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jueves, enero 09, 2014

La barroca historia de la sintonía de Eurovisión

Sintonía inolvidable
Uno de los arpegios musicales que todo el mundo tenemos clavado en las neuronas a machamartillo es la sintonía de Eurovisión. Todo el mundo -sobretodo en suelo europeo- ha tarareado alguna vez estos acordes, enganchosos y estridentes como ellos solos, que han abierto durante décadas las conexiones efectuadas por la Unión Europea de Radiodifusión, entre ellas el celebérrimo Festival de la Canción de Eurovisión. No obstante, no por ser más oída, ello significa que haya de ser más conocida, y seguro que desconoce que estos acordes, ahora tan famosos, estuvieron en un cajón desde el siglo XVIII y que fueron compuestos para conmemorar una batalla.
Luis XIV, el Rey Sol

Corría el año 1692 y los franceses estaban distraídos en su particular baile de palos con el resto de Europa a la cual se dio a llamar Guerra de los Nueve Años (ver El origen de Haití, una cuestión catalana). En uno de los lances de esta improductiva guerra, se enfrentaron en el pueblo belga de Steinkerque los ejércitos de la Gran Alianza -a la sazón Inglaterra, Holanda, Dinamarca y Escocia- contra los ejércitos franceses comandados por el Mariscal de Luxemburgo. La batalla acabó con victoria francesa por 8.000 bajas a  10.000, lo cual llenó de orgullo y satisfacción a toda la corte gala de la época.

Marc-Antoine de Charpentier
En esta corte trabajaba a tiempo completo un prolífico músico francés llamado Marc-Antoine de Charpentier (1643-1704) dedicado a hacer música sacra de estilo barroco para ser interpretada en las iglesias y capillas frecuentadas por la corte de Luis XIV, entre ellas, en la espectacular Sainte-Chapelle de París. Con el tiempo, Charpentier se "enchufó" como maestro de música en un colegio de Jesuitas de la capital francesa, continuando su producción musical. Según parece, fue después de conocer la victoria de los franceses en Steinkerque, que se puso manos a la obra en una nueva pieza musical dedicada a esta sonada batalla, su "Te Deum" . Para ser sinceros, los autores dudan entre si la hizo expresamente o bien la interpretó en conmemoración del hecho, pero sea uno o sea otro, sin duda la victoria le hizo ilusión.

Carl de Nys
Pero Charpentier murió y su obra pasó a sus sobrinos los cuales donaron todos sus libretos a la Biblioteca Nacional Francesa en 1724, quedando allí olvidados de la mano de Dios para los restos. No fue hasta 1953 en que un religioso belga, reputado estudioso y divulgador de la música clásica llamado Carl de Nys (1917-1996), descubrió las obras que durante más de 200 años habían estado perdidas en la inmensidad de aquella biblioteca. Tal fue el éxito del descubrimiento que en 1954 Eurovisión adoptó el preludio de una de las obras barrocas redescubiertas por de Nys, el Te Deum, como cabecera oficial de sus conexiones. Justamente esta primera parte de la obra seria, tiempo a venir, la inolvidable sintonía del festival de la canción de Eurovisión. 

Biblioteca Nacional Francesa
El resto del Te Deum de Charpentier es prácticamente desconocido para el gran público, pero esta primera parte se ha convertido en uno de los más conocidos fragmentos de música religiosa barroca de todos los tiempos. Un fragmento que casa a la perfección con la imagen un tanto barroca y demodé de un festival que, como el preludio de Charpentier, puede gustar o no, pero que seguro que no deja indiferente a nadie.

Partitura de la sintonía de Eurovisión

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