Publicidad

miércoles, junio 26, 2013

Ni historia, ni derecho a tenerla.

Traducción al castellano del original publicado en catalán en Gent de l'Hospitalet el 26/06/13

L'Hospitalet, como ciudad dormitorio que es, aparte de dos masías y la calle Xipreret, no tiene historia ni nada que valga la pena ser conservado. Esta afirmación, con la que a buen seguro estará de acuerdo, es ni más ni menos, el sentimiento de una gran parte de la población de L'Hospitalet. Pues lamento informarle que esto es una auténtica falacia transmitida boca a boca como si fuera un mantra con la única intención de poder especular libremente con un territorio tan cotizado como es la segunda ciudad de Catalunya. Lo peor de todo? Que las administraciones (entre ellas el propio ayuntamiento) han trabajado -y trabajan- activamente en difundirlo. Sólo hay que ver el trato al patrimonio y la historia de L'Hospitalet que se ha dado a la zona del antiguo cuartel de La Remonta, el cual es de auténtico juzgado de guardia. 

Pisos, pisos y pisos ... el resto (aparte de la masía de La Remonta, la cual al estar catalogada, no se podía tocar) iba todo, absolutamente todo, al suelo. Era lo que estipulaba el ARE -Área Residencial Estratégica- de La Remunta, una locura constructiva que aprovechando el momento más álgido de la burbuja inmobiliaria (2007) quería convertir esta zona limítrofe con Cornellà en una de las zonas de viviendas más cotizadas (y caras) de la Ciudad. 

El hecho de que la presión vecinal pidiera una zona verde en la zona -con recogida de más de un millar de firmas-, que los edificios del cuartel fueran perfectamente aprovechables, que se cargarían los últimos 125 metros del Canal de la Infanta siguiendo una planificación de calles franquista o la existencia de arbolado monumental, no fueron suficientemente freno para no tirarlo hacia adelante y -no se lo pierdan- para que el ayuntamiento pagara por los terrenos de La Remonta, la espeluznante cantidad de 17 millones de euros (¡2828 millones de pesetas!) al Ministerio de Defensa, cuando al principio de las negociaciones era una cesión gratuita estado-estado. No me negarán que cuesta, y mucho, pensar bien sobre todo si tenemos en cuenta que de la miríada de AREs que se habían proyectado en toda Catalunya, ha sido el único que se ha terminado por llevar a cabo.

¡Y menos mal de la crisis! Justamente por la crisis, la cual ha supuesto un recorte bestial a la disposición de dinero "fresco" por el ayuntamiento (que le digan a todos que ha sufrido sus recortes) que ha permitido que se modificara la alocada idea principal. Se ha conseguido -con la presión de la plataforma "Protegim el Canal de la Infanta!"- que el Puente del Canal de la Infanta y la traza del canal se mantenga, aunque convertido el puente en un "arco de triunfo" descontextualizado del entorno, y la traza, desviada y convertida en una aberrante "calzada romana". Sin embargo, la falta de presupuesto ha permitido la conservación y aprovechamiento de los edificios del cuartel que de otra forma hubieran desaparecido. Sin embargo, no todo se ha podido salvar. 

Con la destrucción de la muralla perimetral del antiguo cuartel, se descubrieron cuatro torres de defensa de principios del siglo XIX, que tenían la finalidad de defender la población de las incursiones carlistas. Estas torres, por el mero hecho de ser torres militares, la ley obliga a conservarlas si o si, ya que hay una ley nacional de los años 40 que así obliga. De hecho, si no fuera por esta ley -que no se ha derogado desde entonces- nuestra Atalaya no estaría todavía en pie. 

Pues bien, una de estas torres carlistas fue directamente derruida por la empresa constructora sin ni siquiera consultar, y una segunda, fue llevada a la Dirección General de Patrimonio para pedir opinión de su destino. Lo gracioso del tema es que la Generalitat, haciendo caso omiso de la ley de castillos y elementos defensivos (decreto del 22 de abril de 1949), y aduciendo que no estaba catalogada por el ayuntamiento (¡como quería que estuviera catalogada, si no se conocía ni su existencia!), dijo que ellos no pensaban que se tuviera que conservar y pasaban la pelota al Ayuntamiento de L'Hospitalet. ¿Piensan que nuestro ayuntamiento hizo algún movimiento para proteger a nivel local este patrimonio? Efectivamente, no ha movido un dedo, y a los pocos días ha desaparecido la torre. Eso si, han dejado un hueco muy mono en el suelo, en una esquina de la reja del nuevo Parque de La Remonta, para poner vegetación. Esto es respeto a nuestra historia? 

Tendemos a pensar que el franquismo ha hecho los grandes desaguisados ​​al patrimonio de nuestro municipio, pero aplicando el dicho de unos cardan la lana y otros se llevan la fama, y ​​siendo escrupulosos, los consistorios democráticos los han hecho peores, ya que tenían la opción de protegerlo y no lo han hecho en absoluto.

El Respeto Mutuo, Can Trinxet, las torres carlistas de La Remonta, los mosaicos de la entrada de la Indo, el Vía Crucis de la Calle Mayor ... son sólo unos ejemplos de patrimonio, de historia de la ciudad que ha desaparecido durante los últimos años por conveniencia de intereses oscuros o bien por la misma incompetencia de la administración local en su protección. 

Aún se cree la mentira de que en L'Hospitalet no tenemos historia? 

¿El puente del Canal de la Infanta o un arco de triunfo?

martes, junio 25, 2013

El simpático Síndrome del Acento Extranjero

En el mundo hay un gran número de enfermedades a cual más rara y a cual más desconocida, pero hay una que lejos de despertar pena o morbo, resulta incluso simpática por lo curiosa que puede ser para alguien que no la padezca -aunque ello no signifique que sea menos grave: el Síndrome del Acento Extranjero.

1941. Los alemanes han ocupado Noruega (ver La fuerza antinazi de un sencillo clip sujeta papeles) y la mujer de 35 años Astrid L. se ve afectada en el cerebro por la metralla producida por un bombardeo, si bien no fue letal para ella. Cuando se recuperó, la única secuela que le quedó es un fuerte acento alemán, en su habla noruega. Ello, que pudiera parecer banal, le significó un fuerte rechazo de sus compatriotas los cuales la llegaron a considerar una espía de los nazis, a pesar de que no tenía nada que ver con ellos.  Pero... ¿qué le pasó en realidad?

El Síndrome del Acento Extranjero es un misterio aún para la ciencia, ya que no se sabe exactamente qué ni como se produce. Se acostumbra a presentar después de accidentes cerebrales, tales como derrames, trombosis, etc... aunque el hecho de que tan solo se conozcan unos 60 casos en el mundo tampoco ayuda a su estudio.

