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viernes, noviembre 28, 2014

La historia del metro o cuando la globalización se volvió necesaria

Un metro
Una de las asignaturas pendientes de la humanidad había sido el poder tener una serie de medidas y pesos que fueran estándares para todo el mundo para, de esta forma, tener un criterio uniforme en el momento en que se tenían que utilizar. Sin embargo, y como sabrá cualquiera que haya sido presidente de su escalera, poner de acuerdo a todo el mundo es prácticamente imposible y durante la mayor parte de la historia, cada comunidad hacía de su capa un sayo con las medidas a utilizar, haciendo de las importaciones y exportaciones un auténtico galimatías de traducciones y conversiones de unidades. Hasta que llegó la Revolución Francesa y se instauró el metro.

Vara de Zafra de 83'59 cm
En la actualidad, poca gente hay que no conozca qué es el metro (la medida, no el tren, no me sea graciosillo) y sepa dar una orientación de su largura, pero hasta mediados de siglo XX, incluso en España, el uso de pies, varas o leguas era algo habitual, dejando el uso del metro y sus múltiplos como una medida formal que no todo el mundo dominaba. Medida que acabaría siendo popular conforme que la educación se hizo universal y las viejas formas de medir se hacían cada vez menos precisas y obsoletas.

Es justamente por la necesidad de la Revolución Francesa de romper con todo el legado del Antiguo Régimen, que se decidió implementar el metro como medida estándar de longitud, pero se le tenía que dar una longitud concreta y exacta que no condujera a ningún equívoco.

Meridiano de París
De hecho, la medida no era un invento nuevo, ya que proviene del griego "metrón" que significa "medida" y fue determinado en 1668 por John Wilkins como la longitud de un péndulo que tiene un periodo de 2 segundos. No obstante, la gravedad no es la misma en todas las partes de la Tierra, de tal forma que la longitud variaría en proporción de esta gravedad. Ello hacía que hubiese una corriente alternativa que propuso que el metro fuera estimado en proporción a un cuarto de un meridiano terrestre. De esta forma, la medida sería constante y universal.

Instituto de Francia
En 1791, la Academia Francesa de las Ciencias, definió teóricamente el metro como la diezmillonésima parte de la longitud de un meridiano desde el ecuador hasta el polo norte. Ahora solo faltaba poder determinar exactamente la medida real del metro a partir del Meridiano de París, para lo cual se empezó a definir exactamente dicho meridiano desde Dunkerque hasta Barcelona (aisss... Barcelona, ese deseado caramelito para los franceses).

El metro, finalmente, fue adoptado oficialmente en 1795 y al año siguiente se instalaron por París toda una serie de patrones en mármol para que la gente se familiarizara con la nueva medida oficial. Así, de esta forma, el metro y, con él, toda la escala de medidas del Sistema Métrico Decimal, fue progresivamente adoptado por cada vez más países. Sin embargo, los instrumentos de medida iban siendo cada vez más precisos, lo que permitía afinar cada vez más en la definición del metro.

Cuartos de meridiano
De esta manera, en 1799, se hizo un patrón en platino, que duró como estándar hasta 1889, en que fue sustituido por una barra de platino-iridio a la temperatura de fusión del hielo, que minimizaba las posibles oscilaciones del metal por el calor.

No contentos con esta precisión, en 1927, la misma barra de platino-iridio a temperatura de fusión del hielo (a 0ºC, vamos), tenía que estar a la presión atmosférica y sobre un par de rodillos para evitar contactos, pero en 1960, el desarrollo de las técnicas de medida de las ondas de radiación, hizo que el metro fuese considerado como 1.653.763,73 veces la longitud de onda de una radiación naranja emitida por un isotopo de Criptón 86 en el vacío. O lo que era lo mismo, 50 veces más preciso que el patrón de 1889. Pero aún no se había afinado suficiente.

Patrón platino-iridio
En 1983, al definirse la velocidad de la luz como de 299.792.458 m/segundo, el metro se definió, por ende, como la distancia que recorre la luz en el vacío absoluto durante 1/299.792.458 segundos. Esta definición, por tanto, se basa en una constante universal y es la que se utiliza actualmente como patrón estándar de medidas.

Sea como sea, a pesar de la innegable utilidad de tener un sistema de medidas homogénea para todo el mundo, algunos países -sobre todo los anglosajones- si bien tienen oficializado el Sistema Internacional de medidas, aún utilizan ampliamente sus medidas tradicionales. Pero no solo eso, sino que hay 3 países que aún no lo tienen oficializado: Liberia, Myanmar (Birmania) y... Estados Unidos ¡Toma ya!

¡Qué duro es ser globalizado cuando la globalización viene de afuera!... ¿Eh, Mister President?


Patrón metro del s. XVIII instalado en París

Webgrafía

jueves, noviembre 27, 2014

Hofmann y el alucinante descubrimiento del LSD

LSD-25
Los investigadores, desde siempre y aún más en este país, siempre han tenido una vida muy dura de sacrificio y dedicación que la sociedad que se beneficia, normalmente no llega ni a agradecer. Horarios intempestivos, contratos basura, presupuestos raquíticos, salarios hilarantes, equipamientos penosos... a pesar de todos estos obstáculos, los investigadores vocacionales tiran adelante sus carreras con mayor o menor suerte. Sin embargo, hay algunas veces que, tras interminables horas de experimentación y error, se acaba por dar con las sustancias buscadas; algunas veces tras concienzudas jornadas de planificación pero hay otras en que la suerte, como jugando con el destino, produce unos efectos... digamos que "flipantes". O si no, que se lo pregunten al Dr. Hofmann, cuando, fruto de un accidente, descubrió en su propio cuerpo los efectos del LSD.

