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miércoles, julio 31, 2013

Wrangel, el dominio del último mamut

Modelo de mamut lanudo en Canadá
Si hay algún animal extinto emblemático es el mamut. Todo el mundo ha oído hablar de estos elefantes lanudos con colmillos retorcidos que vivían en plena era glacial y extinguidos hace milenios. Las películas, la prensa, la televisión... se han hartado de presentarlo de una u otra forma en nuestro imaginario y nos produce una especial admiración, solo comparable a la que ejercen los dinosaurios. Es por esta idea de antigüedad que el mamut nos retrotrae a una época en que el hombre de Cromagnon vestía pieles y con sus lanzas de piedra los cazaba envuelto por una espesa capa de nieve. Sin embargo, ¿conocía que existieron mamuts lanudos hasta tiempos tan cercanos como el 1600 antes Cristo? Efectivamente, en la Isla Wrangel, en Siberia, el último dominio de los mamuts.
 
Ubicación de la Isla Wrangel
La isla Wrangel es una isla rusa de unos 7600 km2 (el doble que la isla de Mallorca) ubicada en pleno Océano Glacial Ártico, relativamente cerca del estrecho de Bering. Esta isla descubierta a mediados del siglo XIX por los ingleses -si bien se tenia referencias desde antiguo por los pobladores nativos de la zona- destaca por haber sido el último refugio de los mamuts.

Espécimen de mamut lanudo
Desde el siglo XIX, los investigadores sabían gracias a los restos fósiles preservados en el suelo helado de Siberia y otras zonas, que los mamuts habían vagado por Europa y Siberia desde la última glaciación, por lo que los estudios de distribución de estos gigantes, según avanzaban los conocimientos y los yacimientos fueron haciéndose más detallados y extensos. Se hallaron yacimientos en todas partes del hemisferio boreal, con mayor profusión en las tierras heladas de Norteamérica y, sobretodo, en Siberia, incluida la Isla Wrangel. La sorpresa llegó en 1990 cuando un conjunto de investigadores rusos decidió hacer una datación por Carbono 14 de 124 restos de mamut encontrados en la zona: el más reciente resto era una muela de 3685 años. Este descubrimiento significaba haber descubierto el resto de Mammuthus primigenius más reciente del mundo, así como la confirmación de que la Isla de Wrangel había sido el último lugar del planeta donde existieron los mamuts.

Recreación de pinturas rupestres
El hecho de descubrir que cuando murió su propietario la pirámide de Keops ya llevaba 1000 años erigida, significó poner en duda la teoría de que los mamuts se habían extinguido conforme había retrocedido la tundra con el deshielo del hemisferio norte. Ello significaba que habían sobrevivido en un territorio con las condiciones climáticas prácticamente iguales a las que se puede encontrar hoy día, por lo que se supuso que la presión humana debió de tener un peso bastante importante en su extinción. 

Mamut de Barcelona
Primeramente hemos de contar que los mamuts de Wrangel no eran de un tamaño igual a la reproducción que podemos ver en el parque de la Ciutadella en Barcelona -estándar real de la especie- sino sensiblemente más pequeños, con alturas hasta el lomo de unos dos metros, posiblemente debido al efecto de enanificación al quedar reducido su hábitat a una isla (ver la historia de los cíclopes fosilizados), lo cual habría permitido ser cazados con mayor facilidad por los grupos humanos que se alimentaban de ellos. 

Recreación de una manada
Por otra parte, quedaba el problema de cómo habían llegado a una isla alejada del continente 140 kms, con profundidades de hasta 45 m por mucho que los elefantes en general sean buenos nadadores. Los estudios del lecho marino dieron explicación a este misterio, ya que con la glaciación, el nivel del mar era muy bajo y ello permitía una conexión aún en pleno verano de unos pocos kilómetros de distancia. En invierno, la banquisa rodearía la isla y permitiría su acceso a pie. El deshielo posterior haría que la población de mamuts quedara prácticamente aislada.

Paisaje de la tundra de Wrangel
Según los últimos estudios, los mamuts, si bien fueron cazados por los humanos hasta épocas muy recientes, no se habrían extinguido exclusivamente por esta causa. El retroceso generalizado de su hábitat natural hicieron que progresivamente vieran sus fuentes de alimentación mermadas al estar altamente especializados a la vida en la tundra -se especula que los colmillos torcidos les servia para apartar la nieve de la superficie de la tierra. Un hábitat reducido, cambios climáticos demasiado rápidos para la especie y una baja tasa de reproducción hicieron que la presión humana fuera crucial para acabar con ellos.