En este síndrome, los afectados, si bien no tienen ningún problema de tipo lingüístico, ven radicalmente alterado el patrón de pronunciación de su propio idioma, dando la sensación de ser alguien foráneo hablando un idioma que no es el suyo. El caso de Astrid L fue el primero documentado, pero se tiene constancia en otros idiomas, tales como ingleses que hablan con acento francés, estadounidenses con acento británico, españoles hablando como rusos, etc... lo cual si bien resulta simpático para los demás, es muy impactante para el afectado porque el habla es una de nuestras señas de identidad más personales y cualquier cosa que la afecte implica un duro golpe psicológico a quien la padece.

Los científicos no se ponen de acuerdo en cual es el origen. Una de las teorías dice que el accidente vascular afecta la parte del cerebro encargada del habla y ello provoca distorsiones en la forma de expresarse. La otra, la que parece más plausible a ojos de la medicina es que el accidente vascular afecta al movimiento en general del cuerpo (puede provocar paralizaciones) y ello hace que la gestión de los músculos implicados en el habla se vean afectados, modificando la forma de pronunciar su propio idioma.

En definitiva, que detrás de un efecto curioso, se esconde una auténtica tragedia personal que por suerte se da muy poco. Sea como sea, lejos de compadecernos de los que la sufren, nos reímos de ellos o incluso los hacemos foco de nuestros prejuicios.

Para reflexionar.


Debbie habla un perfecto inglés en un perfecto acento francés

Fuentes consultadas

jueves, junio 20, 2013

El curioso efecto de las aguas muertas

Imagínese que se encuentra navegando con su yate tranquilamente tomándose una guarapita fresca en el puente cuando, de repente, el barco se frena de golpe. No ha chocado con nada, el tiempo es perfecto, el mar está tranquilo, la gasolina está correcta, el motor funciona bien, las hélices giran perfectamente, pero por más que apriete el acelerador, el barco no se mueve más que al paso de un hombre. ¿Qué está pasando? ¿He topado con el Triángulo de las Bermudas? ¿Los extraterrestres me están abduciendo? Esto que pudiera parecer una escena de Lost (Perdidos), no lo es en absoluto, y simplemente significa que ha sido atrapado por el fenómeno marino del agua muerta.

Fridtjof Nansen
El agua muerta o aguas muertas, es un fenómeno que se describió por primera vez en 1893 por el marino e investigador noruego Fridtjof  Nansen cuando, en una expedición por el Ártico, cerca de la isla de Taimyr  (Archipiélago de Nordenskiöld, Siberia), su barco se paró prácticamente de golpe. El "Fram" pasó de navegar a una velocidad de unos 7 nudos (unos 19 km/h) a escasamente 1.5 nudos (3 km/h) sin ningún motivo aparente a pesar de tener los motores a toda potencia, lo cual no llenó de orgullo y satisfacción a la tripulación exactamente. El fenómeno como tal quedó apuntado en el cuaderno de bitácora de Nansen y los científicos, posteriormente, se interesaron en el tema.

El "Fram"
El fenómeno del "agua muerta" se produce cuando se navega en un mar en el cual se encuentran dos capas de agua de diferente densidad: una superficial con un contenido muy bajo en sal o prácticamente inexistente y otra más profunda más densa y salada. Esta situación se produce, por ejemplo, en zonas donde el agua dulce fluye hacia el mar, se lamina y se sitúa encima -sin mezclarse- directamente del agua marina, normalmente más densa. Un ejemplo sería el agua de deshielo de los glaciares, y que correspondería con la situación que se encontró Nansen.

Estela de un barco
Pues bien, cuando un barco avanza a una velocidad constante, genera en su desplazamiento toda una serie de olas en todo su perímetro. Las más evidentes son las de la superficie al interactuar la capa de agua con el aire, pero también se generan por debajo y por detrás, provocando turbulencias que se transmiten al agua.

Turbulencia entre capas diferentes
El problema que se genera en ese momento es que, al estar dividida en dos capas diferenciadas, las turbulencias afectan solamente a la capa superficial creando en la parte de atrás de la embarcación un vacío que comba la superficie de contacto entre la capa dulce y la salada absorbiendo literalmente el avance del barco.

El avance genera la turbulencia
O dicho de una forma más gráfica, igual que se generan olas por detrás que son más altas cuanto más rápido vaya el barco, éstas también se generan a cierta profundidad en la linea entre dos capas de agua de diferente densidad. Ola que lo que hace es absorber lo que hay delante suyo (en este caso, adelante y arriba) frenando a la embarcación que justamente está generando la ola. Este fenómeno de succión es lo que hace divertidas las olas de la playa y de las piscinas (de olas, claro), y tan peligrosas las olas de un mar embravecido por una tempestad.

La solución en este caso es sencilla. Se trata simplemente de parar la nave, esperar que pasen las olas que llevamos por detrás que son las que nos frenan y volver a avanzar a una velocidad moderada para no generar más olas de succión, ya que, en realidad, lo que nos frena en el efecto de las "aguas muertas" es nuestra misma velocidad.

En definitiva, que vaya con cuidado cuando vaya comandando su propio yate, ya que el agua tiene algunos golpes escondidos. Aunque, también tengo que decirle, que si se encuentra con las "aguas muertas" tiene más a celebrar que a padecer, ya que significará que o tiene trabajo como marino o tiene dinero suficiente para poder mantener un barco.

Sea lo que sea...¡Que lo disfrute!



El mar siempre será sorprendente




Fuentes consultadas:

miércoles, junio 19, 2013

Prejuicios que no hacen país.

Traducción al castellano del original en catalán publicado en Gent de l'Hospitalet el 17/6/2013


Me llamo Ireneu Castillo, soy de L'Hospitalet, de izquierdas, independentista y me gusta el fútbol ... pero no se lleve a engaño, el Barça, quiero que pierda incluso en los entrenamientos; es lo que tiene ser aficionado del RCD Espanyol de toda la vida. Que le he roto los esquemas mentales de lo que es un independentista? No será que me está prejuzgando por ser perico?

Efectivamente, en el imaginario del "buen catalán estándar" el hecho de ser seguidor del Espanyol, simplemente no está contemplado, y si, encima, eres hijo de inmigrantes castellanos y vives en L'Hospitalet, ya directamente se te mete en la caverna más rancia, profunda y lóbrega que exista. Mientras tanto, si eres de la zona más acomodada de Barcelona,  no hablas ni una palabra en catalán, te la repampinfla tu país, pero eres seguidor del FC Barcelona, ya has nacido con el carné de catalanidad compulsado y todo. Algo falla profundamente.

Resulta curioso que aún ahora, cuando justamente nos estamos quejando de la prepotencia y de la falta de libertad que se ejerce con el país, desde dentro se esté haciendo exactamente lo mismo por el simple hecho de no pertenecer al mismo equipo de fútbol que la mayoría. Y es que, se mire como se mire y moleste a quien moleste, el fútbol sólo es fútbol: un divertimento deportivo con el que unos pocos vivos se inflan los bolsillos. Que "deportiu" le hace daño a la vista? pues para su conocimiento "deport" significa (según el diccionario) "Recreación, esparcimiento, comúnmente al aire libre"... ¡desde el siglo XIV!, mientras que "esport" es un vulgar anglicismo del primer tercio del siglo XX . ¿Otra vez prejuzgando?

