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viernes, octubre 31, 2014

El Marco, la aldea partida por el puente fronterizo más corto del mundo

El puente internacional de El Marco
El puente internacional de El Marco
La extensa frontera terrestre de fácil acceso que mantiene España con Portugal ha hecho que las historias curiosas al abrigo de lo que se conoce popularmente como "raya" se prodiguen en gran número. Algunas de estas curiosidades he tenido oportunidad de tratarlas en este blog, tales como el Couto Mixto (ver  El Couto Mixto, la olvidada Andorra entre España y Portugal) o la duplicidad Rihonor/Rio de Onor (ver Un pueblo, una frontera, dos países), pero aún hay muchas historias que trataré en próximos artículos y que, por su particularidad, seguro llamará la atención de los lectores. Y un ejemplo de esto es la existencia en la provincia de Badajoz del puente internacional más corto del mundo: el puente de El Marco.

3,20 m de frontera (Portugal al fondo)
3,20 m de frontera (Portugal al fondo)
La Codosera, municipio fronterizo pacense de poco más de 2.000 habitantes, conoce desde hace siglos lo que es vivir cerca de lo que se ha dado a llamar como frontera más antigua de Europa. Sin embargo, dentro de su término municipal hay una pequeña aldea que sabe, aún mejor, qué es vivir encima de una frontera. Y nunca mejor dicho porque, en este punto, la aldea de El Marco está dividida a lado y lado de La Raya por el curso del río Abrilongo. Lo curioso del caso es que este río tiene menos de 2 m. de ancho y, para atravesarlo, se hizo una pasarela de madera que, tiempo y remodelaciones a cargo del ayuntamiento portugués a venir, ha acabado por convertirse en el puente internacional más corto del mundo, con tan solo 3,20 m de largo y 1,45 de ancho.

Ubicación de La Codosera
Ubicación de La Codosera
El nombre de El Marco (Marco a secas en la parte lusa) proviene de los hitos fronterizos (marcos, en portugués) que se instalaron en la zona a partir del Tratado de Lisboa de 1864, con el cual se fijaron definitivamente los límites entre España y Portugal. Frontera que marcó para siempre la vida social de la pequeña aldea de El Marco.

Hito 713B  al pie del puente
Hito 713B  al pie del puente
Efectivamente, El Marco, a pesar de ser un pequeño caserío de tan solo 50 habitantes en la actualidad, y de no tener ninguna carretera que atraviese la frontera por la aldea, llegó a tener en sus mejores tiempos hasta 250 habitantes, como fruto del intenso tráfico de mercancías que había de una parte a otra de La Raya. Tal comercio se reflejó en que un villorrio tan pequeño llegó a tener hasta 10 tiendas repartidas por las dos orillas, dedicadas a vender artículos de todo tipo para satisfacer las necesidades tanto portuguesas como españolas. ¿El idioma? Nunca ha sido ningún problema: la mayoría son bilingües pero, llegado el caso, se habla en "portuñol". Y es que tal como pasa en el caso de Rihonor, los contactos familiares y culturales a uno y otro lado de la frontera son extensos e intensos.

El Marco, parte española
El Marco, parte española
El contrabando de café, tabaco, corcho y todo tipo de productos fue el motor económico de la comarca desde siempre, debido a la miseria que tradicionalmente ha asolado tanto la parte lusa como española y que hacía que la agricultura, meramente de subsistencia en la zona, necesitase de los magros complementos pecuniarios que el trapicheo de acarrear fardos en plena noche podía aportar. Incluso la Guardia Civil, dado los escuetos sueldos cobrados, hacían la vista gorda con los estraperlistas por una suculenta "colaboración", cuando no hacían desaparecer algunos de los fardos requisados para venderlos a su vez. Sin embargo, todo esto acabó por irse al garete.

El Marco visto desde O Marco
El Marco visto desde O Marco
En 1993, la entrada en vigor de la libre circulación de personas y mercancías hizo que el negocio que tenía lugar en El Marco dejara de tener sentido, por lo que el movimiento económico de la aldea cayó en picado. Picado que ya se convirtió en picado en barrena con la entrada de la moneda única en 2002, que hizo que los habitantes de la zona se volvieran a centrar en la agricultura -sobre todo de olivo- como medio de subsistencia habitual.

En 2008, la pasarela se remodeló
En 2008, la pasarela se remodeló
Con todo, El Marco, aún mantiene dos tiendas en zona portuguesa y una en zona española como efecto del turismo que aún atrae, en gran parte proporcionado por la existencia de tan particular Puente Internacional. Puente cuya longitud es, ni más ni menos, que el fiel reflejo de lo que significa la frontera para los vecinos de ambas orillas del Abrilongo: nada.


España a la izquierda, Portugal a la derecha. El Abrilongo, en medio.
España a la izquierda, Portugal a la derecha. El Abrilongo, en medio

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jueves, octubre 30, 2014

Entrevista a Ireneu Castillo en Ràdio Valira (Andorra)

Hoy he tenido la grata sorpresa de ser entrevistado por Ferran Prat para su programa SABIENS que esta temporada se emite de lunes a viernes de 15 h a 16 h en Ràdio Valira del Principado de Andorra.