Sea como sea, los científicos, gracias a los restos bien conservados que se están hallando en Siberia debido al deshielo del Ártico por el cambio climático, están cada vez más cerca de que podamos volver a ver a estos proboscidios extintos caminando majestuosos por las tundras del planeta.



Lyuba, cría de mamut conservada



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martes, julio 30, 2013

La explosión de belleza de un desierto florido

Uno de los peores y más áridos desiertos que se pueda encontrar en la Tierra es el desierto de Atacama, al norte de Chile y sur de Perú. Sus condiciones de aridez son tan extremas que, además de tener un Valle de la Luna debido a su semejanza con el paisaje lunar, la NASA hace allí las pruebas de los vehículos de investigación que van a ser enviados a Marte, lo cual no habla muy en favor de la benignidad de su clima. No obstante, cuando una rara conjunción planetaria pone todos los factores a favor, la naturaleza despliega todo su potencial y crea un espectáculo sin igual en el planeta: el Desierto Florido

Aridez extrema en Atacama
Tal como apuntado anteriormente, pocos desiertos hay con un clima tan rudo y hostil como el del desierto de Atacama. Sus oscilaciones de temperatura, simplemente son espeluznantes, ya que resulta habitual que en un mismo día se pasen de temperaturas casi al punto de congelación a más de 45 º a la sombra. Sin embargo, donde realmente es el rey es en la humedad, bueno... más bien por brillar por su ausencia.

Septiembre de años diferentes
Al hecho de haber mantenido un clima de aridez extrema durante los últimos 150 millones de años, Atacama destaca por ser considerado el desierto más seco del mundo, siendo el único sitio de la Tierra donde se ha podido documentar el 0% de humedad relativa del aire. Esta extrema sequedad, con medias de precipitación anuales que no superan los 5 l/m2 al año, hace totalmente inviable la existencia hasta de vida microbiana, corroborado por las pruebas de la NASA, que con sus vehículos han llegado a no encontrar ningún rastro de vida en algunos puntos, tal y como si fuera Marte o la Luna. Ahí es nada.

Una explosión de vida y de belleza
A pesar de estas condiciones extremas, producidas por la conjunción de una orografía desfavorable con una corriente marítima fría proveniente de la Antártida (la corriente de Humboldt), cada 7 u 8 años, coincidiendo con el fenómeno de El Niño, la tortilla se da la vuelta y las corrientes cálidas del norte aportan un algo de humedad. Es en estas circunstancias que, si se superan los 15 litros por m2 de lluvias y lo hace de forma pausada y regular durante el mes agosto (pleno invierno en el hemisferio sur), al llegar la primavera -de septiembre a octubre- las plantas que durante décadas habían permanecido en estado latente, florecen de forma inimaginable, tiñendo de color y vida el estéril desierto de Atacama.

Añañucas, Patas de Guanaco, Garras de León, Azulillos, Celestinas, cactus, bulbos y plantas crasas de todo tipo y tamaño -muchas de ellas endémicas de la zona-, que parecían muertas o estaban enterradas en espera de mejores oportunidades, brotan y florecen en el breve lapso de tregua que de tarde en tarde da el implacable clima desértico. Tregua climática que, precisamente como flor de un día, proporciona a nuestros ojos uno de los espectáculos naturales más bellos, delicados y desconocidos del mundo.


La vida se abre paso en pleno infierno


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lunes, julio 29, 2013

La eterna llama de Yanartas

Yanartas, las piedras llameantes
Desde siempre, cuando los hombres no han entendido los procesos naturales que se dan a su alrededor, han tendido a atribuirlos a una intervención divina, como forma fácil de dar solución a ese enigma. En la costa mediterránea de Turquía, uno de estos espectáculos naturales, totalmente incomprensible para los antiguos pobladores de la zona, les llevó a construir un templo dedicado al dios del fuego. Hoy, a esa zona se le llama Yanartas, las piedras llameantes.