El suizo Albert Hofmann (1906-2008) era un investigador que trabajaba en los laboratorios Sandoz -hoy Novartis- de Basilea, en la síntesis de diversos principios activos derivados de plantas  que pudieran ser utilizados por la industria farmacéutica. Una de estas investigaciones se basaba en el cornezuelo, un hongo que afecta al centeno y que había sido fuente de grandes enfermedades durante la Edad Media en Europa, pero que se utilizaba también para cortar las hemorragias de las parturientas.

Albert Hofmann
En 1938, uno de los compuestos que sintetizó Hofmann fue la dietilamida del ácido lisérgico (más conocido como LSD, del alemán Lyserg Säure-Diäthylamid), pero buscaban una sustancia que activara el sistema circulatorio, y al ver que no respondía a su búsqueda, quedó olvidado en el cajón de los descubrimientos sin aplicación directa. Hasta el día en que una corazonada le hizo recuperarlo para sus investigaciones.

Habían pasado 5 años desde que el investigador suizo había descubierto el LSD, pero un sexto sentido le dijo que volviera a utilizarlo para sus experimentos, como de hecho así hizo.

A media tarde del viernes día 16 de abril de 1943, trabajando con el LSD, se empezó a sentir mal. Bueno, mal tampoco era... era, por decirlo de alguna forma, raro. El hombre tuvo que dejar el trabajo un tanto inquieto y un punto mareado, y cuando llegó a casa, se tuvo que tumbar. Al cerrar los ojos, empezó a ver colores caleidoscópicos, junto con un mareíllo agradable que daba paso a un montón de imágenes oníricas. O lo que es lo mismo, que el hombre estaba flipando en colores. Literalmente.

Molécula LSD-25
El episodio le duró unas dos horas y, ligando cabos, Hofmann lo atribuyó a un contacto accidental con la disolución de LSD-25 que estaba tratando aquella tarde.  Sea como fuere, el contacto había sido mínimo por lo que, si aquella sustancia que estaba manejando era la que había producido aquellas sensaciones, su capacidad de entrar en aquel estado alucinógeno tenía que ser la repera.

Al lunes siguiente, Hofmann decidió comprobar en sí mismo los efectos de una dosis de LSD. Curioso por conocer los efectos de una sustancia como aquella -y seamos sinceros, porque le gustó el flipe del viernes- el químico decidió tomarse una dosis de 0,25 miligramos de LSD-25, que le pareció una dosis mínima, habida cuenta que no se conocía ninguna sustancia que a aquellas proporciones sus efectos fueran destacables. Hoy en día se sabe que la dosis "normal" es de 0'05 miligramos, así que Hofmann se zumbó nada más y nada menos que 5 veces una dosis "estándar" y, efectivamente, aquello no fue un "viaje", sino un crucero por el Mediterráneo con escalas en todos y cada uno de sus puertos. Tremendo.

Un día mítico
Hofmann, anotó en su diario lo que le iba pasando. Al principio era un mareo agradable, ansiedad, alucinaciones, síntomas de parálisis y ganas tontas de reír, pero pasadas un par de horas, la cosa fue a más... hasta el punto que dejó de escribir porque no atinaba ni con las palabras. En vistas del cariz que tomaba el asunto, le dijo a su asistente que le acompañara a su casa, pero debido a la guerra mundial -y aunque Suiza no participaba en la contienda- los coches estaban restringidos y la vuelta la tuvieron que hacer en bicicleta. Aquel "viaje" en bicicleta quedó para los anales como el primer viaje alucinógeno de la historia.

Cuenta Hofmann, que mientras volvía, todo se movía alrededor y distorsionaba como si estuviera en un espejo curvo e incluso sentía que no podía moverse. Lo gracioso del caso es que su asistente le dijo que iban a buen ritmo y que llegaron pronto.

El Sombrerero loco
Al llegar a casa, el mareo no le permitía estar de pie y pidió leche para intentar desactivar el tóxico, pero el LSD iba por libre y los efectos aún fueron a peor. Alucinando a toda castaña, los muebles tomaban vida y adoptaban figuras grotescas que se le dirigían amenazadoras. Incluso a la vecina que le trajo la leche -su mujer había salido de visita- la veía como si fuera una bruja malvada con una máscara de colores. Angustiado por todo el episodio, tenía la sensación de estar poseído y estar volviéndose loco, por lo que hizo llamar al médico, el cual, cuando llegó, lo único que detectó es que tenía las pupilas de los ojos abiertas como platos.

Pasado este primer momento de paranoia, la cosa bajó de intensidad, dando paso a una sensación de bienestar. Con todo, las imágenes psicodélicas continuaron y notó que los ruidos que le envolvían se convertían en alucinantes imágenes en movimiento absolutamente hipnóticas, que duraron hasta que cayó dormido como un tronco.

Hoffman en 2006
A la mañana siguiente se despertó perfectamente, con una energía, vitalidad y ganas de vivir sorprendentes, lo cual le hizo tener un sentimiento de bienestar inigualable. Ello le dio fuerza suficiente para seguir sus investigaciones en torno a la dietilamida del ácido lisérgico, de cara a un uso terapéutico para enfermos mentales y adicciones al alcohol debido a sus efectos psicoactivos.