El grado de perversión de la situación es tal que por tan sólo ser seguidores de unos colores y ser de una ciudad en concreto, ya se está prejuzgando y poniendo en duda los convencimientos, la ideología y los sentimientos de una persona, creando un clima de presión social contra quien piensa diferente del rebaño y a favor del pensamiento único, que se ajusta exactamente a los patrones de prepotencia y manipulación que se nos aplica desde el gobierno del estado.

Esta forma de actuar me despierta una pregunta ... ¿Hasta qué punto ese afán monopolístico de un sentimiento con finalidad puramente económica (un club de fútbol,  a día de hoy, no es más que un negocio que mueve miles de millones al año) no está empujando a quien no comulga con piedras de molino hacia el otro lado, en un remake a la catalana del "o conmigo o contra mí" tan típico de la meseta? Con este pensamiento no se hace país.

Al Espanyol se le ha criticado por todo, pero sobre todo por el nombre (llamarse Español en Cataluña!! Vade retro Satanás!!), Ignorándose -a veces a propósito- que las circunstancias de hoy en día no son las del cambio del siglo XIX al XX cuando se fundó. En ese momento, a nivel de calle, no existía ningún sentimiento catalanista al uso hoy en día, y el catalanismo incipiente estaba reducido a una élite burguesa que difícilmente se mezclaba con los campesinos y los obreros explotados en las inhumanas fábricas de la ciudad. Sólo hay que recordar que en 1910 coexistían el España, el Provenzal, el Catalonia, el Catalán, el Barcelona, el Español, el Europa, entre otros; hay que reconocer que la originalidad a la hora de escoger los nombres brillaba por su ausencia. A partir de aquí prejuzgar la ideología de cada uno de los equipos y de sus seguidores, como mínimo resulta inicua y más si tenemos en cuenta que la Estelada fue inventada en 1918. No se si me entienden.

Durante la posguerra, tanto el Barça como el Espanyol fueron intervenidos por el régimen franquista y sus presidentes fueron impuestos a dedo, pero para desgracia nuestra, sólo ha trascendido que el Espanyol tuvo presidentes militares (cuando sólo fue uno, y sólo durante 6 meses), pero no que fue el equipo más castigado durante la guerra civil (62 muertos), ni que uno de sus jugadores (Albert Martorell) fue descalificado por oponerse al bando nacional. Casualidad?

Para más inri, el régimen instrumentalizó el nombre del club, ignorando los sentimientos de su afición (¡a ver quien abría la boca!) y sin favorecerlo absolutamente en nada, demostrando que fue sencillamente un derecho de conquista.

Al otro lado de la Diagonal, por mucho que ondeasen señeras, no se puede decir que no eran pro-régimen y que no fueron favorecidos (Medalla a Franco, recalificación de Les Corts, etc ...), pero la etiqueta ya estaba colgada y los pericos, por muy de izquierdas y antifranquistas que fueran, nos tuvimos que tragar los grupúsculos fascistas que se instalaron. La llegada de inmigrantes de los 60, una buena política de marketing del Barça aprovechando la fama de "fascistas" de los pericos, las luchas intestinas de las "familias", y unos medios de comunicación siempre dispuestos a dorar la píldora al sol que más caliente, han hecho el resto.

Tanto da que buena parte de la directiva del Espanyol sea actualmente de CiU o que Joan Gaspart sea del PP o que el actual ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz, sea culé confeso, que los medios siempre enfocarán la bandera española del estadio Cornellà-El Prat y no la estelada de al lado. Repito, esto no es forma de hacer país, pero sí la forma de hacer barcelonismo y de ser serviles al poderoso, que si bien por un lado utiliza el nombre de un club con fines políticos, por la otra está utilizando todo un país para hacer negocio.

Catalunya, como país, necesita la diversidad de opiniones, la eliminación de los prejuicios que impiden una libertad total de amar nuestra tierra (de origen o de adopción) y ser inclusiva en todos los términos. En el Espanyol somos un buen montón que queremos una Catalunya libre, y al igual que desde el Barça se nos tacha de "fachas", desde los fachas que aún se aprovechan del hecho de que nuestro club se llame "español" se nos insulta y tacha de traidores porque durante muchos años -con la connivencia activa de la otra parte, a la que ya le estaba bien- han creído que el nombre y el club SON suyos, bien al contrario: el Espanyol es un club de fútbol, de origen, de espíritu y de raíces absolutamente catalanas y reclamamos nuestro derecho a expresarlo

Hasta qué punto el hecho de pensar lo contrario no pertenece todo al mismo juego? Hasta qué punto no se está cometiendo el mismo pecado con las poblaciones de alrededor del área metropolitana dándonos una adscripción anticatalana a priori?

Seguemos a ras ... que la pelota bota mejor.

Banderas esteladas de los aficionados del Espanyol

martes, junio 18, 2013

Coprolitos o las cacas que vinieron del pasado

Coprolitos
Una de las cosas que más "alegran" a los que nos gusta caminar por el campo es cuando atravesando un prado donde hay vacas, y vigilando que alguna no se fije demasiado en ti, notas que el pie ha pisado algo blandito y calentito. Ese tipo de residuos, por muy guarro y asqueroso que le parezca a según qué ánima púdica, es algo inherente a todo ser vivo, independiente de su tamaño, clase y lugar de ubicación. Y si esto es así, significa que los animales anteriormente ya lo hacían y que si se han encontrado todo tipo de restos en el registro fósil...¿no se iban a encontrar éstas también? Efectivamente, se encuentran, y se llaman coprolitos.

Cuando estudiaba geología, uno de los fósiles que más llamaba la atención eran, justamente, los coprolitos. El hecho de tener entre las manos un excremento fosilizado de hacía millones de años, era, como mínimo, una cosa curiosa. Las reacciones entre los compañeros eran de todo tipo, desde el que, como yo, le atraía poderosamente la atención, a otros a los que tener una caca añeja entre las manos era simplemente algo asqueroso y se lo quitaban de encima de seguida. En fin, para todos los gustos y sensibilidades.

Sea como sea, los coprolitos, por mucho que correspondan a materiales fecales de otras épocas no dejan de ser más que piedras y de aquí su nombre "copro" (del griego kopros, excremento) y "litos" (de lithos, piedra). Estos fósiles, contra el pudor y la ignorancia general, no tienen gran cosa que ver con el material de origen, pero sí son una magnífica fuente de información para los paleontólogos y para los arqueólogos que tienen la suerte de encontrar uno de ellos.