La sorpresa ha sido doblemente grata, ya que al hecho de ser entrevistado -que ya de por sí siempre es de agradecer- se ha de sumar que ha sido dedicado de forma monográfica a mi nuevo libro "La Cara B de la Historia", a este blog, y a comentar algunas historias de las que en él se encuentran.

Ha sido casi una hora de agradable conversación que creo que puede ser de vuestro interés, sobre todo si entendéis el catalán, idioma en el que ha transcurrido la entrevista.

Gracias a Ferran Prat por la gentileza y a vosotros por seguirme y leerme habitualmente.




miércoles, octubre 29, 2014

Buscando a Nemo y la escabrosa realidad sexual de los peces payaso

Peces payaso
Una de las películas de animación que más éxito han tenido en los últimos años ha sido "Buscando a Nemo" (2003). En este film, un ataque de una barracuda sobre una anémona acaba con una familia de peces payaso, quedando tan solo el padre y un huevo, del cual saldrá el protagonista, Nemo. A partir de aquí, un padre superprotector cría a su pequeño hijo hasta que es capturado, iniciando una aventura en que el padre hará todo lo posible para liberarlo. El relato, más allá de la fábula, parece más o menos congruente, pero la realidad es un pelín (ejem) diferente, hasta el punto que, si se hubiese sido fiel al comportamiento de los peces payaso en la naturaleza, más que clasificada como "para todos los públicos", hubiera sido clasificada como "X". ¿Cómo se ha quedado?

Viven con las anémonas
Viven con las anémonas
Los simpáticos y conocidos peces payaso (Amphiprion ocellaria) son uno de los peces más utilizados en los acuarios, debido a su resistencia y facilidad de cuidado dentro de un pequeño volumen de agua. Habitantes habituales de los arrecifes coralinos, su vida pasa circunscrita a los alrededores de una anémona, animal marino con el cual vive en una relación de mutualismo, ya que la anémona, con sus tentáculos urticantes, protege al pequeño pez payaso y, en compensación, el pez atrae alimento para la anémona y limpia su boca, lo que le evita infecciones. La pareja perfecta. Sin embargo...¿qué hubiera pasado si las circunstancias de "Buscando a Nemo" hubieran sido reales?

Cardumen de peces payaso
Cardumen de peces payaso
En una situación real, el hecho que de toda la familia simplemente hubiese quedado un macho y un juvenil, hubiera trastocado algo más que la psicología de los supervivientes, porque los peces payaso, en realidad, son hermafroditas secuenciales. O lo que es lo mismo, que cambian de sexo poco menos que a voluntad.

En una familia de peces payaso tipo, un macho y una hembra generan un cardumen de pequeños peces, viviendo todos en comunidad. En este caso, la hembra es el pez más grande de la familia y el macho el segundo en tamaño, mientras que todos los demás, si bien nacen todos machos, en la práctica y a efectos reproductivos, son como los ángeles, asexuados.

La jerarquía marca el sexo
La jerarquía marca el sexo
En la película mueren la madre y los hijos, quedando únicamente el padre, que se encarga de subir al único huevo que ha sobrevivido. Pues bien, si esto mismo hubiese sucedido en la naturaleza, el padre, al ser el más grande de la comunidad, cambiaría de sexo y pasaría a ser una hembra, mientras que el hijo desarrollaría sus genitales masculinos, copulando con lo que antes había sido su padre. Transexualidad e incesto... demasiado espinoso para los responsables de Pixar.

Huevos con pequeños Amphiprion
Huevos con pequeños Amphiprion
Efectivamente, en su hábitat, el grupo se rige por un estricto orden jerárquico determinado por el tamaño de sus componentes. El más grande del grupo es siempre hembra, mientras que el segundo es siempre macho reproductor, mientras que el resto no tienen ningún papel reproductor ni interaccionan sexualmente con el resto de la colonia.

Hembra, macho y asexuado
Hembra, macho y asexuado
Si falta el macho, el segundo más grande de los que quedan, toma el papel reproductivo y de ser asexuado, pasa a ser el nuevo macho. En el caso que la que falte sea la hembra, al ser esta la más grande, su papel es tomado por el macho al ser el más grande que queda. De esta forma, el macho cambia de sexo y pasa a ser la hembra "alfa", mientras que el más grande después de él, abandona el estatus de "asexuado" para ser el nuevo macho reproductor. Las mujeres siempre mandan (ver Diablos marinos, una especie no apta para machistas) y en casa de los peces payaso, también.

Hermafroditas que cambian de sexo
Hermafroditas que cambian de sexo
Para poder hacer este cambio sexual, los peces payaso disponen tanto de genitales femeninos como masculinos en su cuerpo -son hermafroditas- pero no están activos los dos a la vez en ningún momento. Es en una circunstancia de cambio de liderazgo sexual dentro del grupo que el pez payaso activa uno u otro sexo, o bien inhibe los dos, dependiendo de cómo quede en la nueva jerarquía del cardumen.

En definitiva, que si Disney y Pixar hubiesen querido ser fieles a esta peculiar y exitosa forma de reproducción de los peces payaso, hubiera tenido serios problemas para hacer una película de animación infantil, conocidos los ñoños estándares morales que, en cuestión de sexualidad, se gastan en Estados Unidos. Sea como sea, los peces payaso, ajenos a su fama y a los prejuicios morales de los humanos siguen cambiando de sexo con toda la tranquilidad del mundo.