Sea como sea, el LSD pasó de esta forma a la historia como la primera droga alucinógena sintética prostituyendo su uso terapéutico original en beneficio de un uso meramente lúdico. Uso que, años después, fue utilizado por escritores, cantantes y todo tipo de artistas en búsqueda de inspiración, llegando a ser el símbolo de una época, la hippie, que si bien encumbró el uso de las drogas como un divertimento autodestructivo, también dejó claro a las autoridades norteamericanas -entestadas en la guerra de Vietnam- que era preferible hacer el amor a hacer la guerra.

En 1968 se ilegalizaba el LSD. ¿Casualidad?


Hofmann y el alucinante descubrimiento del LSD

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miércoles, noviembre 26, 2014

El golpe de suerte de Arquímedes y su Eureka

Arquímedes
La investigación científica, si bien tiene una gran componente de estudio y preparación concienzuda respecto lo que se está buscando, no puede evitar estar plagada de momentos afortunados en que, por casualidad, se encuentra con la solución a un problema cuando se estaba buscando por otro lado o, directamente, no se estaba buscando. Estos casos de "chiripa" investigadora no es algo nuevo y, tal como nos cuentan las crónicas, es algo que ya le ocurrió a Arquímedes allá por el siglo III a.C. cuando, por casualidad, hizo el descubrimiento que ha llevado la palabra "Eureka" a la fama hasta nuestros días.

Arquímedes (287 a.C. -212 a.C.), griego de la Magna Grecia -la isla de Sicilia, vamos-  era famoso en su Siracusa natal por su dominio de casi todas las ciencias que existían en el momento. Físico, matemático, ingeniero y astrónomo, destacaba por su gran creatividad y perspicacia, inventando un sinnúmero de artilugios y armas que fueron repetidamente usadas para poder defender su ciudad.

Hierón II de Siracusa
Siracusa, por su parte, estaba gobernada por Hierón II el cual había encargado a su orfebre que hiciera una corona en oro macizo como tributo a los dioses. Para ello, el tirano -a los reyes les llamaban tiranos- le dio al orfebre la cantidad de oro necesaria para construir la corona. El orfebre le entregó a Hierón el trabajo tal como estipulado, pero cuando lo recibió tuvo la sospecha de que el orfebre le había sisado y, en vez de utilizar todo el oro, había substituido parte del oro por plata. La plata es mucho más barata que el oro, por lo que el orfebre -caso de probarse la estafa- habría hecho el gran negocio. No obstante, había un inconveniente: al ser una ofrenda a los dioses, no se podía destruir para comprobar el engaño, so pena de encolerizar a los moradores del Olimpo. Se tenía que descubrir por métodos indirectos sin dañar la corona, y Arquímedes fue el elegido para adivinarlo.

El problema no era sencillo y, entre vuelta y vuelta de neurona, Arquímedes decidió tomar un baño.

Arquímedes en el baño y la corona
Fue en el momento justo de meterse en la bañera que se dio cuenta que su cuerpo desplazaba una cantidad de agua similar a lo que ocupaba su cuerpo, de tal forma que, si llenaba la bañera hasta el borde, en el momento de meterse, la cantidad de agua que se vertía correspondía exactamente a su propio volumen. ¡Ya sabía cómo hacerlo! Y tanta alegría le dio al hombre que salió corriendo por las calles de Siracusa gritando "¡Eureka!¡Eureka!" (¡lo encontré! en griego). El único inconveniente era que se había dejado la túnica en los baños y salió en pelota picada a la calle -es de suponer que mucho frío tampoco hacía.

Posible método utilizado
En llegando a casa, tomó el peso de la corona en oro puro y lo metió en un recipiente, contando el agua que desplazaba al sumergirlo y, posteriormente, lo hizo con la corona. El oro tiene mayor densidad que la plata, por lo que, a pesos iguales, la plata tiene un volumen mayor y, por tanto, desplaza más agua. En este caso, si la corona estaba hecha de oro puro como sostenía el orfebre, habría desplazado la misma cantidad de agua que el oro de referencia, pero no lo hizo, demostrando que el orfebre había sido demasiado espabilado y pretendía darle gato por liebre tanto al rey como a los dioses.

El relato, transmitido por el arquitecto romano Vitruvio en su obra "De Architectura", ha hecho fortuna en la cultura posterior, popularizando el término "Eureka" hasta llegar hasta nuestros días. Sin embargo, y si bien la física relacionada con los volúmenes y densidades está bien aplicada, estudios posteriores han puesto en duda que el episodio se hubiese producido tal que así. 

Escultura de Arquímedes en Güstrow
El hecho que Vitruvio diera cuenta del hecho casi dos siglos después, y que las diferencias de densidad entre el oro y la plata son demasiado bajas como para que la poca precisión de los aparatos de medida de la época de Arquímedes lo llegasen a medir, ponen en entredicho la veracidad del pasaje descrito por el cronista romano.

Fuera cual fuese el método empleado por Arquímedes, el hallazgo de la inspiración mientras se daba un baño y su improvisado strip-tease callejero, han quedado en la memoria de la investigación científica como un ejemplo más de cómo, la suerte, acompaña casi siempre a quien la persigue.


El golpe de suerte de Arquímedes y su Eureka

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martes, noviembre 25, 2014

Situs Inversus o cuando el cuerpo está todo al revés

Situs Inversus
Aunque no podamos vernos el interior de nuestro cuerpo, ya sea porque nos duele, por que nos lo han enseñado o simplemente por instinto, sabemos por donde anda cada órgano dentro de nuestra cavidad torácica. El corazón se encuentra en la parte izquierda, el hígado a la derecha, el estómago a la izquierda y los intestinos están por ahí dando vueltas, como bien podemos saber si hemos comido un par de kiwis excesivamente maduros. Sin embargo, esto que pudiera parecer una regla universal, no lo es tanto, ya que hay gente que, aunque parezca increíble, lo tiene todo al revés. Se trata del síndrome del Situs Inversus.