Alegrías pleistocenas
El proceso de formación de un coprolito es sencillo. Partiendo de la base que todo el mundo sabe hacer una "catalina" estándar, imagínese que un animal cualquiera -por ejemplo un mamut o un diplodocus- está en un campo cerca de un río. Una vez pasado el momento de solaz intestinal, las heces se pueden comenzar a secar convirtiéndolas en algo seco y compacto, que puede cubrirse de lodo por efecto de alguna subida del río, preservándolas para la posteridad.

Este proceso, que es exactamente igual que el de formación de un fósil, implica que buena parte de los materiales originarios sean sustituidos por otros debido a la lenta circulación de agua dentro de ellos y creando moldes exactos de las estructuras que existían en el comienzo, llegando hasta nuestros días en mejor o peor estado de conservación según el período pasado desde su deposición. No es lo mismo un coprolito de hace 10.000 años que de hace 100 millones de años, claro.

De tal bicho, tal coprolito
Coprolitos hay tantos como tipos de seres vivos, y lógicamente, cuanto más grande sea el bicho, más grande serán sus deposiciones y más posibilidades de ser encontradas. Asimismo, las cacas de animales herbívoros, por grandes que sean, son más difíciles de encontrar que las de animales carnívoros, debido que éstos últimos tienen entre sus excrementos una gran cantidad de materia carbonatada procedente de los huesos y partes duras de sus presas, que son de una conservación más fácil que los restos vegetales. 

Coprolito de T-Rex
Es en este caso que los paleontólogos encontraron en 1995 en Saskatchewan (Canadá) restos de un coprolito de 44 cms de largo y de 13 a 16 cm de ancho, 2.4 litros de volumen y 7 kg de peso (ahí es nada!) que se ha atribuido a un Tyrannosaurus rex por su contenido en fragmentos de huesos -de otros dinosaurios juveniles- y que sirvió para saber que los tiranosaurios no masticaban sus presas sino que simplemente las fragmentaban y las digerían.

Otro caso en que el estudio de los coprolitos fue crucial fue en el 2009, cuando unos paleontólogos que estudiaban unas heces fosilizadas de hiena de hacía 200.000 años halladas en una cueva de Sudáfrica, descubrieron en ellas unos 40 pelos de humano. Este descubrimiento significó el hallar los restos de cabellos humanos (Homo heidelbergensis) más antiguos hasta entonces, dado que los que se habían encontrado anteriormente tenían tan solo 9000 años. Pero no se apure, según los científicos las hienas son carroñeras, por lo que es muy probable que el pobre humano estuviera muerto cuando la hiena se lo comió.

Urolito
El asunto de los coprolitos, es un caso que llama la atención, pero no se piense que es el único resto fósil escatológico que existe. ¿Usted ha visto mear a un elefante o a una vaca? ciertamente es espectacular. Pues bien, la cantidad de orina que dejan caer es tal, que donde cae deja una prominente señal en el suelo acompañada muchas veces de una corrosión producida por la composición de esta orina. Pues esta señal, fosilizada, es lo que se ha dado a llamar urolitos, y también ha servido para saber que algunos dinosaurios tenían un sistema excretor similar al de los actuales avestruces, estrechando un poco más si cabe la relación que entre dinosaurios y aves existe en el mundo científico actual.

Tal vez le parezca todo esto un poco escatológico -y es que los catalanes ya tenemos esta fama- pero si le cuesta pensar en caminar entre los excrementos de perros, imagínese lo que debía ser estar en el Cretácico entre "adabelardos" de diplodocus, tiranosaurios, velocirraptores... y ni imagine lo que pudiera ser pasear bajo un pterosaurio que fuera un poco suelto. Sea como sea, dé gracias a que esas mierdas existieron, ya que ellas permitieron que los bosques de aquella época fueran fértiles, densos y verdes ya que, tiempo a venir, produjeron el carbón que muchas centrales eléctricas usan hoy día.

Realmente, nada se desperdicia en la naturaleza.


Como para que no quede para la posteridad...




Fuentes consultadas:

lunes, junio 17, 2013

Hoy, cuento: La bicicleta

Otro día más. Otro día anodino, gris y exactamente igual de frío y desesperante que los últimos quinientos días que llevo sin trabajo. Quinientos días en que, a pesar de todos mis esfuerzos y cualificaciones no he encontrado ni un mísero trabajo digno que llevar a mi paupérrima cuenta corriente y ya estoy cansado. Cansado de ver a mi familia pasarlo mal; cansado de todo el esfuerzo baldío en busca de un trabajo; cansado de tener al banco detrás mío por no poder pagar la hipoteca; cansado de no poder dar de comer a mis hijos puntualmente; cansado de mendigar una oportunidad. Cansado... y hundido.

Me gustaría poder coger de las solapas a quienes me convencieron un día de que estudiar una carrera me daría la seguridad de un trabajo, y con tres carreras y un máster es como si fuera analfabeto. Me gustaría poder coger del cuello a quienes me convencieron de que era mejor comprar que alquilar un piso y me felicitaron cuando me compré un piso de 80 metros cuadrados porque el de 60, para cuatro personas, era pequeño. Me gustaría reventar la cabeza a quienes me convencieron de que con aquella hipoteca podría comprar el coche y que con lo que sobraba podría invertir en preferentes. Me gustaría...

No quiero pensar más porque, a cada vuelta de neurona, únicamente consigo enredarme más y más en mi misma pegadiza tela de depresión y pesimismo arrastrando hacia ella a todos los que me rodean. Y es que, aunque mantengamos todo el mundo las formas, la situación es desesperante; es insostenible; es límite.

¡Vale! ¡Ya está bien! Quiero huir de esta vida que me ha tocado vivir y que no he buscado en absoluto y no ser una carga para nadie pero, desgraciadamente, no puedo hacerlo. ¿O si? ¡La bicicleta!

¡Mi bicicleta! Aquella vieja bicicleta verde que, en mis años mozos, me convirtió en todo un campeón de las pistas de tierra y que me permitió conocer a mi actual esposa. Qué buenos tiempos. Qué nostalgia de la felicidad perdida.

Sin pensarlo dos veces, bajó su olvidada bicicleta del altillo, la limpió y la montó. Toda ella funcionaba a la perfección, a pesar de los lustros en aquel armario. Por desgracia no podía decirse lo mismo del maillot amarillo que aún guardaba en el fondo de un cajón, no por culpa de la prenda, sino por culpa de su propio cuerpo el cual había tendido a la expansión desde el mismo momento que desmontó la bicicleta. A pesar de todo, las ganas de olvidarse de todo pudieron más que el decoro de parecer una morcilla de Burgos y salió a la calle.

Las articulaciones estaban tan oxidadas como los engranajes de su amada bicicleta, pero aún así se encaminó velozmente a través de las calles hacía las afueras, en busca del campo abierto. En busca de una naturaleza que, en su impiedad salvaje, era más amable y acogedora que la realidad que estaba viviendo.