Padre e hijo en el film; pareja con derecho a roce en la realidad
Padre e hijo en el film; pareja con derecho a roce en la realidad

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martes, octubre 28, 2014

Operación Postmaster o cómo dejar en ridículo a Franco en 15 minutos

Puerto de Sta. Isabel (hoy, Malabo)
España, durante la Segunda Guerra Mundial, se declaró neutral y no entró en la guerra, lo que ahorró que el país, después de la desastrosa Guerra Civil, se viera inmersa directamente en una nueva contienda de consecuencias imprevisibles. Sin embargo, esta "neutralidad" no era cierta porque durante la primera mitad de la guerra, el régimen de Franco estaba totalmente a favor de Alemania y su estatus no era el de neutral, sino el de "no beligerante", sutil diferencia que implicaba que el régimen tenía sus preferencias clarísimas, pero no entraba -al menos oficialmente- en guerra... pero ayudaba a su señor. En este contexto, se llevó a cabo la única acción de guerra de la 2ªGuerra Mundial en suelo español: La operación Postmaster.

Golfo de Guinea
Durante los primeros años de la guerra, Franco no ocultó sus simpatías por el régimen nazi, por lo que, si bien de una forma oficial no estaba en guerra, el apoyo logístico a las tropas del Eje -sobre todo navales- era activo en todos los puertos de España, ya fueran de la España peninsular como de sus colonias. Guinea Ecuatorial (ver Un despropósito llamado independencia de Guinea Ecuatorial) con el puerto de Santa Isabel (actual Malabo) al frente, no era una excepción y en él recalaron barcos alemanes e italianos, aprovechando el estatus de neutralidad español. Sin embargo, los aliados no se fiaban ni un pelo de Franco.

Plano del puerto y los barcos
Durante los primeros momentos de la confrontación, el carguero italiano Duchessa d'Aosta -de 142 metros de eslora- y dos pequeños barcos mercantes alemanes, el Likomba y el Bibundi amarraron en el puerto de Santa Isabel, quedando bajo jurisdicción neutral española. Sin embargo, al contrario de lo que dictaban las normas internacionales, las radios de estas naves no se desconectaron, de tal forma que podían transmitir perfectamente todos los movimientos que vieran por allí. Los británicos, convencidos de que aquellos barcos actuaban de soporte logístico a los submarinos alemanes que tanto daño les estaban haciendo en el Atlántico, decidió neutralizarlos.

De esta forma, el día 14 de enero de 1942, un comando secreto británico formado por una cuarentena de soldados en un par de remolcadores, abordarían dichas naves aprovechando la negra noche.

Duchessa d'Aosta
La operación, llamada Postmaster, era relativamente rápida y sencilla, sin tener que durar más de 15 minutos. De primeras, las defensas militares españolas del puerto eran de auténtica risa, con un armamento obsoleto  -algunas piezas de artillería eran de mediados del siglo XIX- y con un poco más de un centenar de hombres que, en caso de entrar en combate, tendrían que transportar los cañones a mano desde la otra punta de la ciudad. De segundas, un colaboracionista antifranquista organizaría una fiesta en que estarían todos los tripulantes de las naves y, para acabar, las restricciones de diésel en la isla de Fernando Poo, que obligaban a que, a partir de las 11 de la noche, el alumbrado público se apagara para poder ahorrar.

Solo 3 aviones en toda Guinea
A las 23.30 del día 14, y siguiendo el plan establecido, el comando británico -entre los que había 3 exiliados republicanos españoles- abordó los barcos sin encontrarse resistencia de las tripulaciones de guardia, procediendo al remolque de las naves fuera del puerto. Sin embargo, tuvieron un pequeño contratiempo al tener que volar las anclas del Duchessa d'Aosta, que les retrasó un poco y llamó la atención de la guarnición española. Cuando quisieron encender el alumbrado público, los barcos habían ya desaparecido del puerto y no pudieron actuar. Con el alba, se envió un avión civil de Iberia (un Dragon Rapide) militarizado con ametralladora y granadas de mano, en búsqueda del convoy, pero estos habían desaparecido en la inmensidad del océano.

Corbeta HMS Violet (K 35)
Por su parte, los remolcadores ingleses que llevaban los barcos atrapados,  enfilaron rumbo a la entonces colonia inglesa de Nigeria, siendo interceptados a medio camino por la corbeta británica Violet K-35 que los trasportó al puerto de Lagos. El Foreign Office declaró que como encontró los barcos alemanes e italiano en aguas internacionales, los detuvo y los remolcó a su puerto, negándose por ello a devolverlos. Rebautizados y cambiados de pabellón, fueron posteriormente utilizados en el transcurso de la guerra, sobre todo el Duchessa d'Aosta.