Mapa de la zona de Yanartas
Yanartas (Yanartaş, en turco), a 80 kms de la ciudad de Antalya y a poca distancia de los restos de la ciudad griega de Olimpos -no confundir con Olimpia, en Grecia-, toma su nombre de la existencia de una serie de pequeñas cavidades en la roca de las cuales, ininterrumpidamente, surgen llamas de hasta medio metro de altura desde la más remota antigüedad. Era punto de referencia de los marinos -los cuales lo utilizaban como faro natural al ser visible desde el mar- y de los cultos al fuego, que culminó con la construcción de un templo dedicado al dios griego Hefesto, dios del Fuego y de los Herreros.

Yanartas servía como faro
El fenómeno, ya documentado en la obra Historia Naturalis de Plinio el Viejo y que se cree que fue el origen del primer fuego Olímpico, se extiende por una superficie de unos 5000 m2 en una ladera del conocido antiguamente como Monte Quimera, a unos 200 metros de altitud sobre el nivel del mar, y consta de unos 20 agujeros de hasta 2 metros de diámetro en eterna incandescencia.

Fuego eterno
El origen de esta llama, la tenemos que buscar en las emisiones de gas metano que se producen en el subsuelo, por un lado (65%), como efecto de la serpentinización (un tipo de transformación mineral por circulación hidrotermal) de algunas rocas metamórficas, y por otro (35%), por emanación de gas de arcillas y areniscas paleozoicas cargadas con materia orgánica. Este gas, que se escapa desde el interior de la tierra por pequeñas fallas, en contacto con el oxígeno de la superficie prende espontáneamente y mantiene las llamas encendidas de forma permanente.
Sea como sea, estas emisiones se producen hasta en 50 cavidades de la zona, pero solamente las veinte que tienen un caudal mayor de gas son las que tienen capacidad de mantener la llama viva, por lo que las demás simplemente dejan escapar su carga de metano a la atmósfera, ayudando, de forma natural, al efecto invernadero

El metano prende espontáneamente
Y no es para menos, ya que se estima que el conjunto de cavidades de la zona de Yanartas emite unas 190 toneladas de metano al aire por año, en un flujo que supera los 27.000 litros de gas por hora, que si bien no es posible explotarlo como fuente de combustible, equivale a la producción de una población de un millón y medio de personas o de una población de 1500 vacas lecheras. Este último dato, más que nada, para que tome conciencia de la peligrosidad de las flatulencias de las vacas... y de las suyas propias, claro.

En definitiva, que si se encuentra de visita por la costa sur de Turquía y le apetece hacerse -tal y como hacían los habitantes de la zona en siglos pasados- un té o un kebab al estilo de Yanartas, no lo dude, pásese por este espectáculo natural digno de los dioses.

Una auténtica barbacoa natural

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domingo, julio 28, 2013

La Zona Franca, un derecho de L'Hospitalet

Antigua playa de L'Hospitalet
En diciembre del año 2012, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya condenó al Consorcio de la Zona Franca a pagar 14 millones de euros a los herederos del propietario de una finca de 140.000 m2 de terreno que fue expropiada el año 1920 para la construcción de la Zona Franca. La familia afectada emprendió acciones legales en 1996 aduciendo que la expropiación se había producido con una finalidad concreta que nunca llegó a llevarse a cabo, reclamando el derecho de reversión. Si esto significa que la expropiación fue ilegal en tanto y en cuanto que no se ha utilizado para la finalidad establecida ... ¿porqué el Ayuntamiento de L'Hospitalet no reclama el derecho de reversión frente a la pérdida de las 909 hectáreas de la Marina?

Pescador hospitalense
L'Hospitalet, a principios del s. XX tenía un término municipal inmenso, que se extendía desde el depósito de aguas de la montaña de Sant Pere Màrtir -barrio llamado Finestrelles- hasta la antigua desembocadura del río Llobregat y el mar, pero un mal convenio con Barcelona por un lado y una expropiación forzosa por el otro, hicieron que perdiéramos casi la mitad del municipio (un 43%, más concretamente).

Las 53 hectáreas de Finestrelles las perdimos en 1933 por un plato de lentejas (servicio de bomberos y recogida de perros-ambos previo pago de tasas, claro-) y la Zona Franca en 1920, por la mitad de un plato de lentejas (85.000 pesetas de la época), ambas en beneficio de una Barcelona expansionista y prepotente, que le sirvieron para ampliar la Diagonal y para la pretendida construcción de una zona franca que nunca se llevó a cabo y que simplemente se convirtieron en una anexión por las bravas de 9 km2 de las mejores tierras del delta del Llobregat para la Ciudad Condal.