En cuanto el potente pedaleo le llevó a salir de los altos edificios y llegar a los verdes campos de trigo, su alma se infló de vida y de esperanza. Pájaros volando en libertad por aquí, árboles en flor por allá, un campo cultivado acullá, un bosquete a la izquierda, un pequeño camino a la derecha... Un aliento de bienestar le invadió de arriba a abajo, haciéndole olvidar por un instante todos y cada uno de los problemas que le acuciaban. Eso era la felicidad para él ¿Tanto pedía?

Pedaleados un par de kilómetros más, de pronto se dio cuenta de que no reconocía el paisaje. En el éxtasis de la felicidad "bicicletil" no se había fijado en absoluto de por donde iba y, entre eso, y los más de diez años que hacía que no se movía por aquellos caminos había perdido totalmente el sentido de la orientación. Pero le era igual, ya preguntaría a algún labriego cuando se cansara de pedalear. El día era claro, soleado, temperado... perfecto para la práctica del ciclismo. Un ciclismo que no dejaría de practicar mientras que el cuerpo le aguantase y le permitiese sentir la libertad y el bienestar inconmensurable que estaba disfrutando en ese momento. "Cuando me canse, me vuelvo", pensó.

Una ambulancia llegó, pero ya era innecesaria. El conductor de aquella furgoneta salió sin mirar de aquel pequeño camino cercano al bosquete y se llevó por delante a aquella bicicleta verde y su conductor. El impacto fue tan brutal que aquel ciclista enfundado en un ceñido maillot amarillo murió en el acto, descoyuntado, desmenuzado, destrozado... exactamente tal y como la vida le había tratado últimamente.

Tranquilos, nadie del banco lloró.


Eso era la felicidad para él ¿Tanto pedía?

domingo, junio 16, 2013

Hoy, receta: Col con garbanzos y zanahoria

Para hacer un gran plato no es necesario ingredientes muy caros ni una elaboración extraordinaria, al contrario, muchas veces es cuestión de saber aprovechar lo que hay en oferta en el mercado en el momento. Hemos de tener en cuenta que las cosechas -de todos los productos- se acostumbran a producir en unas épocas en concreto por lo que el mercado se llena de los mismos artículos todos a la vez, bajando los precios. Además, como será su época, las frutas y verduras se encuentran en su mejor momento, lo que dará un plus de calidad a los platos al mejor precio.

Hoy, para aprovechar una magnífica col (llamada también repollo o berza) que he encontrado en la verdulería se me ha ocurrido esta receta. Es sencilla, barata, gustosa y muy sana. ¿Qué más pedir a una receta?

Para esta receta para 3 personas, necesitamos:

  • 1/2 col grande
  • 1 cebolla grande
  • 2 zanahorias
  •  250 gr de garbanzos cocidos
  • 1 lata de tomate triturado natural
  • sal
  • 1 pastilla de caldo
  • orégano
  • aceite de oliva

Para comenzar, lavamos, cortamos la col en trozos medianos y la hervimos con agua y sal. Yo utilizo una olla exprés, por lo que el tiempo de cocción se reduce mucho (en mi caso en 7 minutos en la posición más fuerte). En una olla normal necesitará entre 20-30 minutos en cocerse. Una vez esté cocida, se escurre y guardamos tanto la col como el caldo.

En una cazuela, ponemos una cucharada sopera de aceite a calentar. Cuando esté caliente, echamos la cebolla previamente picada, un pellizco de sal y la sofreímos. Cuando está bien pochada añadimos la zanahoria en trozos pequeños y cocinamos un par de minutos. Pasado este tiempo, añadimos la lata de tomate, echamos un pellizco de orégano, rectificamos de sal y dejamos unos minutos más para que se fría bien el conjunto.

Una vez está hecho, añadiremos la col que teníamos reservada, los garbanzos y removemos. A continuación cubrimos todo con caldo de la cocción de la col y añadimos una pastilla de caldo (verduras o pollo, al gusto o disposición).

Dejamos cocer durante unos 15 minutos hasta reducir un poco y rectificamos de sal finalmente.

Servimos en plato hondo y... ¡Buen provecho!

Col con garbanzos y zanahoria

viernes, junio 14, 2013

La extraordinaria suerte (o no) del hombre que nació tres veces

Hay situaciones en la vida que te hacen dudar de si eres un gafe profesional o si estás tocado por la mano de los dioses. El señor Tsutomu Yamaguchi seguro que pensó eso mismo, y ustedes, cuando lean su historia seguro que llegarán a la misma conclusión, porque, la verdad, muy normal no es.

Tsutomu Yamaguchi
Tsutomu Yamaguchi era un ingeniero de 29 años dedicado al diseño de petroleros de la Mitsubishi que el día 6 de agosto de 1945 se encontraba en Hiroshima en un viaje de negocios que le había llevado los últimos tres meses. Justo aquel día estaba a punto de tomar un tren junto a otros dos compañeros, dando por concluida su estancia cuando se dio cuenta de que se había olvidado el billete, por lo que volvió a buscarlo a la oficina, en el astillero de la ciudad.

La mañana (8.15 h) era soleada y mientras volvía por una zona rodeada de campos, oyó un avión. En el momento, vio que caía algo con un par de pequeños paracaídas y cuando estaba a una cierta altura, se produjo un flash cegador y una explosión ensordecedora que tiró a Tsutomu por los suelos haciéndole perder el conocimiento. Se encontraba a unos 3 km del punto donde había explotado la bomba Little Boy, la primera arma atómica utilizada en la historia.

Explosión de Hiroshima
Cuando volvió en si, pensó que había muerto, puesto que había quedado sordo por la rotura de sus tímpanos y temporalmente ciego por el destello. Tras comprobar que aún mantenía ilesas sus piernas y sus brazos, pudo ver un caleidoscópico hongo atómico alzándose en el cielo (ver El árbol del cielo que sobrevivió al infierno). El sentido común le indicó que si se mantenía fuera iba a morir y se cobijó en un refugio antiaéreo donde descansó un rato y se dio cuenta que sufría serias quemaduras en la parte izquierda superior de su cuerpo. Tras un par de horas de reconstitución, decidió ir en búsqueda de sus dos compañeros a los cuales encontró sanos y salvos en el camino del puerto.

Una vez ya juntos, decidieron dirigirse a sus alojamientos, pero éstos simplemente habían desaparecido y en su lugar hallaron un espectáculo dantesco de ruinas humeantes, muertos flotando en el río y verdaderos muertos vivientes que deambulaban con partes de su cuerpo prácticamente fundidas. Decidieron pasar la noche en un refugio antiaéreo hasta la mañana siguiente cuando tomaron un tren con dirección a... Nagasaki.

En efecto, Tsutomu Yamaguchi era de Nagasaki (a 130 km de Hiroshima) y el día de la bomba se disponía a volver a casa cuando lo pilló; el día 6 no pudo ser, pero el día 7 volvieron a casa los tres compañeros. Sorprende la reacción de Tsutomu (a tu casa grulla, aunque sea con una pata coja, que diría mi abuelo) y que tras la masacre todo lo que no fue destruido por la bomba, funcionase como un reloj... pero estamos hablando de japoneses y, a estas alturas, permítanme que obvie las explicaciones. Al llegar a Nagasaki, Tsutomu se dirigió al hospital donde le curaron y vendaron las heridas y, al día siguiente (9 de agosto) -anda que aquí también lo íbamos a hacer- le faltó tiempo para volver al trabajo.

