, esas han sido las que tienen las hojas de varias tonalidades: las "variegadas". No obstante... ¿sabe porqué algunas plantas tienen este tipo de hojas tan apreciadas por los aficionados y los cultivadores? Son una prueba más de que las plantas, aunque no digan ni mu, saben más que los ratones colorados. Y si no se lo cree, acompáñeme y se lo explico.

Laurel moteado
La gran cantidad de variedades de plantas que existen han convertido la jardinería en un auténtico arte ornamental viviente. Es, justamente, por la búsqueda de lo raro y lo exclusivo, que las plantas que tienen sus hojas variegadas -es decir, veteadas o manchadas con diversas tonalidades de amarillo, verde o blanco-, tienen su público; ello hace que los viveristas, en vistas del negocio, se apresuren a reproducirlas. El único inconveniente es que plantas con sus hojas variegadas hay pocas, y que, incluso, individuos que eran variegados, acaben por dejar de serlo al cabo de un tiempo, la cual cosa complica enormemente la labor de los cultivadores. Pero, antes de nada...¿qué es la variegación?

Se producen por falta de clorofila
Las hojas, como bien sabrá, tienen como función principal la de ser los paneles solares con los que la planta obtiene la energía para poder sintetizar su alimento a partir de los elementos que obtiene con sus raíces. Para ello, las hojas tienen en sus células unos órganos (llamados cloroplastos) cargados de pigmentos de color verde en los cuales, gracias a la acción del sol, se produce la fotosíntesis. Razón por la cual, las hojas son verdes. Sin embargo, las hojas "variegadas" no son todas de color verde... Algo extraño pasa.

Las hojas no hacen bien la fotosíntesis
Cuando una hoja está veteada con colores diferentes, tal vez a nuestros ojos sea muy curiosa y nos guste tenerla en nuestro alféizar, balcón o jardín, pero la realidad es que aquella hoja tiene un serio handicap: le faltan cloroplastos. O lo que es lo mismo, no tiene suficientes partículas verdes con las que hacer la fotosíntesis y, por tanto, la planta está perdiendo eficacia a la hora de alimentarse. Sería, por así decirlo, una discapacidad que, caso de afectar a toda la planta, pondría en peligro la vida de la planta y, de hecho, ver una planta amarillenta, no es muy buen síntoma. Sin embargo, y a pesar de esta deficiencia que en principio significa poner en desventaja a su poseedora, la planta las sigue generando. ¿A qué es debida esta aparente "tontería"? Investigaciones recientes han llegado a una curiosa conclusión: se están mimetizando.

Patatera enferma de araña roja
Efectivamente, en medio de un bosque o selva, las condiciones de habitabilidad para una planta difieren mucho de las de un controlado y cuidado jardín. En libertad, las plantas están en la base de la cadena trófica, por lo que los herbívoros y los insectos los atacan de forma inmisericorde. Ello provoca que las plantas -ya sean grandes árboles o pequeñas matas- busquen la mejor estrategia para eludirlos (ver El ardiente récord de una guindilla destripadora).

Adenium obesum variegado
Es en esta lucha sin cuartel por la supervivencia que la planta, para evitar el ataque de parásitos que acaben con la hoja, la viste ella misma de "hoja enferma" volviéndose poco atractiva a ojos de un bicho hambriento. Y es que la lógica es aplastante: siempre es más apetecible una lozana hoja verde que una amarillenta hoja pocha. O si no, mírese usted mismo a la hora de escoger la mejor verdura del mostrador de la tienda. La planta lo sabe, y actúa.

Caladium atacado (i) y mimetizado (d)
De hecho, en un estudio efectuado con una planta tropical que saca parte de sus hojas variegadas, la Caladium steudneriifolium, el 7,88% de las hojas totalmente verdes eran atacadas por insectos y parásitos, mientras que las variegadas tan solo fueron atacadas el 1,61% de ellas. De esta forma se entiende que la planta, a pesar de perder en eficacia de captación solar, haga buen negocio generando hojas con algún tipo de variegación, ya que lo compensa con un menor ataque de depredadores y, por tanto, mejor salud en general.

Cornus controversa var. variegata
De esta forma, la planta, que pudiera parecer indefensa porque no se mueve, demuestra que no lo es en absoluto (ver El caso de los árboles asesinos) y se protege de los ataques de su medio ambiente de la forma más creativa e inteligente posible. Así las cosas, mientras que los animales piensan que es una hoja en mal estado, nosotros admiramos su belleza y vistosidad. Unos las dejan en paz, nosotros las admiramos y las reproducimos... ¿quién dijo que las plantas eran tontas?



Cactus haciéndose el enfermito

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