Publicidad

lunes, diciembre 29, 2014

El Vasa, la belleza chapucera de un galeón venido del pasado

Naufragio del Vasa
Cuando tenemos que remarcar una gran chapuza marítima, lo más normal es que nos venga a la memoria el naufragio del insumergible Titanic o el papelón de la Armada Invencible a la que vino la primera tormenta. Sin embargo poco nos podríamos imaginar que los suecos -esos que ahora son el paradigma del progreso humano- pudieran haber conseguido la proeza de hundir, al poco rato de hacer el viaje inaugural, el mayor barco de la flota sueca.

Una maravilla chapucera
Corría el día 10 de agosto de 1628, cuando el Vasa, con sus 69 metros de eslora, sus 11.7 metros de manga, sus 52 metros desde la punta del palo mayor hasta la quilla y sus 64 cañones -que hacían de él el más potente galeón de la Armada sueca-, se disponía a realizar su primer viaje. Este galeón, con sus 1.275 m2 de velamen y 1.200 toneladas de desplazamiento, llevaba a bordo una tripulación de 145 personas y 300 soldados. Un auténtico monstruo de guerra para la época hecho con la madera de más de 1.000 robles escogidos especialmente para su construcción.

Viaje inaugural del Vasa
Al poco de salir del muelle, una ráfaga de viento no muy fuerte escoró el galeón, y aunque los tripulantes consiguieron corregir el rumbo, no pudieron impedir que una segunda ráfaga escorara de nuevo el barco permitiendo que el agua comenzara a entrar por las troneras de los cañones, haciéndolo hundir en pocos minutos. Desgraciadamente, murieron entre 30 y 50 personas a pesar de la cercanía a tierra.

Gustavo II Adolfo
No hace falta decir que el Rey Gustavo II Adolfo estalló de júbilo cuando le notificaron el hundimiento, y en recompensa llenó de grilletes a los responsables del naufragio en espera del juicio que, curiosamente, duró tan solo un día. Y es que se demostró que fueron las modificaciones que había hecho el propio monarca para que fuera el más temido barco de guerra, las que llevaron a su hundimiento. Evidentemente, en vista de la cagada, se hizo la vista gorda y con un "aquí no ha pasado nada" se sobreseyó el caso. Pero... ¿qué pasó entonces?

Se conserva el 95% del barco
En aquellos tiempos, los constructores de barcos no tenían las técnicas para saber matemáticamente si un barco sería estable o no tal y como lo haríamos hoy día, por lo que se guiaban por plantillas de barcos que habían funcionado anteriormente e intentaban adaptarlas a las necesidades del momento. El rey, en su obsesión de hacer el no-va-más en galeones, decidió que el Vasa tenía que tener una segunda batería de cañones por encima de la que le tocaba, de tal forma que, a pesar de las rectificaciones de contrapeso que se hicieron, el barco tenía el centro de gravedad muy alto y volcó a las primeras de cambio, con las consecuencias ya conocidas.

Esquema de la recuperación
No obstante, el Vasa es actualmente conocido porque en 1961 se consiguió extraer del fondo del Mar Báltico prácticamente intacto. Ello fue debido a que los moluscos que atacan la madera sumergida - los conocidos como bromas (Teredo navalis)- no viven en las aguas del Báltico debido a su baja salinidad, convirtiendo al Vasa, en el único galeón del siglo XVII que ha llegado hasta la actualidad y del cual se conserva el  95% de su material original.

Una maravilla conservada
Su belleza impresionante -se conservan incluso 700 esculturas en madera- puede ser observada en un museo que se ha construido en la isla de Djurgården (cerca de Estocolmo) ex-profeso para acoger el Vasa, habida cuenta los serios problemas de conservación que presenta después de 333 años bajo el mar y la excepcionalidad del descubrimiento. 

En conclusión, que el poder ignorante de un monarca hizo del Vasa una bellísima chapuza que, gracias a la suerte, inició en el momento de su fracaso inaugural un viaje a través del tiempo que lo ha llevado hasta nuestros días para goce y disfrute de nuestros ojos.


Una máquina de guerra convertida en máquina del tiempo.

Art. Rev. 25/11/10 23:58 51v

sábado, diciembre 27, 2014

El Árbol del Teneré, 400 kilómetros de soledad

El árbol del Teneré (1939)
¿Usted se imagina un árbol que merezca ser remarcado en un mapa de escala 1:4.000.000? Pues aunque le pueda parecer sorprendente, ese árbol existía. Y digo bien, existía, porque una vez más, la tontería humana pudo con un árbol que ni los vientos más potentes pudieron con él. Estoy hablando del Árbol del Teneré.

Este árbol, una acacia raddiana, era un auténtico tótem para las tribus nómadas del desierto que recorrían el sur del desierto del Sahara en sus caravanas por ser el único árbol que existía a 400 kms a la redonda. 

En 1967
El árbol del Teneré era el último superviviente de un pequeño bosque de acacias que se desarrolló a finales de la última glaciación en esta zona, cuando el desierto del Sahara no era tan seco. El clima, fue cambiando lentamente, y la zona pasó a ser una de las más secas de la Tierra, recibiendo escasamente 2.5 litros de lluvia al año, y reduciendo el tamaño y la extensión de la cobertura vegetal del desierto del Teneré.