Una zona franca jamás construida
El inmenso negocio que era la Zona Franca para Barcelona se vio con el tiempo, en convertirse en la zona industrial y portuaria más grande del Mediterráneo, y colea hasta hoy día, cuando el ayuntamiento, promocionando ad nauseam la zona de la Gran Vía, quiere arañar alguna migaja del formidable pastel que se dejó perder, aunque sea -no nos engañemos- a costa de dejar una magnífica entrada a Barcelona a cargo del dinero de los hospitalenses.

Masía hospitalense expropiada
Es por ello que si desde el consistorio se ve que esta zona es un gran foco de actividad y riqueza económica, invirtiendo tiempo y dinero en un distrito de plaza Europa descolgado totalmente de la realidad urbana de los barrios de L'Hospitalet, no se entiende que este mismo consistorio no emprenda la más mínima acción legal para recuperar lo que es, de ley, nuestro. ¿Por qué?

9 km2 de las mejores tierras, robadas
L'Hospitalet ha crecido a la sombra de Barcelona, ​​es cierto, pero no es menos cierto, que desde siempre, sus administradores han actuado servilmente ante las presiones de la capital, cediendo constantemente a sus voluntades. Llevando el tema a la Justicia, posiblemente no se logre que los tribunales nos devuelvan lo que se nos robó -aunque imposible no sea-, pero seguro se pueden conseguir una serie de compensaciones económicas y políticas (¿participación en el todopoderoso Consorcio de la Zona Franca?) que pongan L'Hospitalet, de verdad, en el lugar que le corresponde como segunda ciudad de Catalunya.

Zona Franca en 1970
Aunque parezca mentira, no hay nada imposible en esta vida, pero para que se haga realidad se necesitan unos políticos y políticas de altura, que crean y extraigan la potencialidad real de la Ciudad y no un consistorio que, con sus actos, la deje reducida a ser una dócil sirvienta del vecino.

Está visto que, hoy en día, molesta menos al amo la construcción de torres torcidas.

Traducción al castellano del original en catalán publicado en Gent de l'Hospitalet el 19/7/2013


La actual Zona Franca, antes terrenos de L'Hospitalet

sábado, julio 27, 2013

El Totumo, un volcán para disfrutar como un cerdo

Pocas cosas gustan más a los turistas que el hecho de hacer un poco de aventura que les recuerde que han salido de la rutina del día a día. Hay gente que gusta de hacer barranquismo, parapente, hacer rappel, otros prefieren el riesgo de insolación de una cola tremenda delante de un museo, o subir a una montaña. Si usted es de este tipo de gente...¿le apetece bañarse dentro de un volcán en erupción? No es broma, está en Colombia y se llama El Totumo.

Si por un momento pensó que se iba a meter en una piscina rodeada de lava por todos sitios, puede tranquilizarse, porque no será el caso. Eso sí, si no le gusta juguetear con barro y sentir el inimaginable placer que sienten los cerdos cuando se revuelcan en el lodo, mejor que no se acerque demasiado a él. Ésta pequeña maravilla de la naturaleza está situada a unos 20 km al noreste de Cartagena de Indias, cerca de la costa del Caribe.

El Totumo es un pequeño volcán de lodo de unos 25 metros de alto respecto la llanura circundante, que llama la atención porque es accesible hasta su cumbre por un tramo de escaleras y porque su cráter -el cual , desde lejos parece un hormiguero- está lleno de un lodo gris que sale a borbotones de las profundidades de la tierra. El cráter está acondicionado como si fuera una piscina de barro y la gente que -previo pago, obviamente- asciende hasta él, se lo pasa en grande al bañarse en la ciénaga lodosa que allí se encuentran. 

Vista aérea de El Totumo
El origen de estas formaciones se encuentran en el choque entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, lo que produce que los sedimentos profundos -muchos de ellos ricos en hidrocarburos-, mezclados con agua y gases, salgan por las fallas que encuentran en su camino de ascenso desde las profundidades de más de 2 kms a los que se encuentra. Para que nos entendamos -y a riesgo de parecer un poco escatológico- la naturaleza actuaría como cuando explotamos un grano, apretando por los lados y haciendo fuerza para arriba. En este caso, la base física es la misma a nivel geológico que a nivel de esteticista.