Una gran victoria de Churchill
Las autoridades franquistas pusieron el grito en el cielo y, suponiendo la autoría inglesa pero sin tener pruebas, elevó una queja al Foreign Office por la violación del estatuto de neutralidad de una plaza española. En realidad, no fue tanto por el hecho en sí, como por el broncazo que tuvo que soportar el gobierno español de Hitler y Mussolini por la inutilidad manifiesta en defender sus barcos. No obstante, y debido a que afectaba las relaciones con un país supuestamente neutral, el gobierno británico negó absolutamente cualquier participación en el mismo, como era de prever en una acción secreta.

Diario falangista Arriba
A las quejas oficiales, se sucedieron movilizaciones de repulsa en la Península por parte de la Falange y agresivas notas en el diario Arriba, que llevaron a Franco a enviar un barco con falangistas voluntarios y armamento con que reforzar las penosas defensas españolas en Guinea Ecuatorial aunque... si mala era la enfermedad, peor fue el remedio, porque en el camino se produjo una epidemia de fiebre amarilla  que acabó con la vida de casi todos los voluntarios debido a que a bordo no iba ningún médico ni sanitario. Una organización "typical spanish", vamos.

En definitiva, el desarrollo del conflicto hizo que las relaciones diplomáticas españolas virasen 180 grados, pasando de tener simpatías nazis a tenerlas con los Aliados -diles tontos- incluso dejando de proyectar películas alemanas en beneficio de las americanas. Los pocos belicosos voluntarios que fueron capaces de llegar a Guinea, se quedaron en la colonia recuperándose de la fiebre amarilla y el incidente con Gran Bretaña se acabó olvidando, perdido en el sangriento marasmo de la guerra.

No hubo un tiro, no hubo un muerto, pero aquella operación, a parte de dejar en ridículo a Franco, fue la primera gran operación del servicio secreto británico y un gran triunfo para Churchill.


Ni Hitler, ni Mussolini, sonrieron tanto a Franco cuando se enteraron

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lunes, octubre 27, 2014

¿Es supermán? No, la Señora Rogers

Un coche o lo que sea
Que el ser humano es extraordinario es una cosa que -a parte de eslóganes publicitarios- es harto sabido de todo el mundo. Día tras día nos llegan noticias de nuevos récords, de nuevas proezas alcanzadas gracias a llevar al máximo esta compleja máquina que es nuestro cuerpo. Duros entrenamientos, tesón y, a veces, uso de sustancias químicas han hecho que el límite del cuerpo humano cada día llegue más lejos en sus posibilidades, pero no siempre estas hazañas han sido buscadas. Tal fue el caso de Maxwell Rogers, una mujer que fue capaz de levantar un coche pesando ella tan solo 50 kilos. ¿Magia? no... miedo.

El día 26 de abril de 1960, Maxwell C. Rogers, de la población de Tampa, en Florida (EE.UU), tuvo el honor de salir en los diarios debido a una gesta que había protagonizado involuntariamente: había sido capaz de levantar ella solita un coche de 1.650 kg. No fue nada preparado, ni entrenado, simplemente fue cuestión de vida o muerte.

El hijo de la señora Rogers estaba arreglando su coche cuando el gato que lo sostenía, cedió y lo atrapó debajo. La mujer, de poco más de 50 kg, al ver lo que le estaba sucediendo a su hijo, saltó hacia el coche y, con toda la fuerza del mundo, lo levantó lo suficiente para que el hijo escapara de debajo del auto en que había quedado atrapado.

El miedo inyecta adrenalina
El chaval acabó sano y salvo, aunque con pequeños rasguños, pero la madre tuvo que ser hospitalizada tras haberse roto diversas vértebras tras el esfuerzo sobrehumano que había tenido que hacer para salvar a su hijo. ¿Qué había pasado? ¿Cómo pudo hacer una persona tan menuda semejante barbaridad física?

El cerebro, cuando se encuentra en una situación de peligro, segrega toda una serie de hormonas, entre ellas la adrenalina, provocando la respuesta inmediata del cuerpo para entrar en acción. Es entonces cuando el corazón bombea sangre extra a los músculos para que éstos puedan responder a toda potencia ante el peligro que se nos viene encima. 

En el caso de la señora Rogers, el hecho de ver a su hijo en apuros, le provocó una inyección masiva de adrenalina al torrente sanguíneo que le hizo lanzarse sobre el coche para, con toda la fuerza que le dieron sus músculos, poder levantarlo y así liberar a su hijo.

Superando los límites
Hasta tal punto el estrés le hizo hacer fuerza que la tensión muscular ejercida y el peso soportado, sobrepasaron la capacidad de resistencia de las vértebras de la mujer, provocando su ruptura. La señora Rogers había salido casi peor parada que el accidentado, pero el miedo y la titánica fuerza de voluntad por ayudar a su hijo obraron el milagro.

Sea como sea, Maxwell Rogers se dejó medio cuerpo en aquella increíble maniobra gracias a un sistema de alarma que pone todo el cuerpo en tensión ante un peligro y que nos recuerda que, el ser humano, aunque nos parezca lo contrario, es capaz de llegar a lo más alto si realmente lo desea y lucha por ello. El resto son simples excusas.

Que se lo digan a la señora Rogers.