Monumento en Niamey
Nuestro protagonista aguantó mal que bien, gracias a que los beduinos lo consideraban un tabú y un auténtico faro viviente. No fue hasta 1939 que el ejercito francés, con la intención de dar una utilidad al sitio, excavó un par de pozos y descubrió que la acacia hundía sus raíces más de 35 metros en la tierra para chupar el agua salobre de la capa freática que allí se encontraba. Durante las obras, uno de los camiones le dio un golpe que partió uno de los troncos que sobrevivían. Aún así, el árbol aguantó.

No fue hasta 1973, en que al haberse sustituido las caravanas de camellos por camiones, y al estar cerca de una carretera, un conductor ebrio impactó su camión sobre el pobre árbol al salirse de la vía, acabando con los más de 300 años que tenía.

Un burdo recuerdo
Sus restos fueron llevados a Niamey (capital del Níger) donde hicieron un monumento con él. En el sitio original se hizo un "árbol" de metal para conmemorar el sitio donde estaba un auténtico milagro de la naturaleza.

Es curioso, pero vale la pena destacar, que nada de lo que ha hecho el hombre en la zona ha sobrevivido. La figura principal ha sido derribada múltiples veces, unos muros construidos para defenderla han sido arrasados por los vientos e incluso otra estructura metálica en conmemoración ha sido continuamente destruida. El metal y la piedra humanas no han podido sobrevivir donde florecía una débil acacia, mostrándonos que la naturaleza tiene mucha más fuerza que toda la estupidez humana.


El Árbol del Teneré, 400 kilómetros de soledad

Art. Rev. 24/11/10 20:05

miércoles, diciembre 24, 2014

Simplemente...

Desde este atril virtual, permitidme que os deseé que tengáis unas inmejorables Fiestas y los mejores augurios para el próximo año 2015.

Se que muchos no estaréis pasando los mejores momentos, pero igual que el "Carpe Diem" lleva inextricablemente el "Memento Mori", el "Memento Mori" lleva implícito el "Carpe Diem" o sea que disfrutad las pequeñas cosas y los pequeños momentos, porque sea uno o sea otro, la moneda siempre está en el aire dando vueltas.

¡Ah! Y cuidadito con el turrón de chocolate, que está buenísimo, pero es indigesto como él solo.

Lo que decíamos... ¡que la moneda siempre tiene dos caras!

-Ireneu-
 

martes, diciembre 23, 2014

Las ínsulas, los adelantados bloques de pisos de los romanos

Maqueta de una ínsula
En las ciudades modernas resulta absolutamente normal que la gente viva en un bloque de pisos. El precio absolutamente desorbitado del suelo urbano, la especulación inmoral y la demanda de vivienda en el centro de las ciudades hace que la gente vivamos en auténticas latas de sardinas apiladas... y esto, viviendo en L'Hospitalet, le puedo asegurar que sé de lo que estoy hablando (ver Una lata de sardinas llamada Hospitalet). El crecimiento de polígonos residenciales durante los últimos 50 años, se han disparado y ahora resulta absolutamente normal tener edificios de varios pisos, con sus bajos ocupados por comercios. Sin embargo, si creía que esto era una cosa nueva, está muy equivocado, porque los romanos, hace 2.000 años, ya construían edificios de hasta nueve pisos de altura que no se diferencian en nada de los que vemos hoy en día: son las insulae romanas.

Ínsula de Diana, en Ostia
Cuando vemos un bloque de apartamentos en un suburbio cualquiera, podemos pensar que es el súmmum de la técnica humana en el campo de la construcción doméstica, pero la realidad enseña que poca cosas hay que los romanos no hubieran inventado ya, y una de esas cosas son los edificios de pisos, que ellos llamaban "ínsula" -isla en castellano. De hecho, solo gracias a este invento, Roma pudo llegar a ser la metrópoli con más de 1 millón de habitantes que llegó a ser.

Insula Capitolina
La verdad sea dicha que si conoce como es un edificio de apartamentos actuales, ya podrá hacerse una idea muy precisa de lo que eran los bloques de hace dos milenios. 

Las insulae eran construidas en ladrillo, mortero y madera, constando normalmente de unos bajos amplios y espaciosos a nivel de calle (tabernae) que eran ocupados por las tabernas o por los comercios que ofrecían su servicio al vecindario, y una serie de pisos divididos en apartamentos en que vivía la gente. Dependiendo del bloque, podían tener entre 3 y 6 plantas, aunque se llegaron a construir hasta de 9 plantas, pudiendo alojar hasta 380 personas.

Estructura de una ínsula
Tal como pasa en la actualidad, los pisos se construían para alojar la gente de clase media y baja, siendo los pisos más bajos los más cotizados -más grandes, disponían de agua corriente e incluso de letrinas privadas-, mientras que los pisos más altos, más pequeños, sin agua ni letrinas y peor acondicionados, eran los más baratos. Las clases más pudientes, preferían vivir en sus "domus" (casas), para -ayer igual que hoy- marcar las diferencias con la plebe.