Interior del cráter
El lodo que surge de El Totumo -formado por una solución de agua con diversos minerales tales como el sílice, magnesio, hierro, aluminio, cloruros y sulfuros- si bien forma un cono no muy alto, ocupa un diámetro de 900 metros a su alrededor y es apreciado por sus propiedades medicinales y curativas (está aconsejado para el acné, el reumatismo, úlceras, artritis, hongos...), lo cual invita aún más si cabe a enguarrarse y a disfrutar del denso barro emergente.
En definitiva, que si su idea de aventura veraniega incluye emular a los gorrinos en su charca, bañándose en una curiosidad natural y saliendo de ella con una carga de hasta 20 kilos de lodo, hágale un hueco en su agenda. Su cutis y los bolsillos de los nativos se lo agradecerán enormemente.


Los turistas disfrutan como gorrinos en El Totumo



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viernes, julio 26, 2013

La tragedia ferroviaria de la Avalancha de Wellington

El transporte ferroviario, a pesar de la tragedia de Santiago de Compostela, es uno de los medios de transporte más seguros y tal vez sea por ello que cuando hay algún accidente que afecta al tren, nos vemos especialmente conmocionados. Pero el hecho de que sea muy seguro, no significa que esté exento de riesgos, y cuando las contrariedades se ponen de acuerdo, la tragedia se produce irremisiblemente. Ni más, ni menos como pasó en 1910 cuando dos trenes fueron trágicamente arrollados por una avalancha de nieve: La Avalancha de Wellington.

Plano de la zona del accidente
El 23 de febrero de 1910, el mal tiempo y las nevadas hicieron parar a las afueras de Wellington (Washington, EE.UU.) a dos trenes que circulaban en la linea Spokane- Seattle, a través de la Cordillera de las Cascadas. Uno era el Rápido Tren Correo nº 27, y otro el tren de pasajeros local nº 25, pertenecientes ambos a la compañía Great Northern Railway. Las continuas nevadas, que llegaban a caer con una intensidad de unos 30 cms a la hora y un máximo de 3'40 metros de nieve caídos en un día, así como las avalanchas durante el trayecto, hacían completamente inútil el trabajo de las máquinas quitanieves, por lo que se decidió quedarse en el sitio a que la situación mejorase.

Wellington, año 1909
Wellington era una pequeña aldea creada en 1893 a la salida del túnel del paso de Steven, como respuesta a las necesidades de aprovisionamiento de carbón, agua y mantenimiento de los trenes que circulaban por el trayecto. Debido a ello, la aldea estaba habitada en su práctica totalidad por trabajadores del ferrocarril. El hecho de permanecer aquí, no era casual, ya que aseguraba una provisión a los pasajeros y trenes atrapados. Sin embargo, los días pasaban y la cosa empezó a durar demasiado, con problemas de comunicaciones (el 26 de febrero cayó la linea del telégrafo), de suministro de carbón y alimentos.

El alud bajó de la derecha
Por fin, el 28 de febrero, las condiciones cambiaron y la nieve dejó de caer, sustituyéndolos por lluvia y una masa de aire cálido que vinieron acompañados de violentas tormentas. Justamente a la 1 de la mañana del día 1 de marzo, un fuerte rayo cayó sobre Windy Mountain (la montaña ventosa), la montaña bajo la cual se habían establecido los trenes y la misma aldea. El rayo y el consiguiente trueno, junto con la ayuda de la lluvia desequilibraron el precario equilibrio de la nieve que se había depositado en la ladera y se vino abajo. Un incendio forestal meses antes, había eliminado buena parte de la cobertura vegetal, por lo que la nieve no tuvo ningún freno en su descenso.

Amasijo informe de trenes y árboles
El alud, una desbocada y atronadora masa de nieve y rocas de varios metros de alto, casi un kilómetro de largo y 500 metros de ancho, mezclada con la metralla de los troncos de los árboles encontrados en su caída,  impactó en plena noche sobre los convoyes formados por 5 o 6 maquinas de vapor y eléctricas, 15 furgones, y un número indeterminado de coches de pasajeros y coches-cama. El impacto fue tan violento que arrastró las unidades más de 50 metros ladera abajo, hacia el valle del río Tye, desintegrándolas y enterrándolas bajo una capa de nieve de casi 10 metros de altura.