El ser humano, y como él todo el resto de animales, para poder aprovechar al máximo el espacio que tenemos en el tórax, dispone toda la maquinaria del organismo de una forma predeterminada que se ha demostrado como la más eficaz durante la evolución. En el caso del hombre, esta disposición -llamada Situs Solitus- es la que conocemos todos de corazón y estómago a la izquierda y el hígado a la derecha, pero no siempre es así y, en algunos casos, el cuerpo, en el momento de formarse, decide que todo se disponga como si estuviéramos viéndonos en un espejo: todo al revés.

Igual, pero al revés
Cuando alguien padece de Situs Inversus -si bien no se considera una enfermedad, sino una anormalidad física- lo tiene todo en el plano de simetría opuesto. Es decir, el corazón se encuentra en el lado derecho, el hígado lo tiene en el lado izquierdo y si la cena le ha sentado mal, el estómago le duele en el lado derecho. En principio esta disposición no tiene mayor trascendencia en el estado de salud del paciente, por lo que muchas veces no se descubre hasta que hay que ir al médico,  el cual, al auscultarle en la izquierda como a todo el mundo, se llevará la sorpresa de que poco latido va a encontrar (con el consiguiente peligro de que se piense que es un zombi, claro).

Bromas a parte, el hecho de que sea una disposición que tiene una afectación muy baja de 1 entre 10.000, implica que los que la padecen tengan la obligación de avisar a sus médicos constantemente, ya que los síntomas de todas las enfermedades de los órganos internos estarán desplazados respecto el habitual. De esta forma, un infarto no se manifestará en el brazo izquierdo, sino en el derecho; una úlcera de estómago se manifestará en la derecha y una apendicitis no se producirá en el bajo abdomen a la derecha -como a todo el mundo- sino en el izquierdo, lo cual puede acarrear graves problemas al paciente en caso de requerir cirugía y el médico no esté informado.

Si no es Totalis, hay problemas
Con todo, el problema, más allá de los posibles equívocos médicos, no suele afectar al poseedor de semejante original disposición, pero la cosa se complica cuando el Situs Inversus no afecta a la totalidad de los órganos internos -se llama entonces Totalis- sino solo a una parte.

En algunas situaciones, el Situs Inversus se presenta a medias, de tal forma que puede ocurrir que solo el corazón esté dado la vuelta, o el estómago, o el hígado... mientras que todo el resto de órganos se encuentran en una posición "ortodoxa". Ello implica toda una serie de torsiones y malformaciones congénitas porque el cuerpo ha hecho cuadrar a la fuerza lo de una orientación y lo de otra, pudiendo llevar a serios problemas de salud, sobre todo si afecta a órganos principales como el corazón.

Ejes de simetría humanas
El Situs Inversus, si bien tiene un clarísimo componente genético -ocurre sobre todo en casos de gemelos y con padres portadores del gen- su origen, no está del todo claro. Se cree que durante el primer desarrollo embrionario, una serie de células presentan una malformación que les hace mover sus cilios en sentido contrario al que lo hacen las células de los Situs Solitus. Este cambio de sentido, obligaría al embrión y posterior feto a un crecimiento y una disposición igual que la normal pero contraria, que acabaría por dar la disposición especular de sus órganos internos.

En definitiva, la naturaleza, que tiene el cambio incrustado en su interior, es capaz de hacer seres normales pero que son completamente diferentes a sus congéneres. A veces para bueno, a veces para malo, pero el cambio es lo que ha llevado a la vida a desarrollarse hasta la actualidad. Tal vez fuera bueno que, como si fuéramos un Situs Inversus, pudiéramos, con toda la normalidad del mundo, ver las cosas desde el otro lado del espejo.


Situs Inversus: cuando el cuerpo está al revés

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lunes, noviembre 24, 2014

El misterioso exceso de velocidad del antílope americano

Antílope americano
En una sociedad tan (artificialmente) competitiva como la nuestra, el hecho de ser el segundo en algo es casi tan malo como llegar a ser el último en ello y, cuando hablamos de la naturaleza, parece que tengamos que seguir el mismo estúpido rasero. Por ejemplo, todo el mundo sabe -aunque siempre está el empanado de turno- que el animal terrestre más rápido es el guepardo, pero nadie sabe quién es el segundo de la lista. Pues bien, para su información sepa que el segundo animal más rápido sobre la superficie del planeta es el Antílope americano, también llamado berrendo, el cual es capaz de llegar a unos alucinantes 95 km/h. No obstante, el berrendo es poseedor de un misterio que ha llevado de cráneo durante muchos años a los científicos ya que, en su hábitat natural, esta velocidad endiablada no la necesita para nada. ¿La naturaleza ha dado, por una vez, una puntada sin hilo? No se lo crea; más bien ha sido un hilo perdido en la evolución del berrendo. Ahora se lo explico.

Distribución actual del berrendo
Aunque se le llame "antílope", el berrendo (Antilocapra americana) no está emparentado con los antílopes, sino con las cabras, y es el único representante vivo de toda una familia de animales similares que camparon por las grandes llanuras norteamericanas durante los últimos millones de años. El fin de la última glaciación y los cambios acaecidos en su medio ambiente habitual, dejaron evolucionar en soledad a este curioso animal.