2ª planta de la ínsula Capitolina
Estos bloques habitualmente se estructuraban alrededor de un patio central que, a modo de corrala o espacio interior, albergaban las letrinas comunales -cuando las había- que eran utilizadas por los ocupantes de los pisos más altos que, debido a la falta de espacio no disponían de ellos. Asimismo, eran el centro de la bulliciosa vida del bloque, habida cuenta que, gracias a la precariedad de los apartamentos más altos -construidos normalmente con lo más rudimentario- era poco menos que una temeridad el ponerse a cocinar en su piso. Y es que, desde un primer momento, las insulae eran la especulación hecha vivienda.

Cicerón, el casero
Los grandes edificios de viviendas, normalmente eran construidos por gente pudiente que sacaba pingües beneficios del alquiler de los apartamentos. Cicerón, por ejemplo, sacaba más de 10.000 sestercios anuales a cuenta de sus pisos de alquiler, pero justamente tanta era la demanda y los beneficios que ofrecían eran tan altos, que muchos caseros ávidos de dinero fácil, construían los edificios escatimando al máximo.

En esta situación, los pisos altos eran construidos con madera, adobe, y poco más que una cubierta de tejas. Encima, se accedía a ellos por escaleras de madera, convirtiéndose en auténticas ratoneras en caso de incendio... si no es que se habían hundido antes, claro. Los escrúpulos eran pocos -por no decir ninguno- y el hecho de que cayera alguno, simplemente permitía a los propietarios levantar uno nuevo y aumentar los precios a cobrar, por lo que la seguridad de sus inquilinos, tampoco les importaba excesivamente.

Augusto limitó la altura
Tan graves llegaron a ser las cosas que, se tuvo que regular tanto la altura como los materiales a utilizar en la construcción de las ínsulas. Augusto limitó la altura de los edificios a un máximo de 20 metros y tiempo después, a raíz del incendio de Roma, el emperador Nerón los limitó a 17,5 m. De hecho se tiene constancia que hacia el siglo III d.C. , habían más de 50.000 bloques de pisos en Roma.

Nerón las dejó a 17.5 m
En la actualidad, pocos ejemplos de este tipo de construcciones han quedado, pero los más conocidos son la Casa de Diana, en las ruinas de Ostia, o la Insula Capitolina, en Roma... y los que podían haber sido, si no hubiesen sido demolidos por Mussolini en los años 30 del siglo XX. Y es que el Duce, mucho amor a los tiempos imperiales, pero tampoco hizo mucho para su conservación (ver El Coloso de Nerón, una molestia para Mussolini) más bien al contrario.

Total, que lo que hoy en día puede parecernos modernidad, de hecho ya era habitual hace 20 siglos. Apartamentos, caseros, inquilinos, pisos patera, especulación, corrupción, desidia, usureros... prácticamente nada ha cambiado en tanto tiempo. Realmente, qué bien haríamos si fuésemos conscientes de la importancia caudal de aprender de la Historia para no cometer los mismos errores.

Reconstrucción de la Casa di Diana

Webgrafía

viernes, diciembre 19, 2014

El wolframio o la batalla perdida por la química española

¿Tugsteno o Wolframio?
Si alguien le preguntase si le suena la palabra wolframio, igual no sabrá a lo que se refiere, pero seguro que la habrá oído alguna vez. Esto mismo le pasará si le preguntan por el tungsteno, aunque si alguna vez ha cambiado una bombilla de incandescencia, estoy convencido que le sonará mucho más. Sea uno o sea otro, lo que es posible que no sepa es que ambas palabras se refieren al mismo elemento químico y que esta extraña dualidad esconde tras de sí una lucha de poder mundial en que España está directamente implicada.

Wolframio
Al mirar la tabla periódica de los elementos, si nos centramos en el elemento con número atómico 74 encontraremos que el símbolo de esta sustancia es la W. No obstante, según qué tabla miremos, el nombre variará entre wolframio (o volframio) y tungsteno. ¿Un elemento con dos nombres? Si, pero no exactamente. Más bien se trata de dos criterios: uno impuesto oficialmente y el otro... español.

El wolframio o tungsteno es un metal muy raro que tiene consideración de estratégico entre los gobiernos mundiales. Su característica principal es que las aleaciones de acero que incluyen este elemento aumentan su dureza y resistencia una barbaridad, por lo que es un material que está especialmente buscado para la construcción de blindajes militares y para endurecer el acero de las balas... aparte de para hacer los filamentos de las bombillas -un uso totalmente secundario, conociendo las prioridades de los gobiernos, claro está.

Carl Wilhelm Scheele
El origen de los dos nombres lo hemos de ir a buscar en los orígenes de su descubrimiento. Tungsteno proviene del sueco y significa literalmente "piedra pesada" debido a que los  químicos suecos Carl Wilhelm Scheele y Torbern Bergman en 1781 predijeron la existencia de un nuevo elemento en un mineral blanco muy denso que recibía el nombre popular de "tung-sten". Si bien no consiguieron aislarlo, las publicaciones químicas inglesas -las más reputadas de la época- popularizaron el nombre de tungsteno entre la comunidad científica, sobretodo anglosajona.