Explosión de Nagasaki
Eran pasadas las 11 de la mañana cuando, en plena explicación a su jefe de si era posible o no que una bomba sola hubiese hecho semejante destrozo, que una nueva explosión iluminó la sala e hizo salir todo disparado. Esta vez se encontraba -otra vez- a unos 3 km de distancia del hipocentro de la segunda bomba atómica, la Fat Man, que para más inri, tenía que haber caído en Kokura, pero que al estar nublado, el B-29 que lo cargaba se dirigió a Nagasaki como segundo objetivo.

Nuestro protagonista salió esta vez sin ningún daño apreciable, así como su mujer y su hijo de 2 años los cuales se encontraban bien, pero él debido a la imposibilidad de renovar sus vendajes sufrió fiebres durante una semana por la infección de sus quemaduras. Poca cosa para lo que acababa de suceder, realmente.

Tsutomu Yamagochi, al contrario de lo que pudiéramos imaginar, vivió una larga y saludable vida (a excepción de las quemaduras y una sordera permanente en el oído izquierdo) hasta el 2010, cuando con 93 años murió de cáncer de estómago, posiblemente -pero no es seguro- producido por la radiación sufrida. Sus últimos años le sirvieron para difundir a las generaciones venideras un mensaje pacifista y antinuclear por todo el mundo, donde se prodigó en los foros internacionales (Naciones Unidas, por ejemplo) explicando su increíble experiencia como nijū hibakusha -doble superviviente.

Sea como sea, se especula que fueron unas 165 las personas que sufrieron las consecuencias por partida doble de los ataques nucleares estadounidenses, pero no fue hasta el 2009 que el gobierno nipón le confirmó el estatus de nijū hibakusha, convirtiéndose en la única persona que -al menos oficialmente- sobrevivió a dos bombas atómicas.

¿Suerte o mala suerte? En Hiroshima murieron más de 100.000 personas; en Nagasaki unas 70.000.

Usted tiene la última palabra.


Se puede decir que nació tres veces ¿suerte o gafe?

jueves, junio 13, 2013

El árbol del cielo que sobrevivió al infierno

Hiroshima tras la bomba
Imagínese que se encuentra en Barcelona, haciendo cola para ir a ver una película en el cine Comedia, en la esquina de la Gran Via de les Corts Catalanes con el Paseo de Gracia, y en aquel momento cae una bomba atómica de 13 kilotones en el centro de la Plaza de Catalunya, creando una bola de fuego con temperaturas de un millón de grados y vientos de más de 1000 km/h. Como podrá suponer, después de eso, la nada. Pues justamente eso fue lo que sucedió en Hiroshima el 6 de agosto de 1945. La destrucción fue total y absoluta y nada vivo había en kilómetros a la redonda. Pero la vida, si algo tiene, es que es muy cabezona y a tan solo 350 m. de distancia de la zona cero -como de Plaza Catalunya al cine Comedia- un árbol sobrevivió: un ailanto.

Rebrotes de ailanto
El ailanto -llamado también Árbol del Cielo o de los Dioses- es un árbol de origen chino que se ha distribuido por el mundo entero por ser muy rústico y ocupar con facilidad los hábitats más duros que existen, tales como escombreras, taludes o entornos urbanos. En un entorno favorable hace unos árboles muy bonitos de hasta 28 metros de altura, con un polen oloroso que puede molestar por su potencia, pero lo más seguro es que los conozca como pequeños bosquetes con rebrotes por todos lados que llegan a afectar las infraestructuras. Para más inri, este árbol tiene la particularidad de que emite una sustancia química que elimina otras plantas que puedan crecer a su sombra, por lo que se le considera muy invasiva y, en según qué situaciones, un auténtico problema. Pero volvamos a Hiroshima.

El superviviente, en el centro
Nuestro protagonista estaba ubicado en un patio de la llamada Escuela Nacional Honkawa, una escuela que estaba impartiendo clases en el momento de la explosión y de la cual no se salvo nadie. La escuela quedó totalmente destruida excepto unos cuantos lienzos de pared de hormigón armado, ya que la explosión, para que fuera más devastadora -¡qué simpáticos los yanquis!- decidieron que se efectuara a unos 500 metros de altura. Sin embargo, está visto que no fue suficiente para acabar con la vida del durísimo ailanto, el cual acabó por rebrotar a los pocos meses.

Al cabo de un par de años la escuela volvió a abrir, esta vez convertida en escuela elemental donde estudian en la actualidad niños y niñas de primaria. El ailanto en cuestión siguió su crecimiento añadiéndose al año siguiente un brote que creció desde el suelo, manteniéndose ambos en soledad -pero con el respeto y devoción que tienen los japoneses a los "hibakusha" (supervivientes)- en los 50 m2 de espacio del patio de la escuela hasta 1992.

Los promotores del Bosque de la Paz
En 1992, el director de la escuela decidió construir lo que se dio a llamar "Bosque de la Paz" donde, además de los dos ejemplares supervivientes, se plantarían esquejes, rebrotes y plantas provenientes de otros árboles supervivientes del ataque nuclear a Hiroshima. En la actualidad, en el espacio habilitado, se han sembrado otros ailantos, alcanforeros y robles japoneses descendientes de aquellos "hibakusha", que pretenden conformar un espacio didáctico dedicado a que los niños japoneses reflexionen sobre la belleza de la Paz.

La vida, aunque parezca lo contrario, se abre paso ante cualquier inclemencia aún cuando tenga delante la peor estupidez humana. Estupidez  humana que, todo sea el decirlo, no será la que provoque el fin de la vida en el planeta, sino, simple y llanamente, su propia aniquilación.

Vale la pena reflexionar al respecto.
Una bomba nuclear no pudo con él

lunes, junio 10, 2013

La fuerza antinazi de un sencillo clip sujeta papeles

¿Tiene usted un clip en su casa u oficina? Raro sería que respondiera de forma negativa, la verdad. Este pedazo de alambre doblado ha sido uno de los inventos más sencillos pero más útiles y exitosos a su vez que ha dado la tecnología humana en los últimos siglos, y debido a su versatilidad, en la actualidad no hay escuela, oficina o casa que no utilice los clips de forma masiva para reunir todo tipo de documentos sin romperlos... o para hacer con ellos un tanque a partir de una lata como le pasaba al televisivo McGyver. Coñas a parte, cuando coja un sencillo clip sepa que, además de lo explicado anteriormente, tiene entre sus manos todo un símbolo de resistencia contra el nazismo.