El estrés puede llevar el cuerpo al límite


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sábado, octubre 25, 2014

La Tsar Kolokol, la campana más grande del mundo

La campana del Zar
Cuando contemplamos de cerca las campanas de una iglesia, sorprende el tamaño que pueden llegar a tener, lo que pueden llegar a pesar y, sobre todo, la resistencia que ha de tener el campanario para soportar la mole de metal girando y sonando. Este prodigio de ingeniería se repite en mayor o menor medida en todas las iglesias del mundo -siempre que alguien no las haya robado, que de todo hay- siendo el tamaño de la campana un símbolo de ostentación de la importancia de tal o cual iglesia. Y en eso mismo pensaba la emperatriz Ana de Rusia cuando encargó la campana más grande del mundo: la Tsar Kolokol.


Al pie de la torre de Iván el Grande
La Tsar Kolokol (la Campana del Zar, en ruso), con sus más de 200 toneladas, 6,14 m de alto y 6,6 m de diámetro, es en la actualidad la campana fundida en bronce más grande del mundo, y si la quiere ver, lo podrá hacer yendo al recinto del Kremlin, en Moscú. Pero no se espere verla en ninguna torre de ninguna iglesia ortodoxa, ya que la encontrará a ras de suelo y, encima, rota. Cosas de los avatares de la historia que, como no podía ser menos, procederé a explicarle.

La zarina Ana de Rusia
La historia se remonta al año 1600, cuando una primigenia Campana del Zar de unos "livianos" 18.000 kilos se erige en el Kremlin, pero a mediados de siglo sufre un incendio y se rompe. La solución vino en 1655 cuando se decide, aprovechando los restos de la Tsar I, crear una nueva Tsar Kolokol, pero esta vez, a lo grande, que no se diga. De esta forma, se funde en bronce la Tsar II de 100.000 kilos y se cuelga, pero en 1701 otro incendio (por lo visto la piromanía estaba en boga) acaba con el campanario y con la campana. Pero los rusos no se arredran fácilmente y la emperatriz Ana decide que, como en una partida de poker, lo ve y dobla, o lo que es lo mismo, que la nueva campana pesaría 200.000 kilos. El problema era a ver quién era el guapo que la hacía.

La campana en su fosa
Consultados diversos maestros europeos, que se tomaron el encargo a choteo puesto que no se había hecho nada igual anteriormente, la emperatriz Ana, en 1733, designó a los  maestros fundidores rusos Motorin como los encargados de crear la campana. El papelón fue de órdago, más que nada porque los hombres se dedicaban a fundir cañones.

Se cavó una fosa donde hacer un molde con arcilla y que aguantase el bronce derretido -al cual se le había añadido 500 kg de plata y 72 de oro. A la primera no salió, pero sí a la segunda y el 1735 se daba como fundida, si bien, antes de enfriarse, se le añadieron ornamentos florales, estampas del zar Alexey y la emperatriz Ana y unas cuantas inscripciones. Sin embargo, en 1737, un pavoroso incendio que afectó el Kremlin (lo dicho, estaban de moda), afectó a la estructura de madera que sostenía la Tsar III la cual, no se sabe porqué, estaba aún en su fosa.

El colosal badajo de la Tsar Kolokol
Según la versión oficial, el calor del incendio calentó la campana, y los bomberos, al tirar agua para apagarlo provocaron un choque térmico que quebró la campana e hizo desprenderse un trozo de 11 toneladas. Sin embargo, investigaciones recientes apuntan a que fue un fallo en el proceso de enfriamiento el verdadero culpable de la rotura, y no tanto el incendio. Sea como sea, aquello ya no tenía arreglo y allí se quedó, en su fosa.

Contrasta con la gente
En 1812, Napoleón pretendió llevársela a Paris como botín de guerra, pero aquello no había cristo que lo moviera y desistió. Y no fue hasta el 1836 que un arquitecto francés, Auguste de Montferrand, pudo finalmente sacarla y ponerla en su ubicación actual sobre un pedestal de piedra. El trozo desprendido se puso al pie a modo de puerta y allí permanece.

La Tsar Kolokol, como es fácilmente deducible de este relato, nunca llegó a sonar y, ni mucho menos, estar colocada en su torre, la cual habría tenido que ser tremenda para poder soportar el peso equivalente al de dos locomotoras. Sea como fuere, la campana -que de tan grande, se utilizó durante un tiempo como capilla- existe, y aunque no suene (pobrecitos de los vecinos si lo hiciese) está en los anales como la campana más grande del mundo jamás construida.


La Tsar Kolokol, a principios del siglo XX


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jueves, octubre 23, 2014

El coprolito del Lloyds Bank, una caca humana de museo

Coprolito de Lloyds Bank
No resulta exactamente agradable el ir paseando por nuestras ciudades y pueblos y tener que ir sorteando cacas de perro de todos los tamaños, colores y olores, como si de una gimkana se tratara. No. Sin embargo, si pensamos en la cantidad de seres vivos que hay en el planeta, todos los que han habido durante la historia y todos dejando más o menos puntualmente su "paquetito" allí donde ha podido, resulta incluso admirable que en la actualidad no estemos caminando entre un metro de excrementos en todo el planeta. Esto, que si bien es una exageración, se ha acercado a la realidad en algunas partes y épocas (ver Las mareas que afectaban Madrid a pesar de no tener mar), ha sido posible gracias a la intemperie, los insectos y, en el caso de los excrementos humanos, por el hecho de ser enterradas en mayor o menos proporción. La sorpresa salta cuando, excavando en una obra, te encuentras un zurullo humano inmaculado y resulta ser el excremento humano mejor conservado de la Historia. Me estoy refiriendo al coprolito del Lloyds Bank.