Fausto de Elhuyar
Por su parte, wolframio tiene un nombre mucho más antiguo. En 1556, el mineralogista alemán Georgius Agricola descubrió un mineral que se encontraba entre el mineral de estaño y lo corroía completamente, dejando una espuma. Debido a esta característica se decía que el estaño desaparecía como comido por un lobo, por lo que a este mineral se le llamó wolframita, de "espuma de lobo" o "wolf rahm", en alemán. No obstante, en 1783, los hermanos riojano-vascos Fausto y Juan José Elhuyar descubrieron que el elemento que formaba la wolframita era el mismo que formaba el tungsteno, con la diferencia de que fueron capaces de separar el elemento en cuestión, por lo que aconsejaron que se llamara "volframio", al provenir de la wolframita. Y aquí empieza el follón.

Juan José de Elhuyar
A pesar de que el descubridor tiene el derecho a poner el nombre que quiera a su descubrimiento, los países anglosajones continuaron usando el nombre de "tungsteno" (tungsten, en inglés), mientras que los españoles y los países de la órbita alemana y eslavos lo llamaron -y de hecho lo llaman- "wolframio" (wolfram). Hasta aquí, cada uno en su casa y Dios en la de todos, que se dice popularmente, pero el problema llegó cuando a finales del s. XIX, se hicieron intentos de unificar la nomenclatura química a nivel internacional... y cada uno arrimó el ascua a su sardina.

Mineral estratégico
Durante las dos guerras mundiales, el wolframio se convirtió en una auténtica arma de guerra por si sola, ya que las reservas de este mineral eran vitales para los diversos contendientes, pero no fue hasta 1949 en que la IUPAC (la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada) decidió abordar el problema de la denominación dual del wolframio/tungsteno. Hasta entonces, al máximo consenso que se había llegado era a designar el elemento de número atómico 74 con el símbolo W, pero a partir de aquí cada uno lo llamaba como quería.

Logo de la IUPAC
Durante el simposio de 1949, la ponencia en defensa de "wolframio" llevada a cabo por el químico español Enrique Moles consiguió convencer a la comisión encargada, la cual aprobó que la denominación oficial fuera "wolframio"(wolfram, en inglés) y que "tungsteno" fuera utilizado de forma comercial. Sin embargo esto no gustó ni un pelo a los Estados Unidos, los cuales no iban a permitir que quedara la cosa así.

La situación era clara. En un momento en que la Guerra Fría comenzaba a estar calentita, los estadounidenses, al margen de cualquier consideración meramente química, lo que no iban a permitir era que una denominación utilizada ampliamente por la Unión Soviética y todo su bloque, por la derrotada Alemania y por la España franquista, le pasara la mano al nombre utilizado normalmente por los aliados. Tanto daba que los propios suecos no utilizasen "tungsteno" para denominar al wolframio. Lo que habían perdido en el laboratorio, lo ganarían en la calle. Y lo ganaron.

Wolframita
Ante la decisión, la prensa norteamericana empezó a presionar sobremanera a los químicos distribuyendo la noticia falsa de que "tungsteno" se había prohibido, lo que hizo poner el grito en el cielo a toda la opinión pública anglosajona. La inusitada presión, que sorprendió a la comisión de la IUPAC, hizo que en la conferencia de 1951 tiraran para atrás la decisión de 1949 y volvieran a hacer oficial el nombre "tungsteno", aduciendo que los intentos de introducir la palabra "wolframio" en Estados Unidos habían sido infructuosos y que su desconocimiento aconsejaban volver a la oficialidad a "tungsteno". De esta forma tan burda, el equilibrio de bloques volvía a su punto de partida y así se mantendría por casi medio siglo.

Filamento de tungsteno
No obstante, después de 50 años de estar en el filo de la navaja entre uno y otro nombre, en el Libro Rojo de las nomenclaturas de 2004, la IUPAC, sin encomendarse a ningún santo, decidió eliminar la denominación "wolframio" y dejar como única y oficial a "tungsteno". La excusa fue que, como la única lengua oficial de la IUPAC era el inglés (en 1951, lo era también el francés, pero se eliminó más tarde), pues la versión inglesa era la buena... y dos piedras para los demás. Las quejas repetidas de los químicos españoles, que adujeron que la IUPAC se había pasado por el forro el derecho de los descubridores a poner el nombre y los acuerdos de 1949 y 1951, simplemente no fueron tomadas en consideración.

En la actualidad, la IUPAC continua manteniendo la oficialidad del tungsteno frente a wolframio a pesar de seguir manteniendo el símbolo como la W. La realidad es que el creciente peso específico de los países anglosajones dentro de la entidad (EE.UU tiene 661 representantes y Gran Bretaña, 299, frente a los  286 químicos alemanes, los 110 rusos y 58 españoles) hace que un punto de vista diferente, por muy objetivo que sea, simplemente no sirva para nada.

Para que después digan del peso internacional de la marca España y, encima, vayan recortando en investigación.


Sello conmemorativo del descubrimiento del wolframio

Webgrafía

miércoles, diciembre 17, 2014

La Cara B de la Historia: entrevista a Ireneu Castillo en Gent de l'Hospitalet



Entrevista original en catalán publicada en Gent de l'Hospitalet

No es habitual que en L'Hospitalet aparezcan nuevos escritores, y cuando esto sucede debemos aplaudirlo. Si, encima, este escritor escribe bien y nos cuenta historias que sin él, nunca habríamos conocido, estamos de enhorabuena. Pero si además esta persona tiene una trayectoria de honestidad y dedicación a L'Hospitalet como la de Ireneu Castillo no podemos más que animarlo y esperar que este libro "La cara B de la historia" sea un rotundo éxito.