Pareja de berrendos
El berrendo, además de ser "el último de los Mohicanos" de su familia de pseudocabras, destaca por su tremenda velocidad en carreras en campo abierto. Una velocidad punta de 95 km/h y de 45 km/h en velocidad sostenida, que sorprende, sobre todo, porque sus enemigos naturales, tales como los lobos o los coyotes, no son capaces de pasar de los 60 en el mejor de los casos. Vale que vaya de sobrado, pero en la naturaleza, los depredadores y las presas, como los policías y los ladrones, van pisándose los talones los unos a los otros. Algo fallaba en esta ecuación y, según parece, el registro fósil tenía mucho que decir.

Berrendos a la carrera
Durante el Pleistoceno (que va desde los últimos 2.5 millones de años hasta hace 11.700 años), Norteamérica era muy diferente a lo que encontramos hoy en día. Las glaciaciones hacían avanzar y retroceder los hielos (ver Missoula, un cataclismo hecho riada), lo que propiciaba una fauna especial que se adaptaba a su medio ambiente.  Sin embargo, el fin de la última glaciación hace unos 10.000 años, significó una gran alteración que implicó la desaparición de gran cantidad de animales, muchos de ellos antecesores directos de los actuales.

Reconstrucción de un miracinonyx
En este sentido, a finales del siglo XIX se descubrió en Estados Unidos los restos de un félido especial que no tenía nada que ver con los grandes gatos que hay hoy en el continente americano. Este felino tenía unos 80 kilos de peso, un esqueleto estilizado, patas largas y un cráneo redondeado que, con unas fosas nasales grandes, recordaban a los guepardos actuales. Por esta similitud (los guepardos son "Acinonyx") y por la sorpresa de su hallazgo, se le dio el nombre de Miracinonyx inexpectatus o guepardo americano para los amigos.

A tal presa, tal predador
Los estudios y los hallazgos posteriores, demostraron que el estilo de vida de este félido, a pesar de estar emparentado con los pumas y no tanto con los guepardos actuales, era muy similar al de los veloces felinos africanos. Ello significaba que era capaz de cazar a la carrera tal y como lo hacen los guepardos con los antílopes... ¿y qué especie se encontraba en América del Norte que pudiera ser similar a los antílopes y gacelas africanas? Exactamente: el berrendo.

Guepardo oteando
Con la pieza del guepardo americano todo empezaba a cuadrar; la velocidad fulgurante de los antílopes americanos tenía pleno sentido en un medio ambiente donde los depredadores fueran, como mínimo, tan rápidos como ellos, lo que llevaba a una evolución paralela entre presa y depredador. Sin embargo, los paleontólogos pudieron comprobar que una versión moderna del Miracinonyx (el Miracinonyx trumani) se había extinguido hacía 10.000 años, dejando un hueco en el ecosistema que no había sido ocupado por ningún otro organismo.

De esta forma, los berrendos habían podido campar a sus anchas durante los milenios siguientes con unas prestaciones que les daba unas ventajas espectaculares respecto sus depredadores, a los cuales dejaba atrás con una facilidad pasmosa. Ello le permitió conquistar amplias partes de las Grandes Llanuras norteamericanas con manadas inmensas... hasta el siglo XIX. En ese siglo los cazadores se ensañaron tanto con ellos que los dejaron al borde de la extinción como les pasó a los bisontes, lo que llevó a considerarlos especies protegidas.

Presa cazada
El porqué de la extinción del Miracinonyx no está clara, si bien se integraría en la gran extinción de megafauna del Pleistoceno (ver Wrangel, el dominio del último mamut). Los científicos creen que la expansión del hombre por el planeta -con sus cazas intensivas- y el cambio climático jugaron una mala pasada a los grandes mamíferos especializados tanto de la zona eurasiática como de América, los cuales no fueron capaces de adaptarse a los rápidos cambios sufridos por el planeta. 

Estampa de un chita
Fuera uno o fuera otro, el berrendo se quedó sin depredador directo y, en vez de perder la ventaja evolutiva, lo que hizo fue mantenerla para, de esta forma, pasarles la mano por el hocico a los pocos depredadores que se atreven a intentar hincarles el diente. No obstante... ¿hasta qué punto tendríamos que reintroducir -como se ha propuesto- un animal como el guepardo, en el medio ambiente supuestamente desequilibrado del antílope americano?

Al ser humano le gusta mucho el hacer de "Dios Todopoderoso" y el hecho de desconocer prácticamente la antigua ecología de berrendos y guepardos americanos, mientras haya inversores utilizando la paleoecología como excusa, no va a ser demasiado inconveniente.

Al berrendo, sea como sea, seguro que no le hará demasiada gracia.


Imagen idealizada de un guepardo americano y varios berrendos


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jueves, noviembre 20, 2014

La bellísima momia del Hombre de Tollund

El Hombre de Tollund
El ser humano, desde siempre, ha vivido con la obsesión de mitigar en lo posible los efectos del paso de los años sobre su piel. Sin embargo, y por desgracia, lo máximo a lo que ha llegado la ciencia es a proporcionarnos el ridículo espectáculo de los famosillos con caras como botas por las inyecciones de botox, lo que más que darles un aspecto juvenil les hace tener la apariencia de una momia en vida. A parte de las consideraciones de imagen personal que cada uno tenga, la verdad es que algunas momias tienen mejor apariencia que algunas "celebrities" del papel cuché. Y si lo dudan, échenle un vistazo al Hombre de Tollund, el cual, con más de 2000 años de edad, se considera -posiblemente, como la cerveza- la momia más bella del mundo.