La Sucursal de la Lloyds Bank
York, ciudad situada al norte de Inglaterra, además de ser conocida especialmente por su jamón, también lo es por tener el curioso honor de ser la ciudad que posee las heces humanas más grandes y mejor preservadas del mundo. No, no es una broma escatológica, es un "adabelardo" humano parecido a un calabacín de a palmo,  que incluso es visitable. Poca coña.

En 1972, en el centro de York, en el barrio de Coppergate, el Lloyds Bank quiso construir una nueva sucursal. La ciudad, una de las más antiguas de Inglaterra, dispone de una gran cantidad de yacimientos arqueológicos que la predispone a encontrar restos históricos a cada piedra que se levante, talmente como una Tarragona o Roma cualquiera. En este caso, las obras que se hicieron dieron de pleno en un afloramiento de época vikinga, por lo que procedieron a su excavación.

Festival vikingo de York
La parte norte de Inglaterra -lo que hoy sería Yorkshire- había sido invadida por los vikingos daneses durante los siglos IX y X, formando un reino independiente que duró poco menos de un siglo. Los vikingos hicieron de York su capital, a la que llamaron Jórvik y, durante aquella época, uno de los habitantes de la ciudad "descomió" como exige la tradición y el buen tránsito intestinal. Lo que no sabía aquel habitante -no se sabe si era mujer u hombre- es que aquel bate de béisbol se iba a conservar perfectamente y que, 1.000 años después, los arqueólogos iban a encontrarlo en los futuros cimientos de un banco.

Los restos, que se habían mineralizado y se habían convertido en coprolitos (ver  Coprolitos o las cacas que vinieron del pasado), fueron estudiados por los científicos, los cuales determinaron que aquella persona tenía una dieta a base de carne, pan, cereales, frutas y nueces, pero sobre todo, carne. Los análisis hechos también encontraron huevos de lombrices intestinales en gran cantidad, por lo que llegaron a la conclusión de que tenía una fuerte infestación de estos parásitos (se especula que entre 600 y 2500 lombrices) y que ello tendría que ser fuente de severas molestias para el creador de "aquello".

Excavación en Coppergate
Una vez estudiado, el coprolito fue depositado en el Centro de Recursos Arqueológicos para pública exhibición, siendo la sensación del museo. Sin embargo, en 2003, semejante reliquia sufriría un accidente.

En una de las visitas guiadas para escuelas que se hacen regularmente, un profesor estaba enseñando la "alegría" vikinga a sus alumnos cuando ésta se le cayó de las manos y se partió en tres trozos. Por suerte, el pegamento hace milagros y los encargados de restauración del museo pudieron recomponerlo y volvió a estar visible al público.

En la actualidad el coprolito humano se encuentra expuesto en el Jorvik Viking Centre de York en testimonio fehaciente de que, hace 1.000 años, la gente de la ciudad también hacía sus necesidades como hoy en día.

¡Y qué necesidades!



Una caca humana digna de estar en un museo


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miércoles, octubre 22, 2014

El alarmante caso de la matanza de clones ingleses

Ataque de escarabajos
Los árboles, además de ser los seres vivos más grandes (ver Hyperion, el ser vivo más alto del planeta)  y más longevos del planeta, imprimen, por su particular forma, un carácter propio a los paisajes en donde viven: las encinas de las dehesas extremeñas, los pinares mediterráneos, los olmos de las campiñas inglesas... bueno, estos últimos prácticamente son un recuerdo debido a la grafiosis, la enfermedad que ha acabado con 25 millones de olmos ingleses en poco tiempo. Esta brutal matanza de árboles, llamó la atención de los botánicos y, tras estudiar las causas, se encontraron con una sorpresa: todos los olmos de Inglaterra eran clones de un único individuo primigenio. ¿Qué había pasado aquí?

Típico olmo inglés
El Olmo inglés (Ulmus procera, o también llamado Ulmus minor y Ulmus campestris) era el amo indiscutible de los ondulados campos ingleses hasta finales de los años 60, en que una virulenta epidemia de grafiosis -enfermedad producida por un hongo y que es transmitida por un escarabajo- empezó a esquilmar todo olmo que se encontraba por delante. La grafiosis era tan agresiva que en 1990 prácticamente no había olmos en la Gran Bretaña y los que quedaban estaban en la parte norte de Escocia, en la Isla de Man, y en unos pocos sitios raramente privilegiados. Habían desaparecido 25 de los 30 millones de árboles adultos que habían. Nada lo del ojo y lo tenía en la mano.