Ireneu Castillo, el día de la presentación


-¿Cómo te pusiste a averiguar esas curiosidades que publicas en tu nuevo libro?

De hecho, me viene desde siempre. Yo soy muy curioso y siempre me han llamado la atención las cosas raras y los restos de todo tipo que aún quedan del pasado -de ahí mi activismo en favor de la memoria histórica del Canal de la Infanta. Esta curiosidad me ha llevado a estar continuamente tirando de los hilos de todo lo que me rodea y encontrarme con infinidad de hechos e incongruencias, muchas de ellas absolutamente desconocidas y olvidadas. Incongruencias que algunas veces te indignan, otras te sorprenden y otras te hacen sacar una sonrisa, pero que nunca te dejan indiferente y, sobre todo, te ayudan a verlo todo en perspectiva.

-¿Porqué muchas de estas cosas se desconocen totalmente?
Muchas veces ocurre que los acontecimientos diarios pasan a galope por encima de hechos de poca visibilidad mediática, escondiendo bajo capas de noticias fútiles aquellos que sólo con el tiempo acaban por resultar trascendentales. Sin embargo, también existe un buen número de hechos que ponen en evidencia actuaciones oscuras o torpes que han sido escondidas por sus protagonistas en su momento y que, investigando un poco, acaban por salir a la luz.

Con el tiempo, he ido recogiendo una gran cantidad de estos hechos escondidos o desconocidos y los llevo publicando desde febrero de 2005 en mi blog "Memento Mori!", Con una muy buena acogida por parte del público, que lo ha visitado casi 800.000 veces, lo cual es un gran logro para un blog de estas características.

 -¿A qué atribuyes el éxito de tu blog?

Bueno, yo supongo que, en buena parte, es porque los temas despiertan algo en el lector que le incita a leerme. Aparte de esto, los artículos no son excesivamente largos (se tardan en leer entre 3 y 5 minutos) e intento hacer una escritura amena y entretenida; más que nada porque al tocar temas históricos, si inundas al lector con nombres y fechas, lo único que consigues es que no lo termine de leer. Además, siempre intento dar el toque irónico con mi estilo y mis reflexiones personales, lo que parece que gusta a la gente.

De hecho, este estilo personal hizo que la editorial barcelonesa "Ven y te lo cuento" se interesara por mis artículos y me propusiera editar una recopilación de 50 artículos, reto que acepté de inmediato. El fruto de esta propuesta ha sido el libro "La Cara B de la Historia", el cual está a la venta tanto en eBook como en papel desde el 15 de septiembre, aunque la presentación oficial se realizó en la Biblioteca Tecla sala de la ciudad el pasado 19 de noviembre.

El editor Tucho Balado, la periodista de Nació Digital Gemma Aguilera y el autor del libro, Ireneu Castillo

-¿Qué enseñanza se puede obtener de la lectura del libro?

La enseñanza principal es que las cosas nunca son como nos las enseñan o como las vemos. La vida es como una moneda, con su cara, su cruz y su canto, y sólo viendo todas en conjunto puedes llegar a tener una idea general aproximada de las cosas. Justamente esto es lo que quiero expresar con el título del libro, ya que, como si fuera un disco de vinilo o una cinta de casete, no podemos quedarnos únicamente con la primera cara -la cara A- porque entonces sólo veremos lo que nos quieren enseñar. Hay que mirar la cara B para verlo todo en perspectiva.

-¿Crees que en el actual proceso que vive Cataluña también hay "caras b"?
A montones. ¡Y las que irán saliendo con el tiempo! De hecho, si algo se extrae de conocer la Historia es que siempre termina por repetirse y, por tanto, si hubo en el pasado, no tenemos ningún criterio que nos hagan pensar que no los hayan en la actualidad.

  En el caso del proceso catalán, debemos contar que el estado español, con las independencias de sus colonias y al contrario de otras potencias coloniales contemporáneas, ha sido siempre extraordinariamente torpe durante el transcurso de los siglos... con lo que ello significa de sentar precedentes.

Este hecho se puede ver en una serie de artículos que publiqué en mi blog dedicados a la independencia de Cuba, Filipinas y Guinea Ecuatorial, alguno de ellos incluido dentro de La Cara B de la Historia, como por ejemplo:

El negado derecho a decidir que independizó Cuba de España
Rizal o cómo un pacifista hizo perder las Filipinas a España
Un despropósito llamado independencia de Guinea Ecuatorial

¿Que cómo acabará todo? No tengo ni idea, pero de lo que estoy seguro es que todo dependerá de lo que democráticamente termine queriendo la sociedad catalana en su conjunto. El Estado no lo pondrá fácil para conseguir la independencia, pero Cataluña tendrá a favor que desde el gobierno central, durante siglos, nunca se han hecho bien las cosas. ¡Ni las malas!

