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miércoles, diciembre 05, 2007

Hoy, cuento: Carta al Director.

Estimado Sr. Director:

Quisiera expresar en su publicación mi queja por cuanto, como teleespectador habitual, tengo que estar sufriendo la continua desaparición de la parrilla de programación de las diferentes cadenas de televisión los programas mal llamados de prensa amarilla o rosa.

No ignoro que dichos programas ya no tenían las audiencias que tuvieron antaño, y que ello ha provocado que las empresas no quieran anunciarse y que se tengan que sustituir por otros que atraigan en mayor número a los espectadores y a los anunciantes. De todas formas, lo que no alcanzo a comprender es la política de las propias empresas, que si bien tienen todo el derecho a adaptarse al mercado con los cambios pertinentes, han ejercido una serie de modificaciones que más bien que una política coherente de mercado, desde mi punto de vista, han aplicado la política del desvestir a un santo para vestir a otro, con el agravante de que el santo al que han vestido, ya estaba vestido de antemano.

Todo ello ha comportado que seamos muchas miles de personas que nos hemos quedado sin uno de nuestros pasatiempos favoritos durante la semana, ver los programas de prensa “rosa”. La existencia de estos magazines ha permitido llenar un vacío y dar un sentido a la vida de mucha gente solitaria, sentido que difícilmente es sustituible por ningún otro, tal como se estructura la sociedad hoy día.

Quisiera recordarle al Gobierno, aunque sea un poco en nuestra contra, que había sublimado el concepto romano de “pan y circo”, ya que el circo nos lo ofrecía este tipo de programas diariamente y, encima, no hacía falta que se maltratase ningún animal para tenernos distraídos. Es por ello que solicito que se movilice para obligar a las cadenas a disponer de una cuota mínima de dichos programas.

Y si faltaran argumentos, ¿no es suficientemente penoso ver como las cadenas desplazan a los conocidos héroes de la prensa del hígado a ocupar puestos en programas para los que no han sido preparados?

A los hechos me repito, perdón, remito. Porque, aunque no soy el mejor para criticarla, cuando canta un gol nuestra Saritísima, no es que trasmita fuego y pasión en el empeño, la verdad sea dicha, y ahí está, retransmitiendo todos los partidos de la selección. Y si no, a ese Dímio presentando el Telediario, que si bien sí tiene una óptima imagen, no queda muy bien cuando pellizca el trasero de su compañera por debajo la mesa y la hace equivocarse continuamente. Por no hablar de la Berrocal, que con tanta borrasca siliconada, no nos deja ver la mitad de la previsión cuando nos anuncia el tiempo.

Caso aparte merece Pocholo, y ahí lo tienen, presentando el programa literario “Negro sobre blanco”; lástima que en su honor le hayan cambiado el nombre y ahora se llama “Blanco sobre negro”, pero en fin. La enumeración sería interminable: Jesulín presentando “Pasapalabra”, Pajares presentando “El rival más débil” o, ya el colmo, Paco Porras retransmitiendo la Santa Misa de los domingos, que más de una vez se ha encontrado el cura sin cáliz y ha tenido que dar la comunión con un vaso de plástico.

Es por todo ello que ruego a los órganos competentes que no eliminen programas del estilo de Tómbola o Salsa Rosa, porque sin ellos medio país muere de sentimiento envuelto en el tedio y monotonía de la vida diaria.

Ruego tengan un mínimo de respeto por los desamparados televidentes que necesitamos este tipo de prensa para seguir viviendo.

Un saludo cordial.


-Un Chismeadicto-

En Redes, al Punset lo cambiaron por Belén Esteban.

lunes, diciembre 03, 2007

Qué remedio...

Reconozco que tengo un poco dejado este blog. ¿Por qué? Pues no lo se, posiblemente sea por un exceso de trabajo y por un exceso de dedicación a otras cosas (pintar y arreglar el piso a horas perdidas, por ejemplo) que me impiden dedicarle a esta siempre grata tarea de escribir esa horita de mi tiempo que necesito para hacer un post como Dios manda.

Sin embargo, hay algo más que subyace en esta desidia para con Memento Mori, y ello es, casi con toda seguridad, un hastío profundo, no tanto para con mis lectores y el hecho de escribir más o menos regularmente, sino con esta sociedad y toda su globalidad política. Es el haber llegado al momento del aburrimiento, de la indiferencia, del pasotismo más profundo como respuesta al hecho de no pasar absolutamente de nada. Es el más de lo mismo y la incapacidad manifiesta de todos los políticos de hacer algo más allá de sus propios intereses de partido y de su electoralismo de "todo a 100". En fin... es el estar hasta los huevos de que quienes manden sean más inútiles que un peine sin púas y encima se crean que tienen la verdad absoluta, mientras que la gente de a pie se las traga todas -sobre todo aquí en Barcelona- y solo una parte de la sociedad responde.

¿Puede ser noticia el asesinato de un guardia civil? No, evidentemente, simplemente es uno más a la larga lista. ¿Puede ser noticia que se ponga en funcionamiento cercanías? No, cuando lo suyo hubiera sido que jamás hubieran sido cortadas. ¿Puede ser noticia la corrupción de Totana? ¡pero si es simplemente una más!. Son noticias todas ellas que no tienen más interés que el de comprobar que lo que se hacía mal se sigue haciendo mal, y que por mucho que parezca lo contrario, no hay ninguna intención de hacerla bien porque ya nos está bien así. Decepcionante.

Total, que en esas estamos. Sin noticias que desmenuzar a pesar de la grandilocuencia de los titulares periodísticos, paso mi tiempo entre el PC, los clientes que piensan que son Dios bajado del Cielo y los botes de masilla y pintura... ¿y sabeis lo que os digo? Que ya me está bien

... ¡qué remedio!.

Para mí, la noticia de la temporada.