Raro olmo inglés
Sea como fuere, el olmo inglés, a pesar de ser uno de los árboles más extendidos por las islas británicas, y creerse que era una especie aparte -de aquí los diferentes sinónimos- no se reproduce por semillas, sino que su forma de reproducción es eminentemente por estolones o chupones (ver Pando, el vivísimo árbol inmortal). Es decir, el árbol, al extender sus raíces conforme crece, genera brotes a partir de las raíces más superficiales, los cuales se desarrollan creando nuevos árboles adultos... para desgracia de las aceras de muchas ciudades y pueblos. Esta rentable forma de reproducción, junto a que durante siglos fue un árbol de moda en Inglaterra, explican el fenomenal éxito de un árbol que se sabe que no es autóctono, sino que fue importado por los romanos.

Olmos como espalderas de parras
Tras la invasión romana de la Gran Bretaña, uno de los cultivos que más éxito tuvieron fue el de la viña -obviamente para hacer vino. Para ello, los romanos utilizaban plantones de olmos como espalderas en las cuales hacer crecer las parras. El olmo soporta muy bien las podas (de hecho se usa como bonsái) por lo que se le puede dar prácticamente cualquier forma, convirtiéndolo en el compañero perfecto para las viñas y siendo introducido así desde Italia.

Escarabajos de la grafiosis
En 2004, se hicieron unas investigaciones a nivel europeo para ver la diversidad genética de los olmos y su resistencia a la grafiosis, hallando que ciertas poblaciones de Italia, de la costa mediterránea de Francia y del noroeste de la península ibérica estaban relacionadas con las poblaciones inglesas, pero que los olmos ingleses tenían todos la misma secuencia genética. Ello atestiguaba el origen común de dichos árboles.

Palacio Real y jardines de Aranjuez
Los científicos, atando cabos históricos, se dieron cuenta que en el siglo XVI, Felipe II había plantado olmos ingleses en los jardines del Palacio Real de Aranjuez, los cuales eran muy parecidos a los autóctonos. Lo más gracioso del caso es que los árboles británicos, que en su tierra jamás daban semillas, aquí empezaron a generar semillas fértiles como posesos, hibridándose con los autóctonos como si fueran nativos, y llamando la atención de los cronistas. Este detalle confirmó a los botánicos la pertenencia de todos los olmos a la misma especie.

La debilidad de ser clones
En definitiva, que el Ulmus procera británico, debido a la ayuda del hombre y su reproducción asexual, había sido capaz de prosperar durante 2.000 años en un sitio que no le era favorable, pero ello le produjo una seria desventaja cuando entró la grafiosis. En este caso, al no haber variabilidad genética, lo que mató al primer olmo inglés infectado, acabó con todos. Eran simples copias del primero y no había ninguno diferente a los demás que fuera más resistente.

Una razón más para estar en contra del racismo y la endogamia.


Preston Twins, los dos olmos más antiguos de Inglaterra, en constante peligro

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martes, octubre 21, 2014

Un despropósito llamado independencia de Guinea Ecuatorial

12/10/1968 en Santa Isabel
El 12 de octubre de 1968, a las 12 del mediodía, el gobierno español hacía el traspaso de poderes a Guinea Ecuatorial, la cual, a partir de entonces, sería totalmente independiente de la metrópoli a la que pertenecía desde hacía casi 200 años. Empero, la independencia de este territorio español en el Golfo de Guinea, no fue todo lo plácida e idílica que la censura informativa del régimen franquista quiso reconocer, sino que el proceso fue un manual de improvisación y chapucería política que acabó a los pocos meses con la dolorosa evacuación pies-para-qué-os-quiero de los españoles que allí residían.

A mediados de los años 50, las potencias europeas tenían serios problemas para mantener controladas las colonias que tenían en África. El auge de movimientos independentistas en los diferentes territorios, así como las dificultades de una durísima posguerra, hicieron que las potencias coloniales miraran de desprenderse de una forma más o menos ordenada y organizada de sus colonias africanas.

Guardia colonial guineana
La España de Franco, aislada internacionalmente, pero haciendo los parabienes serviles a los aliados (no fuera caso que se acordasen de su apoyo incondicional al nazismo, claro), y enrocada en su naftalínico discurso de unidad a ultranza de la patria, no estaba muy por la labor de dar la independencia a sus colonias africanas. Bien al contrario, en 1959, las convirtió en provincias españolas de pleno derecho, de tal forma que el estatus de "colonia" desaparecía para ser parte indivisible de España, y así se ahorraba el tener que darles la independencia. El único inconveniente es que no coló.

Guinea Ecuatorial
1960 significó la independencia de una gran cantidad de países de África (Nigeria, Gabón, Camerún, Níger, Chad, Congo...), las cuales presionaron al gobierno de Franco para que dieran la independencia a sus colonias africanas, es decir, el Sahara y Guinea Ecuatorial. Las potencias ex-colonizadoras también presionaron a España (por aquello de si las pierdo yo, no te vas a quedar tú con las tuyas), lo que centró la atención en la negativa de España. A regañadientes, y dada la presión internacional, en 1963 decidió hacer un referéndum en Guinea para ver si los guineanos querían un estatuto de autonomía.

El referéndum salió aprobado por una gran mayoría... pero autonomía no era independencia y siguieron las presiones a nivel internacional, hasta que en 1965, el pleno de las Naciones Unidas instó a España a poner una fecha para la independencia. Gruñendo entre dientes, el gobierno se vió obligado a empezar los contactos con el gobierno autónomo guineano para hacer una constitución y ponerla a referendo, pero sin poner fecha, claro está.