-¿Para cuando un libro similar?
¡Huy! La verdad es que tengo material para hacer 10 o 15 libros más, pero acabo de sacar este y todavía estoy un poco de resaca. Todo sea dicho, tengo alguna propuesta para hacer otro, posiblemente en catalán, aunque no hay todavía nada en firme. Con todo, estoy recopilando datos para hacer un libro dedicado exclusivamente a anécdotas de l'Hospitalet. Espero que algún editor se haga eco y pronto pueda ver la luz.

Si desea comprar su libro "La Cara B de la Historia", lo puede encontrar en formato electrónico y en papel directamente en la web de la editorial "Ven y te lo cuento" (http://www.venytelocuento.com) o solicitándolo a su librería habitual.

Montse Puig


Carátula de "La Cara B de la Historia" de Ireneu Castillo

lunes, diciembre 15, 2014

El cóccix, la pequeña cola que nos une a los animales

El cóccix humano
Un rasgo que diferencia al ser humano de los animales, aparte de la supuesta -porque no siempre es así- mayor inteligencia del hombre respecto al resto de seres vivos es que la mayoría de ellos tienen cola, mientras que nosotros no. Bueno... obviando que en estos momentos habrá alguna mente enferma pensando en lo que no debiera pensar, esto que parece una verdad absoluta, en realidad no lo es tanto. De hecho, tanto hombres como mujeres tenemos una cola como las de los gatos, perros o caballos... pero en miniatura ¿lo sabía?

En el ser humano existen toda una serie de órganos vestigiales que son fruto de la evolución de la especie durante los últimos miles o millones de años. Durante este período de tiempo, el hombre, como animal parte de la biosfera terrestre, se ha tenido que ir adaptando a un medio ambiente cambiante, por lo que ha tenido que hacer adaptaciones genéticas, que han llevado a la creación de estrategias nuevas (ver La intolerancia a la lactosa: cuando la solución se vuelve un problema) y a la creación de nuevos órganos o al descarte de otros que, en el fondo, habían perdido su importancia.

Esqueleto de perro
Dentro de este último grupo se encontraría la cola o rabo, extensión de la columna vertebral que en los animales que la tienen, se utiliza básicamente para mantener el equilibrio cuando están corriendo a cuatro patas. Una utilización perdida en los hombres y grandes simios, los cuales han abandonado la posición cuadrúpeda permanente en pos de una posición bípeda temporal (Gorilas, chimpancés...) o definitiva como en el caso del hombre.

En el ser humano, el hecho de adquirir una posición erguida implicó la pérdida de la cola, ya que no era necesaria para mantenerse en pie. No obstante, en el devenir de la evolución, esta no ha acabado de desaparecer del todo y se ha convertido en los huesos del cóccix. O dicho de una forma más popular: la rabadilla del culo.

5 vértebras vestigiales
El cóccix está formado por 5 pequeñas vértebras óseas articuladas -tienen cierto movimiento- que se disponen como continuación de la columna vertebral a partir de los huesos de la pelvis, diferenciándose de las vertebras de la columna porque no son atravesadas por la médula espinal y porque las tres últimas pueden estar soldadas en una sola, reduciéndose entonces a 3.

Una fractura de cóccix es molesta
Estas vértebras del cóccix, que por sus dimensiones (poco más de 5 cm), pasan totalmente inadvertidas para nosotros excepto cuando nos caemos patinando, serían el resto de aquel rabo de los cuadrúpedos. Para verlo más claramente, simplemente tendríamos que ver una columna vertebral humana en horizontal, compararla con un esqueleto de perro y ver cómo la curvatura del cóccix humano correspondería a la curvatura que toma el inicio de la cola del perro.

El cóccix aguanta ligamentos
Sin embargo, la naturaleza no pega puntada sin hilo (ver El no tan inútil apéndice humano) y, a pesar de que en la actualidad no hace su función estructural como lo haría en un cuadrúpedo, aún es útil, ya que sirve como anclaje a diversos músculos de las nalgas -ayudando a mantener la posición bípeda- así como soporte para diversos nervios importantes.

Éste uso relativamente importante, según parece, es lo que ha permitido que se conserven estos huesecillos relictos. Huesecillos que, a pesar de su tamaño, son la señal inequívoca de que no somos un producto divino, sino unos parientes más o menos espabilados y pelones del resto de seres vivos que pueblan -aún- el planeta Tierra.


La cola humana ha perdido la función de los cuadrúpedos

Webgrafía

jueves, diciembre 11, 2014

El helio y el hexafluoruro de azufre, los inquietantes riesgos de una risa fácil


Helio y hexafluoruro de azufre
Cuando un programa de televisión quiere hacer sacar una sonrisa a sus espectadores, la escena de la inhalación de un globo de helio y de hexafluoruro de azufre es un recurso seguro. El hecho de ver a gente hecha y derecha con una voz como la de los pitufos cuando absorben el helio y como la de un ogro cuando absorben el hexafluoruro es, por la ridiculez de la situación, la forma más rápida de conseguir pasar un rato divertido ante la pantalla. No obstante, detrás de esta escena hilarante se esconde una física curiosa y una inquietante peligrosidad que vale la pena tener en cuenta.