Restos de bogies de los vagones
El balance del accidente fueron 96 personas muertas, de las cuales 35 eran pasajeros, 58 empleados de los trenes y 3 ferroviarios de la estación. Sobrevivieron 23 pasajeros que fueron atendidos y alojados en diferentes edificios de la aldea y, a pesar de las tareas de salvamento de los cuerpos, las condiciones climatológicas eran tan duras que se tuvieron que abandonar a los pocos días. No fue hasta 21 semanas después, a finales de julio, cuando se deshizo toda la nieve caída, que entre los escombros de lo que habían sido vagones se recuperaron los cuerpos que no se habían podido recuperar meses antes.

Plano del alud
Hasta tal punto fue impactante y vergonzante para la gente este accidente que el pueblecito pasó desde entonces a llamarse Tye, debido a los malos recuerdos del nombre original. Paralelamente, se hizo una variante de la vía férrea en la otra orilla del río Tye, justamente para evitar volver a pasar por aquella zona peligrosa y nefasta. En 1929 se inauguró el nuevo recorrido y con él llegó el abandono del viejo trazado (actualmente llamado Iron Goat Trail)  y de la aldea anteriormente llamada Wellington, el cual ha quedado deshabitado y como recuerdo mudo de una tragedia ferroviaria todavía presente en el imaginario colectivo de la gente de la zona.


 
Aún hoy día se encuentran restos de la tragedia




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jueves, julio 25, 2013

La peligrosa belleza de Antelope Canyon

La naturaleza proporciona lugares y espectáculos que son dignos de admirar, sobretodo en época estival. Sin embargo, hay sitios que si bien tienen un aspecto pacífico y una belleza incomparable, pueden volverse tan traicioneros y letales en la misma proporción de su belleza. Tal es el caso de Antelope Canyon.

 Una de las fotos más bellas que corren por internet son los rayos de sol que iluminan el estrechísimo y abigarrado cañón de Antelope Canyon (El Cañón del Antílope). Este cañón, pequeño afluente del río Colorado, se encuentra en la reserva de los indios Navajos, cerca de la ciudad de Page (Arizona) y tiene su origen en los procesos de erosión producidos por el agua y el viento, exactamente igual que su primo mayor, el Cañón del Colorado.

El agua del río Antelope, al circular sobre las planicies desérticas formadas por areniscas rojas, ha ido excavando este estrecho paso aprovechando las fracturas existentes en el terreno. El problema está en que, debido a ser justamente una zona de clima árido, las lluvias son poco abundantes pero muy concentradas en verano y con un carácter muy violento. Ello provoca unas riadas súbitas que llegan a llenar el cañón, erosionando fuertemente las paredes del mismo. Esta violencia geomorfológica se alterna con periodos de total calma, momento en el cual, los visitantes pueden visitarlo con tranquilidad.

Entrada al cañón superior
Antelope Canyon se divide en dos partes, el superior y el inferior. El superior o "Corkscrew Canyon", ubicado hacia la cabecera del río, con una longitud de unos 200 metros, unos 18 metros de altura y unas anchuras de unos pocos metros (permite hacer el recorrido en 4x4), es accesible en plano y es el más ancho de los dos, lo cual permite visitas guiadas colectivas. Es el tramo que mejor luce en las fotografías, dado que tiene la anchura suficiente para que los juegos de luz sean posibles desde marzo a octubre.

Entrada a la parte inferior
Por su parte, el inferior, es el más estrecho y largo. Con un recorrido de unos 800 m y una anchura en el sitio más estrecho de unos 50 cms, este tramo, hasta la instalación de unas escaleras metálicas, solo se podía acceder por medio de métodos de escalada. Es el menos visitado, el menos vistoso (la luz del sol no llega con tanta nitidez al fondo), pero el más aventurero y, sin duda, el más mortífero.

En el tramo inferior es donde se han producido las peores catástrofes, ya que las inundaciones son súbitas y catastróficas. En agosto de 1997, un guía y 11 turistas -mayoritariamente franceses, pero también suizos y suecos- fueron arroyados por una muralla de agua de 6 metros que arrasó el cañón en el justo momento que lo estaban visitando. Había estado lloviendo los días anteriores, por lo que el suelo estaba saturado de agua, ello propició que una tormenta que se produjo a unos 8 km de allí creara una ola que los arrastró hasta el lago Powell, lugar donde desemboca el río Antelope. El resultado fueron 11 turistas muertos (dos de los cuales no se han llegado a encontrar nunca sus cuerpos) y un único superviviente, el guía, el cual se salvó al poder trepar por las areniscas.
Sin embargo, no ha sido la última vez, ya que más adelante se han producido diversos incidentes con diversos heridos, que han obligado a la prohibición de las visitas sin un guía debido a la peligrosidad de la zona y a la temeridad de los propios visitantes.