Los descubridores
El 8 de mayo de 1950, la comisaría de policía de la población danesa de Silkeborg recibía la alerta de que un cuerpo se había encontrado enterrado en una explotación turbera a unos 10 km de allí. Por aquellos días había desaparecido un estudiante del pueblo, por lo que la policía fue rauda al lugar del hallazgo, ya que por el buen estado del cuerpo que se había descubierto, bien pudiera ser el cadáver del desaparecido. Sin embargo, cuando llegaron vieron que no era un asunto de Homicidios, sino de los arqueólogos: era una momia humana en sorprendente estado de conservación.

Recién sacado
Extraída con sumo cuidado de la turbera, el cadáver fue llevado al Museo Nacional de Dinamarca, en Copenhague, descubriéndose el cuerpo en posición fetal de un hombre desnudo, pero vestido con un gorro de piel de oveja vuelta, un cinturón y, lo que era más extraño, con una soga atada al cuello. No obstante, lo que llamaba la atención era comprobar cómo el paso del tiempo simplemente no había existido para aquel ser humano que había vivido en aquella parte del mundo hacia el 300 antes de Cristo.

Conservación perfecta
El cadáver, que dado su estado de preservación, era normal que fuese confundido con un cuerpo actual, correspondía a un hombre (tenía bien preservada su "cosilla") de unos 40 años y 1.61 metros. Los pies estaban perfectos, así como el pulgar de la mano derecha, lo que permitió que la policía danesa le pudiera sacar las huellas dactilares. Los órganos internos, tales como los intestinos, aún tenían en su interior restos de su última comida, consistente en una sopa de varias semillas con cebada. Pero lo que realmente daba impresión era la cabeza.

El dedo con sus huellas
El cuerpo, recostado sobre el lado derecho, presentaba una cabeza talmente como si la persona estuviera durmiendo. Los ojos cerrados, los labios, la nariz... todo estaba perfecto y conservado hasta los más nimios detalles, hasta el punto que se le marcaban todas las arrugas del contorno de ojos, el bigote e incluso el pelo corto que había bajo el sombrero. Pero... ¿cómo era posible tal grado de preservación?

El pantano donde se descubrió
Las turberas se forman por el crecimiento continuado de un tipo de musgo, el musgo Sphagnum -muy utilizado en bonsái-, el cual crece en los pantanos y sitios donde se acumula el agua. El Sphagnum, al vivir en una zona palustre, genera un tipo de ácido que hace que la planta no se vea atacada por las bacterias a pesar de estar bajo el agua. Este ácido se suma al ácido generado por la putrefacción de las capas más superficiales, creando bajo la primera capa de musgo un ambiente ácido exento de oxígeno que hace que todo lo que se encuentre a su alrededor no se pueda descomponer, sino que acabe fosilizado como una sardina en escabeche. El musgo, con el tiempo se convierte en turba que se utiliza como combustible, explotándose de forma comercial.

2300 años durmiendo
Desgraciadamente, el cuerpo, al ser separado del ambiente ácido que lo conservaba, empezó a desintegrarse rápidamente, con el inconveniente de que, en los años 50, no se tenía las técnicas adecuadas para poder conservar cuerpos como el encontrado. De esta forma, los arqueólogos decidieron separar la cabeza y preservarla sustituyendo el agua de las células, primero por una parafina y luego por cera de abeja, para conseguir que la cabeza y los detalles no se destruyeran por la acción de la atmósfera. La cabeza, preservada con éxito (tan solo mermó un 12%) se guardó, pero el cuerpo no corrió tanta suerte y se tuvo que dejar secar. Sea como sea, el museo decidió hacer una réplica del cuerpo, instalando la cabeza real preservada, pudiéndose visitar en la actualidad en el Museo de Silkeborg.

Hasta las arrugas y el bigote
Las causas de la muerte del hombre de Tollund, a parte de determinarse que fue por ahorcamiento, no están claras. Existe una mayoría de científicos que creen que fue un sacrificio ritual por el trato delicado del cuerpo una vez muerto, pero existe otra vía que cree que sería un ajusticiamiento por algún delito cometido por el finado. Sea uno u otro, el hombre de Tollund fue enterrado en el pantano en que fue encontrado y el crecimiento del musgo durante milenios hizo el resto.

Pie preservado
En conclusión, que la obsesión de la gente por conservarse jóvenes cuando tienen más años que las palmeras de la Plaza Real, las hace convertirse en auténticas momias andantes. Curiosamente, y por el contrario, las momias verdaderas parecen más jóvenes que los vivos. Tal vez debiéramos aprender de la naturaleza que todo tiene un ciclo y que, nos guste o no, no podemos evadirnos de él so pena de hacer el ridículo más espantoso ante un espejo que solo nos enseña lo que queremos ver. Aunque conociendo al ser humano aún veremos a alguien enterrándose en un pantano para conservarse como el Hombre de Tollund.

Si algún desustanciado no lo ha hecho ya, claro.


La bellísima momia del Hombre de Tollund
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miércoles, noviembre 19, 2014

... y 1000

Poco me imaginaba en febrero de 2005 que aquel blog personal que abría por simple divertimento llegaría, a día de hoy, casi 10 años después de su inauguración, a tener publicados de mi dedo y tecla -lo del puño y letra ha pasado a la historia- nada más y nada menos que 1000 artículos. Ahora que lo veo en perspectiva, no puedo evitar un cierto sentimiento de vértigo al ver hasta donde he sido capaz de llevar esta bitácora virtual, a base de expresar casi diariamente lo que corría por mis neuronas. No obstante, lo que me produce más estremecimiento es ver la bestia en que se ha convertido y ver cómo, este monstruo, ha conseguido apresar entre sus garras la vida y el destino de este humilde ajuntaletras.