¿Un ocio inocuo?
En los últimos tiempos se ha puesto de moda en fiestas y reuniones recreativas varias el disponer de una botella de helio para conseguir echar unas risas a cuenta de la voz de pito que se les queda a quien absorben este gas. La cosa no pasaría de aquí si no fuese porque ese inocente y divertido efecto puede producir, en caso de irresponsabilidad -y en una fiesta con alcohol, la responsabilidad brilla por su ausencia-, tener un desagradable efecto secundario: la muerte. Pero... ¿porqué cambiamos de voz con estos gases? Intentaré explicárselo a continuación.

El helio asciende
Como supongo que bien sabrá -a no ser que sea un alienígena- el ser humano respira aire de la atmósfera. Este aire que respiramos siempre que podemos, está formado por nitrógeno, oxígeno, argón, dióxido de carbono y otros elementos en menor proporción, de los cuales nuestro cuerpo obtiene el oxígeno necesario para la respiración de nuestras células. Pero no solo para respirar utilizamos el aire, sino que también lo utilizamos para hablar mediante nuestras cuerdas vocales, las cuales vibran con el paso del aire a través de nuestra garganta procedente de los pulmones. Hasta aquí no creo haber dicho nada que no sepa usted ya.

Este aire atmosférico tiene una densidad determinada (1,275 gramos/litro) al cual adaptamos todas nuestras necesidades fisiológicas y comunicativas al ser el fluido que nos envuelve cuando estamos en la superficie. Sin embargo, cuando absorbemos helio o hexafluoruro de azufre, la cosa cambia notablemente.

Átomo de helio
El helio y el hexafluoruro de azufre son ambos unos gases inodoros, insípidos e incoloros, que son muy estables y no reaccionan con nada -bueno, para ser exactos, el hexafluoruro solo con el litio- pero tienen una densidad muy diferente a la del aire. El helio, conforme que es un gas noble muy ligero, tiene una densidad muy baja de 0,178 g/l, por lo que su tendencia es a ascender, al contrario del hexafluoruro, el cual está formado por moléculas complejas y pesadas que le hacen tener una densidad elevada de 6,17 g/l. La diferencia es ciertamente, notable.

Por tanto, cuando hacemos la gracia de absorber uno u otro, lo que estamos haciendo en realidad es llenarnos los pulmones y la tráquea con esos gases para conseguir sumergir nuestras cuerdas vocales en unos gases diferentes al aire y con diferente densidad. 

Molécula de Hexafluoruro
En esta circunstancia, cuando tenemos las cuerdas sumergidas en helio, las cuerdas vocales vibran más rápido de lo que lo harían si estuvieran rodeadas de aire y sale la típica voz de los pitufos. En el caso del hexafluoruro de azufre, la cosa iría al revés, ya que al ser un gas más denso que el aire, las cuerdas vocales han de hacer un esfuerzo suplementario y, por tanto, vibran menos, obteniendo por ello la característica voz grave. O si le es más fácil, es como intentar mover la mano en la arena, en el agua o en el aire; pues igual pero con la garganta. No en vano el efecto del helio pasa rápido (tiende a escapar) mientras que el del hexafluoruro es más persistente (tiene tendencia a quedar en los pulmones y es más difícil de ventilar).

Esto es lo divertido pero, como todo en la vida, el "carpe diem" viene acompañado indisociablemente de su correspondiente "memento mori" que no lo es tanto.

Un recurso televisivo fácil
Efectivamente, cuando estamos inhalando helio o hexafluoruro de azufre, lo que estamos haciendo es sustituyendo el aire por otra sustancia gaseosa que, por mucho que no sea tóxica, no deja de ser un gas que no es respirable por nuestras células (ver El perfluorocarbono, el líquido donde no se ahoga nadie). Ello significa que, ya sea uno o sea otro, no hay oxígeno que el cuerpo pueda absorber, por lo que un uso insensato de estos gases provoca muertes por simple y dura asfixia.  Sin ir más lejos, el "mareíllo" que provoca después de varias inhalaciones no es, ni más ni menos, que el primer síntoma de que el cuerpo está experimentando una falta de oxígeno.

En definitiva que si hacer un poco el tonto con estos gases puede ser divertido e inocuo, cuando por efecto de drogas, alcohol o simplemente por ignorancia, la precaución y la cordura dejan paso a la insensatez e irresponsabilidad, la diversión se puede trocar en drama. La física puede ser entretenida e interesante pero el perderle el respeto -que no tenerle miedo- puede convertirla en un verdadero deporte de riesgo.

Para pensar un rato.

Un uso frívolo esconde la peligrosidad de estos gases

Webgrafía

miércoles, diciembre 10, 2014

Miguel Servet, la ardiente sangre de un rebelde incomprendido

Miguel Servet
Saber que la sangre circula por las venas es, en la actualidad, algo que resulta evidente para todo el mundo... a excepción de algún "tronista" televisivo, cuyo cerebro no es que no tenga luces, sino que es un auténtico agujero negro. Sin embargo, durante muchos siglos la circulación de la sangre era un auténtico misterio y se creía que el corazón bombeaba el aire de los pulmones y la sangre simplemente rellenaba las cavidades. Este (des)conocimiento sobre el cual pesaba la pesada losa del fanatismo religioso medieval y del estancamiento del saber en los eruditos clásicos, no era contestado por nadie so pena de ser calificado de mil maneras y ninguna de ellas buena.... hasta que Miguel Servet documentó, por primera vez en Europa, el circuito que hacía la sangre desde el corazón a los pulmones y viceversa. El único inconveniente es que acabó a l'ast por sus ideas.