Haakon VII de Noruega
En abril de 1940 los nazis habían ocupado Noruega para asegurarse el abastecimiento del mineral de hierro que importan desde allí, dada la dependencia de Alemania de esta materia prima para poder desarrollar su industria de guerra. Tras su ocupación, el régimen nazi instaura un gobierno títere que insta al rey HaakonVII a abdicar. El rey, dado el órdago de los acólitos hitlerianos, rechaza abdicar y después de huir de un bombardeo alemán, se exilia en Londres gracias a la ayuda de la marina británica que saca el séquito del norte de Noruega donde se había refugiado.

La ocupación nazi duró los 5 años que duró la II Guerra Mundial, y durante ese tiempo la represión de la resistencia noruega fue durísima, incluyendo desde un principio la prohibición -so pena de deportación- de todo tipo de enseñas y símbolos nacionales. A pesar de toda esta coacción, los noruegos se las ingeniaron para expresar su "norueguicidad" (disculpen el neologismo) y su apoyo al rey exiliado; primeramente vistiendo gorros de color rojo y con las iniciales del rey Haakon VII y, posteriormente -dado lo evidente de llevar una prenda roja en la cabeza-, un sencillo clip prendido en la solapa o en el delantero de la prenda que se usase. La iniciativa, promovida por los estudiantes noruegos en otoño de 1940, hizo furor.

Sello conmemorativo
El clip, como elemento de unión que es, simbolizó en aquel momento la unión de los noruegos contra la ocupación nazi y contra todo lo que significaba el nazismo, y llegó hasta tal punto a incomodar a las fuerzas de ocupación hitlerianas que fue prohibido expresamente por el gobierno títere bajo condena de severos castigos. A pesar de la represión, que llevó a la detención de numerosas personas que vestían el clip, el símbolo continuó vigente durante toda la ocupación alemana hasta convertirse, de facto, en el símbolo nacional de Noruega. Sin embargo, no acaba aquí la historia "antinazi" del clip sujeta papeles.

En 1998, una escuela rural del pequeño pueblo de Whitwell (Tennessee, 1700 habitantes) para explicar gráficamente el Holocausto judío durante la 2ª Guerra Mundial a sus alumnos y tras conocer la historia de los clips noruegos, decidió recoger 6 millones de clips, uno por cada muerto por el nazismo. El asunto, pronto llegó a los oídos de los medios de comunicación, los cuales divulgaron la iniciativa -bautizada como "The Paper Clips Project"- y empezaron a llover clips de todas partes del mundo provenientes en gran parte de judíos que, de esta forma, honraban a sus muertos. La afluencia de clips fue tal, que a los 6 millones iniciales se sumaron 5 millones más en recuerdo de los gitanos, católicos, testigos de Jehová, homosexuales, etc... que murieron víctimas del nazismo. 

Children's Holocaust Memorial
Simultáneamente, en 2001 se erigió en Whitwell un monumento en homenaje al 1'5 millones de niños víctimas del Holocausto, consistente en un auténtico vagón de tren alemán que había sido utilizado en el transporte de personas a los campos de concentración y el cual fue llenado con los 11 millones de clips obtenidos por los chavales de la escuela. En la actualidad se siguen recibiendo clips y el objetivo es conseguir los 50 millones de clips, que es lo que se estima que fueron las víctimas totales de la Segunda Guerra Mundial.

Muchas veces pensamos que la estupidez humana es infinita, y tal vez así lo sea, pero tanto ver la parte mala posiblemente no nos deje ver que el ser humano, si bien es capaz de hacer lo peor, también es capaz de hacer lo mejor, luchando contra el mal y expresando su solidaridad con el que sufre. A veces lo vemos, la mayoría de veces no, como los clips, los cuales, invisibles en nuestros cajones, esperan pacientes el mejor momento para salir a escena.

Monumento al clip en Noruega

viernes, junio 07, 2013

¿Le apetece una hamburguesa de mosquitos?

Hamburguesas poco ordinarias
Una de las recomendaciones más polémicas que ha hecho la ONU en las últimas épocas ha sido la de utilizar los insectos más activamente en la alimentación humana, provocando la reacción más airada de los que, acostumbrados a pollo asado y deconstrucciones de tortilla de patatas varios (ver La infalible dieta portuguesa de La Puerta de los Gordos), ven los insectos simplemente como una molestia. Si usted me está leyendo, es muy posible que prefiera una pata de cordero al horno que no una pata de saltamontes al ast, o unas alitas de pollo rebozadas a unas alitas de mosca igualmente aderezadas, pero el mundo si algo tiene es que es diverso y no todo el mundo piensa lo mismo. O al menos eso piensan algunas poblaciones humanas donde más allá de los conocidos saltamontes, orugas y cucarachas que todos hemos visto comer, su tradición les dicta una forma muy peculiar de seguir las recomendaciones de la ONU: las hamburguesas de mosquito.

Lago Victoria, en África
En las orillas del Lago Victoria, a caballo entre Tanzania, Kenia y Uganda, las poblaciones humanas han aprendido a sacar partido a todos los recursos que les da la naturaleza para poder subsistir, y uno de estos recursos son los mosquitos. Curiosamente, lo que para unos es sinónimo de enfermedades, para otros es un delicioso manjar, y tiene su razón de ser, más allá de prejuicios culturales ya que han sabido explotar un recurso que se produce naturalmente.

Es justamente a orillas de los lagos y zonas empantanadas que los mosquitos proliferan abundantemente, y en el caso que nos compete, sobretodo el mosquito Anopheles gambiae. Este tipo de mosquito es usualmente conocido en la zona por su capacidad de transmitir la malaria, lo que ha llevado a los gobiernos de los países afectados a llevar una intensa lucha por su erradicación. Sin embargo, los mosquitos tienen una característica de su comportamiento que les convierte en candidatos idóneos para acabar cocinados en forma de hamburguesa.

Nube de mosquitos machos
Efectivamente, al caer la tarde los mosquitos machos tienden a congregarse por millones en forma de inmensas nubes a orillas del agua para atraer a las hembras y copular. Esto, que en principio seria una molestia para los habitantes de la zona dada la barbaridad de mosquitos que se congregan, se ha convertido en un auténtico evento social en el cual participa toda la comunidad, desde niños a abuelos.

Niños recogiendo su cena
En cuanto se forman los cardúmenes de mosquitos, todos los habitantes salen armados con ollas, sartenes, platos, raquetas, cazamariposas o lo que quiera que pueda servir para atraparlos, todos ellos convenientemente empapados de aceite o agua. En este punto, desde pequeños a grandes, empiezan a agitar sus cazuelas en medio de la nube de mosquitos, los cuales se quedan pegados en las paredes por efecto del aceite y permite el recogerlos y hacer una pasta negra con ellos. Una vez que se ha cogido bastante cantidad, se amasa convenientemente, se les da la forma de hamburguesa, y con un chorreón de aceite se cocinan a la plancha, convirtiéndose en una nutritiva y gustosa cena.

