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martes, marzo 31, 2015

Liberia 1927, el fraude electoral que mereció un Récord Guinness

Charles D.B. King
Una de las grandes preocupaciones en cualquier tipo de elecciones democráticas son los posibles fraudes que se puedan producir durante la celebración de las mismas. Las ansias de poder de los diferentes partidos o personas implicadas en los comicios les llevan a intentar hacer todo tipo de marrullerías y trampas para conseguir ganar a los rivales. En los países civilizados, el respeto a las reglas de juego y unos potentes sistemas de control hacen que, aparte de meteduras de pata varias, los fraudes queden reducidos a su mínima expresión. Sin embargo, hay países donde el juego democrático simplemente es eso, un juego, y los "pucherazos", más que una anécdota, son el pan nuestro de cada día. Con todo, pucherazos los hay de todos los niveles, desde los más sibilinos a los más descarados y desfachatados, aunque hubo uno que fue tan flagrante y desvergonzado que mereció salir en el Libro Guinness de los Récords como las elecciones más fraudulentas que se han documentado nunca.

Mapa de Liberia
Liberia, en la actualidad es conocida del mundo entero por sus guerras civiles, sus matanzas y sus epidemias de ébola y ello, que pudiera parecer una exageración, simplemente es una pequeña muestra de la convulsa historia de este país costero africano. Una historia que comienza en 1820 cuando la Sociedad Americana de Colonización decide montar una colonia en África donde enviar a los negros liberados de la esclavitud en Estados Unidos, convencidos de que, como eran negros, vivirían mejor en medio de la selva que en un lugar civilizado...por blancos. Hasta qué punto los retornaban a África por bonhomía o por simple racismo es un asunto que, aún hoy, da para muchos debates, pero la cuestión es que en 1847 se fundó la república de Liberia (Tierra Libre) y su capital fue Monrovia (de James Monroe, 5º presidente de los EE.UU.). Los problemas no tardaron en llegar.

Dibujo del senado de Liberia (1856)
Para los estadounidenses (blancos), negro era igual a africano y por tanto su hábitat natural era África. Pero claro, se ha de contar que no todo el mundo había nacido en África (hacía 200 años que se importaban esclavos negros a América) y que, encima, había de todo el continente, resultando que, al final, el único nexo de unión entre todos ellos era ser "americanos". ¡Ah! Y por si fuera poco follón, en aquella tierra...¡ya había indígenas negros! los cuales tenían menos peso específico que los negros en Estados Unidos -que ya era decir- dado que los americano-liberianos habían copado todas las parcelas de poder con su partido de derecha liberal el True Whig Party.

Barco cargado con "repatriados"
De esta forma, los americano-liberianos se aposentaron (por no decir soldaron) en la poltrona del poder durante más de 100 años, en que hicieron lo que absolutamente les dio la gana, eliminando la oposición, con todas las corruptelas habidas y por haber, y dejando el país prácticamente en la bancarrota y en manos de la Firestone.

En esta situación, en 1927, el presidente Charles Dunbar Burgess King, el cual llevaba desde 1920 en el poder representando al True Whig Party (qué raro), se presentó a unas nuevas elecciones. En esta ocasión, el oponente sería Thomas J.R. Faulkner, representando al Partido Popular (no es coña, People's Party, en inglés) el cual, escindido del True Whig Party, pretendía oponerse a las tendencias dictadoras de King y parecía que podía ser un oponente de cierta entidad. Pero si algo tenía claro King era que iba a ganar las elecciones, sí o sí. Y sabía como hacerlo.

Fotografía antigua de Liberia
Ya en 1923, King se había enfrentado a otro candidato del Partido Popular y había ganado por 40.000 votos contra 7.000, un pucherazo en toda regla, ya que superaba de largo los aproximadamente 10.000 votantes registrados. Sin embargo, esta desviación del voto quedaría en una mera anécdota sin importancia respecto las votaciones de cuatro años después, en que la manipulación de las elecciones alcanzaría la categoría de Récord Guinness.

Para empezar, era costumbre entre los candidatos del True Whig Party el no estar más que dos legislaturas, pero a King el ejercicio del poder durante 8 años le sabía a poco y, saltándose todos los reglamentos de su partido a la torera, se presentó a un tercer mandato en 1927. Tanta era su "capacidad de convicción" que el partido aceptó sin oposición la voluntad de King.

Espabilado el chaval
Llegado el día de las elecciones, Charles D.B. King ganó sin bajar del autobús por unos incontestables 235.000 votos contra 9.000 de su opositor Faulkner, aunque claro... el sutil detalle de que eran tan solo 15.000 personas las que tenían el derecho a voto en todo el país lo dejaban un poco mal. Faulkner denunció el fraude por activa y por pasiva, y puso en un brete a los jueces del partido Whig que estaban en el gobierno, los cuales tenían que dar las elecciones por buenas o por malas. Y es que, por ejemplo, en el condado de Bassa, había 3.000 votantes legales pero se habían inscrito 32.000 nombres, los cuales emitieron nada menos que 72.000 votos. Pero no era todo, ya que se habían imprimido más de 250.000 papeletas del ganador (40 veces el número de votantes y casi igual que toda la población del país) y se habían repartido por las calles en paquetes.

El séquito de King en 1927
Con todo, el asunto acabó con un juez multado con 150 dólares, un sheriff con 50 y las papeletas fraudulentas quemadas. Absolutamente nada más. King fue investido presidente y aquí paz y allí gloria. ¡Ole tú y la democracia!

King acabó en la poltrona, pero sus trampas no le salieron gratis, ya que la oposición, un par de años después destapó que el presidente (negro como el azabache) tenía grupos de esclavos (igual de negros que él) a los cuales tenía haciendo trabajos forzados y que incluso los vendía a la colonia española de Guinea Ecuatorial (en aquel entonces Fernando Poo), lo que llevó a la caída en desgracia del espabilado presidente y a su destitución en 1930.

Democracia es libertad en cualquier lugar
Tal vez pudieramos pensar que esto ocurrió en Liberia por ser una "república bananera", pero la verdad es que ejemplos de corrupción electoral (de la política mejor ni hablar) en cualquier país civilizado se han dado en uno u otro momento de la historia. Esta situación demuestra que, la Democracia, pese a sus imperfecciones y la corrupción de muchos políticos, es un derecho que ningún ser humano y por ninguna circunstancia tendría que prescindir.

Y es que democracia, guste o no, es, simplemente, libertad.

Un fraude que mereció un Record Guinness


Webgrafía


4 comentarios:

Anónimo dijo...

"habían de todo el continente". Corrígeme si me equivoco, pero creo que esto es un catalanismo.

Ireneu Castillo dijo...

Efectivamente, es un gazapo que se había escapado. Ya está arreglado, muchas gracias! :-)

Anónimo dijo...

"Habían" también sería incorrecto en catalán. "Hi havia", "hi ha", pero no "hi havíen" ni "hi han". La explicación que se da es que se hace referencia al sitio (que es uno) y no a los objetos (que sí pueden ser uno o muchos).

malaputa dijo...

Ireneu:
¡Qué bueno ver que sigue la actividad y la calidad por aquí!
Te sigo desde la distancia, aunque no comente, y me alegro cada vez que alguien te "menea".
Salud ;)