Casa natal de Servet
Miguel Servet, nacido en Villanueva de Sijena, Huesca, en 1511 -si bien hay investigadores que creen que se llamaba Miguel de Villanueva y nació en Tudela, Navarra- fue un erudito de su época que dominaba la teología y las ciencias desde tierna edad. Sus intereses pasaban por la astronomía, matemáticas, medicina, física... y era capaz de hablar latín, griego y hebreo con fluidez. Ante tal portento de sabiduría era normal que Servet tuviera sus propias ideas sobre el mundo que lo rodeaba, si no fuera porque ese mismo mundo, no estaba demasiado interesado en que la gente tuviera sus propias opiniones. Opiniones controvertidas que le llevaron a pelearse con todo el mundo por poner en duda todo lo dudable. ¿Lo primero? La religión.

Christianismi Restitutio (1551)
Servet puso en duda todos los dogmas del cristianismo, desde la Santísima Trinidad, pasando por la edad en que se tenía que bautizar a alguien, o incluso llegando a dudar de la divinidad de Jesucristo en tanto que hijo de una mortal, a pesar de que fuera una mortalidad un tanto rara (ver El ancestral culto a la naturaleza del día de la Virgen de Agosto). Aunque lo peor no era que lo pensase, sino que, encima, lo escribía y lo publicaba. Lo dicho, un auténtico hereje.

De esta forma, en uno de los tratados que más "amigos" le hizo, Christianismi Restitutio (Restitución del Cristianismo, 1551), Servet explica que la sangre fluye desde el corazón hacia los pulmones, donde tras pasar un rato dejaba lo que él llamaba "vapores fuliginosos" -vapores sucios- y se purificaba. No obstante, esta es una anotación dentro de un libro de teología  ¿porqué la incluyó en un libro religioso y no de fisiología?

Circulación pulmonar
Miguel Servet era profundamente religioso, aunque de hecho lo era a su manera. Para él, Jesucristo estaba en todo lo que le rodeaba, por lo que tenía una visión panteísta del Cristianismo que chocaba de frente con la ortodoxia católica imperante en la España de aquel entonces. Ello implicaba que, siguiendo con su peculiar concepción del mundo, Servet considerara que la sangre era el lugar donde se ubicaba el alma y que, por tanto, circulaba por el interior del cuerpo con el fin de repartir equitativamente el alma por todos los rincones del cuerpo. 

Al llegar al corazón cargada con las malas influencias (veía que la sangre que entraba era azul), procedía a pasar por los pulmones, donde descargaba estos malos vapores, y volvía a circular, pero esta vez de color rojo. En el fondo, para Servet, el funcionamiento del cuerpo era algo más bien místico que fisiológico y su conocimiento -fruto de su intenso estudio del cuerpo- quedó, de esta forma, como la primera vez que la circulación pulmonar fue documentada en Europa.

Calvino, un "amigo"
Servet se enfadó con Dios y su padre: la Inquisición española lo declaró hereje y lo quemó en efigie debido a que huyó a tiempo a Francia, donde se nacionalizó francés; se peleó con los responsables de la Universidad de París por haber enseñado astrología y con la Iglesia Católica francesa; se peleó con los reformistas de Juan Calvino y con el propio Calvino -al cual solo le faltó ponerle a Servet dos velas negras como la bruja Lola- y hasta con un físico francés con el cual tuvo una reyerta a golpe de espada. De todas formas, a parte de sus ideas incendiarias, por lo visto, era más bruto que un arado cuando defendía sus argumentos, "finura" que no le ayudaba en absoluto a hacer demasiadas amistades.

Estela conmemorativa en Ginebra
Al final, tanto fue el cántaro a la fuente que acabó rompiéndose, y estando en Ginebra (Suiza), fue denunciado por hereje -se dice que por el mismo Calvino- siendo detenido en una iglesia mientras oía misa. Las autoridades, aunque no tenían potestad, dado que Servet no era suizo, lo condenaron a la hoguera pese a sus súplicas de clemencia. Pero es que hasta tal punto había animadversión hacia su persona que incluso los opositores a Calvino vieron con buenos ojos el hacer de él una brocheta a la barbacoa.

Ibn al-Nafis
Miguel Servet murió en la hoguera el 27 de octubre de 1553, y con él se quemaron buena parte de sus libros, por lo que sus descubrimientos en relación a la circulación de la sangre quedaron ocultos hasta 1616, cuando el médico inglés William Harvey describió -ya definitivamente- el funcionamiento de la circulación sanguínea.

Sea como sea, Servet quedó como el descubridor de la circulación pulmonar y como mártir del movimiento librepensador, aunque -todo sea el decirlo- en 1924 se descubrió que el médico sirio Ibn al-Nafis había hecho una descripción de esta circulación casi 300 años antes. Con todo, Servet no ha perdido un ápice de su aura de sabio científico y pionero de las libertades de pensamiento, que le sirvió, tiempo a venir, el reconocimiento incluso de Voltaire.

Y es que, nadie dijo que tener criterio propio y defenderlo a capa y espada fuera una forma fácil de hacer amigos.


La ardiente sangre de un rebelde incomprendido

Webgrafía