A punto para cocinar
Aunque a alguien le pueda sonar raro lo de comer mosquitos, hemos de tener en cuenta que están en la base de la cadena alimentaria, y que el festín no sólo se lo dan los humanos, sino los pájaros, murciélagos y todo tipo de animal insectívoro, incluso los peces se congregan por centenares en la zona donde se mueven, lo cual es aprovechado también por los humanos para pescarlos (ver Capelines o la pesca más fácil). 
 
¡Apetitosa!
La gracia del asunto es que se utilizan los mosquitos Anopheles gambiae machos, reconocibles por sus penachos, los cuales no pican (son las hembras las que lo hacen), sino que se alimentan de savia y néctar de las plantas, por lo que se convierten en un sabroso bocado tanto para animales como para humanos.

Es de suponer que éste y otros ejemplos similares son conocidos por la ONU y que lo que simplemente ha hecho es hacer público una fuente de alimentación alternativa, que si se prescinde de tabúes y prejuicios culturales, puede salvar la vida a mucha gente. 

Resulta chocante, por otra parte, la reacción airada de las poblaciones de los países más ricos en contra de la recomendación, las cuales no dudan en comerse con fruición (ver La Akkermansia, la deseada bacteria adelgazante) productos absolutamente artificiales, manipulados genéticamente y llenos de todo tipo de productos químicos a cual más dañino, pero son absolutamente reacios a comerse una hamburguesa de dulces e inocuos mosquitos. 

¿Habremos olvidado lo que significa ser omnívoros?

La hembra, pica. El macho, se come.

miércoles, junio 05, 2013

La extraña guerra civil de las hormigas en Barcelona

Las autóctonas lo tienen muy mal
Cuando usted pasea tranquilamente por Barcelona, todo un mundo se le abre ante sus ojos. Monumentos, coches, calles, museos, más coches, jardines, turistas, aún más coches... todo ello proporciona un (más o menos) placentero paseo por la Ciudad Condal. Sin embargo, absortos en este marasmo de actividad urbanita, ignoramos totalmente que a nuestros pies se está librando, en estos mismos instantes, una auténtica guerra sin cuartel entre dos colectivos por la supervivencia. No. No me refiero a la lucha de los trabajadores del Metro por sus condiciones laborales -que también- sino a unos seres minúsculos a los cuales normalmente no damos importancia, las hormigas, y que se encuentran en plena y sangrienta guerra civil. ¿Guerra civil entre hormigas?, se preguntará. Pues efectivamente; no se preocupe, se lo explico.

Las hormigas, a pesar de ser conocidas de todo el mundo y llegar a constituir ellas solas el 10% de la biomasa del planeta, realmente pasan desapercibidas en nuestro día a día excepto cuando les da por atacarnos las despensas. Es en ese momento cuando vemos la dificultad de erradicarlas, ya que su forma de vida en colonias y de reproducción, las hacen un modelo de éxito evolutivo sin parangón. Sin embargo, ese éxito, cuando por la mano del hombre se trasplanta de una zona a otra del planeta, se convierte en un problema. Se convierte en plaga.

2 mm de hormiga que da mucho de sí
Este fue el caso de la llamada Hormiga Argentina (Linepithema humile) que en primer decenio del siglo XX fue importada desde Sudamérica a Europa, donde ha hecho especial fortuna en todas las zonas de clima mediterráneo, sobretodo en las costas. Ello ha permitido que en más de 6.000 kms de costa, desde Italia a Galicia (pasando por Francia, todo el levante peninsular, Andalucía y Portugal), la hormiga argentina se haya hecho la especie dominante, habida cuenta la gran agresividad contra las hormigas autóctonas, a las cuales casi ha esquilmado.

6000 kms de costa conquistada
La clave de éste inusitado éxito ha sido una mutación que ha permitido que las colonias de este tipo de hormigas, lejos de luchar entre ellas por el espacio y recursos -como acostumbra a ser habitual en otras especies-, haga exactamente lo contrario, cooperando unas con otras y creando millones de colonias con billones (si, con "b") de individuos que se reconocen como pertenecientes a la misma familia. Esta falta de luchas intestinas, que limitarían sus poblaciones, y la alta tasa de reproducción al tener muchas reinas en cada hormiguero -no una sola, como normalmente-, han hecho que los científicos consideren la población de hormigas argentinas europeas como una única supercolonia y la comunidad cooperativa de seres vivos más grande del planeta. Da miedo sólo con pensarlo.

No se sabe exactamente por qué se produce este efecto de reconocimiento "familiar", pero se especula que sea una adaptación al nuevo ambiente propiciado por venir posiblemente de una primera y única reina emigrante. Sea como sea, parece que esta marea de hormigas, reposición en la vida real de la película "Cuando ruge la Marabunta", no pueda tener ni enemigos ni freno de ningún tipo pero todo Aquiles tiene su talón, y éste, para más inri, encima es catalán.

Efectivamente, los científicos han descubierto que entre las mismas hormigas argentinas, se ha desarrollado una población que entre ellas se reconocen pero que en cuanto se ponen delante de otra hormiga argentina que no corresponde a su "familia", la atacan hasta la muerte. Esta población se encuentra curiosamente en Catalunya y en la parte norte de Valencia y se le ha dado a llamar como supercolonia "Catalana", en contraposición de la supercolonia "Principal", que seria el resto de la población de hormigas argentinas.

Las luchas son a muerte
El grado de agresividad entre ellas es tan brutal que la única forma de distinguir a una integrante de una supercolonia de la otra es poniéndolas juntas y ver si se atacan, porque de otra forma actualmente resulta imposible hacerlo. Este "odio" hace que los combates entre ellas sean a muerte y que en la zona donde hay una colonia de "catalanas", no haya ni rastro de "principales" y viceversa. Justamente es en Barcelona donde estas dos supercolonias chocan más frontalmente y donde se está produciendo esta "guerra civil" entre uno y otro bando de hormigas argentinas.

Hormiga y sus cochinillas domésticas
El asunto de las plagas y la introducción de especies foráneas es un tema que está afectando seriamente ya no solo a nivel ecológico eliminando la vida salvaje autóctona y reduciendo la biodiversidad, sino donde más duele, económicamente, con innumerables perjuicios a la salud, a los cultivos y a las infraestructuras. Pero si lo que le preocupa es que se lo coma una marabunta de hormigas, no se apure, a parte de que básicamente se alimentan de la secreción dulce de las cochinillas y pulgones, los científicos especulan con que el destino de estas supercolonias es el acabarse por colapsar por la variación genética que se producirá con el tiempo dentro de la población, lo cual no se si le tranquilizará excesivamente.

En definitiva, las hormigas argentinas siguen su particular batalla fratricida entre los pies y las sandalias de los turistas de Barcelona. Esta batalla no tiene enviados especiales, ni sale en portadas, ni hace retransmisiones en directo pero, como Teruel, también existe y es letal como pocas.

¡Tenga cuidado no le salpique la sangre!


Cara a cara, dan miedo.