Sea como sea, la zona se ha convertido en un reclamo turístico masivo, lo que provoca auténticos overbookings en el momento de visitarlo y el pago de un peaje para poder admirar -con demasiada brevedad- la belleza natural de la zona. Por su parte, siempre hay alguien que sale beneficiado, y en este caso son los indios indígenas, ya que de las visitas saca pingües beneficios la administración de la reserva de la Nación Navajo, que es la que gestiona el parque. 

Más allá de lo estrictamente pecuniario, la belleza de este espectáculo de la naturaleza es algo que vale la pena admirar y, sobretodo, respetar.


Antelope Canyon, una maravilla peligrosa




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miércoles, julio 24, 2013

Amar Bharti: 40 años con el puño en alto

Si hay algo especialmente respetables son las costumbres religiosas de cada uno. Las hay de todo tipo y colores, desde las peregrinaciones a pie, los ayunos prolongados o los atuendos diversos, todas ellas respetables, siempre y cuando no sean impuestas por un tercero. Sin embargo, hay algunas de estas costumbres que a pesar de ser opciones plenamente personales, no puedes, por menos, evitar de dudar de la cordura de quien las lleva a cabo. Tal es el caso de los shadus o santones hindúes que pueden dejarse las uñas largas, el pelo largo, permanecer de pie o con las piernas cruzadas durante largas temporadas como símbolo de respeto a una deidad. No obstante, la palma de los casos extremos entre los extremos se lo lleva Amar Bharti, un shadu hindú de Nueva Delhi que un día decidió ponerse con el puño en alto y ahí sigue. ¿El problema? Que se puso en 1973.

Resulta hasta cierto punto habitual que los santones como Mahant Amar Bharti Ji, hagan penitencias muy largas como resultado de su dedicación a la vida ascética que llevan. Los shadus, en su intento de separar su alma de su parte terrenal y abstraerse a las necesidades de la vida material, no dudan en ponerse pruebas a nivel físico muy duras como las que he comentado anteriormente. Incluso lo de mantener el puño en alto, ya sea el brazo izquierdo o el derecho, no es una cosa demasiado excepcional... siempre y cuando estés iniciado en estas prácticas, claro.

Detalle del puño
En el caso de Amar Bharti, lo que es verdaderamente excepcional es la duración de la penitencia, ya que se acostumbran a hacer durar un par de años o como máximo un ciclo de 12 años -que es lo que tarda en hacer su ciclo el planeta Júpiter-,  pero en este caso, se ha prolongado mucho más de lo que indica la tradición -por no decir del sentido común. Pero...¿qué fue lo que indujo a este hombre santo a hacer semejante martirio?

Según parece, en 1973, viendo la situación de guerra del mundo -estábamos en plena guerra de Vietnam- decidió dedicar esta mortificación a la Paz. Ni corto ni perezoso, este hombre que en 1970 pasó de tener una vida normal de clase media -casado y con tres hijos- a dedicarse a honrar a la diosa Shiva, levantó el brazo derecho, cerró el puño y así se quedó. Y tan se quedó, que en la actualidad el brazo ha pasado a ser un pedúnculo momificado compuesto de hueso y pellejo atrofiados que ha perdido totalmente su función. 

Según su propio testimonio, pasó cierto tiempo con dolores muy intensos, pero superado ese período, desde entonces no ha vuelto a tener ningún dolor. Ahora, sin embargo, si quisiera hacer servir de nuevo su brazo en alto, tampoco podría hacerlo dado el grado de degeneración del mismo.

Desde un punto de vista occidental, el hecho de que una persona decida por convicciones religiosas mortificarse hasta el punto de inutilizarse uno mismo un brazo teniéndolo 40 años en alto, son difícilmente comprensibles. No obstante, hemos de contar que estamos enfrente de una manifestación de una realidad espiritual que poco o nada tiene que ver con nuestra percepción del mundo por lo que, además de nuestra sorpresa, merece, como mínimo, nuestro respeto.


Amar Bharti, 40 años con el puño en alto... y sigue




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