Así como mi peculiar nombre me define como persona, Memento Mori ha definido este blog desde el primer momento en que lo cree. Un nombre inquietante -significa recuerda que morirás- pero lleno de fuerza que expresa que detrás de toda realidad, existe otra realidad oculta que muchas veces desconocemos, pero que merece la pena ser mostrada y tenida en cuenta. Porque, al fin y al cabo, la moneda siempre tiene dos caras.

Mucho he cambiado desde aquel 2005 y mucho ha cambiado el blog desde entonces, pero, curiosamente, si ha habido algo que no he podido cambiar, ni mejorar de ninguna forma, a parte del nombre ha sido la entradilla de cabecera del blog. Una entradilla escrita el primer día y que por mucho que he intentado sacar punta o mejorar ha sido imposible. El blog es aquella cabecera, posiblemente porque aquel blog sea, ni más ni menos, que yo mismo.

En un primer momento el blog fue una vía de escape a todo lo que de malo te envía la sociedad en su día a día. Una realidad dura de la que, por mucho que lo intentes, y más en una sociedad tan intercomunicada como la de hoy en día, no te puedes escapar de ninguna de las maneras. Es por ello que, aprovechando mi facilidad de escribir, empecé a dar mi opinión y a dar rienda suelta a mis sentimientos -y conocimientos- más profundos, creándome enemistades, pero por suerte, muchísimas amistades. Sin embargo todo tiene un límite.

Hacia el 2009, mi necesidad de explicar las cosas tal y como las veía había llegado al hastío. La crisis, la situación social y política del momento habían saturado mis neuronas y me aburría profunda y soberanamente, por lo que o escribía de forma agria como la situación o directamente no escribía. Hasta que alguien -que ya sabe ella quien es- me dijo que me centrara en los aspectos positivos de mi blog y enseñara al mundo lo mucho que sabía de los "desconchones" de la historia, de la naturaleza, de la sociedad y de todo lo que nos rodea. Y lo hice.

Empecé a centrarme en explicar cosas interesantes, ocultas, desconocidas, que al primero que despertaban la curiosidad era a mí mismo, pero que, a la vez, gustaba a quien me leía. Ello me llevó a publicar en 2010 mi primer libro "Relatos para una Mente Abierta", en que recopilaba toda una serie de relatos cortos que había ido publicando. Aunque lo mejor, estaba por llegar.

En 2011, a raíz de la publicación de un artículo en que denunciaba el olvido del Canal de la Infanta, la fama del blog, creció conforme que la defensa de los últimos trozos del canal  me ponían delante de las cámaras y los micrófonos y se conseguía, finalmente, salvarlos.  Pero la crisis seguía galopante y se me llevó por delante.

2012 significó el descalabro más absoluto. Después de 25 años dejándome la piel por el negocio familiar, me vi forzado a cerrar, y lo que pensaba que sería un paso breve por el ostracismo del desempleo se alargó en una travesía del desierto donde los miles de currículums enviados no servían absolutamente de nada. El golpe a mi autoestima fue brutal... hasta que una amiga me puso en contacto con una asesora laboral la cual, tras conocer mi caso, me guió para poder salir del denso fango de la desesperación.

Tras varios meses en que, a pesar de hacer todo lo imaginable, no funcionó nada, me hizo ver que la única salida posible era mi blog. Y así, mi viejo y querido Memento Mori se había convertido en mi tabla de salvación.

Empecé a escribir cada día artículos cada vez más interesantes, perfeccionando tanto el estilo como la temática, y empezó a tener cada vez más y más visitas. Ello despertó el interés de la editorial Ven y te lo cuento, que me propuso editar un libro recopilatorio de los artículos que iba publicando día tras día, incansablemente. Y fue en el transcurso de la preparación del libro que el salto cualitativo fue espeluznante.

En abril de 2014 con poco más de 9 años de vida, se llegaban a los 200.000 visitantes, cifra nada menospreciable para un blog de sus características. Sin embargo, desde entonces las estadísticas se han disparado y, a fecha de hoy, ya hemos superado las 712.000 visitas, con puntas en algunos días de más de 20.000 visitas y sostenidas durante las últimas semanas de 1000 visitas diarias. Lo nunca visto.

De esta forma hemos llegado al día de hoy donde, coincidiendo con la presentación de "La Cara B de la Historia", me propuse publicar el post número 1000 y lo conseguí. He conseguido lo impensable, lo que jamás ni llegué a pensar que conseguiría, el resultado de lo cual los tenéis aquí delante: a mi libro y a mi blog. O lo que es lo mismo, simplemente, a mí mismo.

Es por ello que quiero hacer una serie de agradecimientos:

  • A los "blesas", "bárcenas" y corruptos varios que han llevado a España a la quiebra, porque sin ellos yo no hubiera podido encontrar el camino de lo que realmente me gusta y para lo que realmente valgo: escribir.
  • A todos los amigos y amigas que me han animado a seguir adelante escribiendo día tras día.
  • A mi familia por las infinitas horas pasadas delante de la pantalla escribiendo como alma que lleva el diablo y por echarme una mano tras el hundimiento del negocio familiar.
  • A Virginia, por presentarme a Lou, ya que sin ella, no habría podido redescubrir mi blog y llegar a publicar "La Cara B de la Historia".
  • A Tucho Balado, editor de "La Cara B de la Historia", por haber confiado en mí en un momento en que todo parecía hundirse bajo los pies.
  • A Gemma Aguilera, por su incondicional apoyo como escritora y periodista de renombre que conoce el duro mundo de las letras.
  • Y a Sonia, porque sin ella, yo, simplemente, no estaría en ningún sitio.
Gracias a todos por el afecto, por el apoyo y por estar ahí. Y sabed que, si alguna vez he molestado a alguien, si alguna vez alguien se ha sentido ofendido por alguna cosa que haya dicho o hecho, jamás ha sido con la menor intención, por lo que -aún no sabiendo lo que haya sido- pido humildemente  y sinceramente perdón.