Malabo (Santa Isabel)
Finalmente, en marzo de 1968, tras estar más presionado que una oliva en una almazara, el gobierno franquista cedió y declaró que daría la independencia a Guinea Ecuatorial. Una nueva constitución favorable a España, y "consensuada" con los guineanos a base de amenazarlos con suspender el proceso, se aprobó en agosto tras un referéndum que, acto seguido, darían paso a las primeras elecciones a la presidencia... y a una estrategia diplomática de España auténticamente de chiste.

El resto de potencias colonizadoras, en el momento de la independencia de sus territorios, fueron lo suficientemente hábiles como para instaurar en las primeras elecciones a candidatos que fueran propicios a las respectivas metrópolis, lo cual aseguraba la influencia en la zona. España, como no podía ser de otra forma, acabó consiguiendo lo contrario.

De los cuatro candidatos que se presentaron a presidente de Guinea Ecuatorial, la metrópoli apoyó a tres, de los cuales, ninguno tenía estudios universitarios en la península, no tenían suficiente conocimientos en política internacional e incluso dos habían estado en el exilio, totalmente desenchufados de la realidad del país. Para más inri, el gobierno español estaba dividido entre los que estaban a favor de la independencia y los que no, lo que significó que en vez de dar todo el apoyo logístico a uno solo, el ministerio del Interior apoyaba a un candidato y Presidencia, a otro. Un auténtico despropósito.

Francisco Macías Nguema
Al final, las elecciones se celebraron el 22 de septiembre y...¿quién ganó las elecciones? Efectivamente, el cuarto, Francisco Macías Nguema, con un 39% de los votos, que desembocó en una segunda ronda que se llevó a cabo el 2 de octubre de 1968 y que también ganó con un 62% de los votos. Lo más gracioso del asunto fue que en la aún colonia prácticamente no había movimiento independentista, pero la incapacidad diplomática del gobierno de Franco, hizo que ganara la opción más demagoga, populista y antiespañola. ¡Ole tu!

Fraga firmando la independencia
El día 12 de octubre a las 12 de la mañana, con todo el dolor de su corazón, España se desprendía de Guinea Ecuatorial. Aquella colonia de casi 300.000 habitantes era una ruina para el gobierno central, ya que solo algunos madereros, cafeteros y cacaoteros tenían ciertos negocios prósperos, pero se estaban haciendo las primeras prospecciones de petróleo y podría haber negocio para la CAMPSA. La victoria de la peor opción hacía peligrar todo el entramado colonial de España en Guinea, lo cual llevó al vicepresidente español, el Almirante Carrero Blanco, a poner cartas en el asunto.

Almirante Carrero Blanco
Toda independencia, sin dinero inicial, no conduce a nada, y Guinea había concertado con el gobierno español que prorrogaría durante un par de años la partida económica destinada a la excolonia. Sin embargo, Carrero Blanco, para presionar a Macías a que tuviera una cierta condescendencia con la metrópoli, no atendió los pagos que habían sido consensuados, lo cual dejó vendida la viabilidad de la nueva administración.

El clima de bancarrota que se vivía en diciembre de 1968 y la encendida oratoria populista de Macías, hizo que se empezara a atacar a los españoles que aún vivían allí, poniendo en pie de guerra la diplomacia española. Según parece, ello llevó a que "tocaran" al ministro de exteriores Atanasio Ndongo (3º en las elecciones) para que, con el apoyo de las tropas de la Guardia Civil que todavía no habían evacuado el país, diera un golpe de estado para derrocar a Macías, .

Atanasio Ndongo
El presidente guineano, en vistas de que el gobierno no pagaba lo pactado, decidió congelar las cuentas de los españoles, pero las grandes empresas ya habían sacado sus ahorros de las oficinas guineanas, lo que enfadó aún más a Macías comenzando una espiral de violencia contra España y lo español que llevó a intentar el golpe de Estado el 1 de marzo de 1969. El hecho de que no llegaran los refuerzos españoles pactados, que los golpistas se concentraran en otro punto del territorio que no era donde se había quedado y que Macías tuvo un chivatazo y se largó del palacio presidencial donde debía ser capturado, abocó al fracaso la operación. Sabiendo la debilidad del intento de golpe, Macías pasó al ataque, con el resultado del arresto de los cabecillas y Ndongo muriera apaleado en prisión por los acólitos del presidente.

Fraga y Macías el 12/10/1968
A partir de entonces, más de 7.000 españoles pusieron pies en polvorosa abandonando todas sus posesiones -que fueron en gran parte expropiadas por el gobierno guineano- arriándose la última bandera española el 4 de abril de 1969. Se abandonaba de esta forma, y tras una desastrosa gestión diplomática, el territorio de Guinea Ecuatorial, quedando bajo la despótica tiranía de un paranoico Macías. España, por su parte, perdió un territorio que había sido español desde 1778 y, lo que fue más duro, no supo mantener ni propiciar los lazos culturales y de amistad que ligaban a ambos territorios. Triste fin de un despropósito que a los pocos años tendría una segunda parte en el Sahara, el cual, casi 40 años después, aún no se ha cerrado.



La Guardia Civil arriando por última vez la bandera española

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