Es por todo ello que os doy las gracias... y mil veces gracias.



martes, noviembre 18, 2014

Hoy, entrevista en Radio Sant Boi con Jaume Sans

Hoy, en Radio Sant Boi -la emisora local de Sant Boi de Llobregat- he sido entrevistado por Jaume Sans, geógrafo y conductor del programa "Parlem de Territori".

Durante unos 35 minutos, hemos tenido una animada charla sobre árboles y medio ambiente, aprovechando que "La Cara B de la Historia", libro que la editorial Ven y te lo cuento y un servidor presentaremos mañana en L'Hospitalet, tiene unos cuantos artículos dedicados a la temática que Jaume trata habitualmente en su programa.

Adjunto os dejo el YouTube con el audio de la entrevista por si os interesa escuchar la entrevista.







lunes, noviembre 17, 2014

El perfluorocarbono, el líquido donde no se ahoga nadie

Perfluorocarbono respirable
La respiración humana, como la de todos los animales terrestres, está basada en la absorción del aire atmosférico que está formada por una mezcla de oxigeno, nitrógeno y dióxido de carbono,  así como otros elementos (algunos contaminantes) en diversa proporción. Sin embargo, esta no es la única mezcla respirable por el hombre. De hecho, son harto conocidos los sketches televisivos en que se inhala helio o hexafluoruro de azufre, que si bien son inocuos, producen el efecto secundario de una voz aguda y grave respectivamente.  Ahora bien... una cosa es respirar una mezcla diferente de aire y otra muy diferente respirar un líquido como si se tratase de un pez. Pues, aunque le parezca mentira, si se llena sus pulmones de perfluorocarbono puede respirar como si estuviera en la superficie.

El ahogamiento, en todos los animales exclusivamente terrestres, se produce cuando los pulmones se llenan de agua y estos no pueden obtener el oxigeno del liquido que los rellena. En este caso, los pulmones no están diseñados para poder extraer el oxígeno de un líquido, de tal forma que bajo el agua dejan de estar operativos y el organismo acaba por morir más temprano que tarde.  No obstante, los científicos descubrieron que un compuesto líquido, el perfluorocarbono, tenía la capacidad de ser respirable como si fuera el aire.

Esquema molecular
El perfluorocarbono, sintetizado por primera vez en los años 20 y desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial, pertenece a la familia de los fluorocarbonos, en que, de forma artificial, a un hidrocarburo se le ha substituido el hidrógeno por flúor. Este nuevo producto, de esta forma, posee unas características de estabilidad química muy importantes y una capacidad de absorber gases que es 30 veces mayor que la que tiene el agua. Ello hace que sea un producto utilizado en los aparatos de refrigeración, antiadherentes, impermeabilizantes y para hacer envases resistentes al microondas. Sin embargo, la medicina también les ha encontrado uso.

Las peculiares características del perfluorocarburo lo ha hecho un elemento esencial en la oftalmología, así como utilizado como substituto de la hemoglobina... y como líquido respirable.

Tratamiento en fetos
Durante los años 60, los médicos descubrieron que el perfluorocarburo era útil para tratar algunas dolencias en los pulmones e incluso para substituir el líquido amniótico en problemas con fetos aún dentro de la placenta. Evidentemente, después de estos descubrimientos, lo más lógico vino solo, y en 1966 el profesor Leland C. Clark consiguió que varios ratones sobrevivieran sumergidos respirando. 

Cuenta la leyenda que todo fue debido a un accidente en el que un ratón cayó en una cubeta con perfluorocarbono y sobrevivió, dando la clave del líquido respirable. Si les soy sincero, yo creo que más bien alguien cogió un ratón y lo tiró dentro "a ver qué pasa"... y le salió bien. ¿Malpensado? No sería la primera vez que la ciencia avanza a base de "gamberradas" (ver La gran cagada de Prometeo).

Escena de Abyss
Sea como sea, los experimentos con líquidos respirables no han hecho más que comenzar debido a sus posibles beneficios (submarinismo, sangre artificial...)  aunque no se ha conseguido un verdadero avance en dirección a conseguir emular la respiración acuática de los peces. De hecho, a parte de formar parte de la trama de algunas películas (Abyss, y creo recordar que también en Sphere) lo máximo que se ha conseguido es mantener a gatos durante semanas sumergidos en perfluorocarbono. Lo poco que estos animales duran cuando han de volver a respirar aire y la potencia contaminante de estos productos primos hermanos de los temidos CFC, hacen que su uso -al menos hasta la actualidad- se centre en tratamientos concretos y precisos.

En definitiva, el ser humano está diseñado para respirar aire atmosférico guste o no. Aunque, si lo miramos bien, el grado de polución de nuestro aire y nuestras aguas está llegando a tales extremos que, si no hacemos nada al respecto, no vamos a diferenciar si estamos respirando aire o perfluorocarbono oxigenado.

Penosillo... ¿no?


El perfluorocarbono, el líquido donde no se ahoga nadie

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