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miércoles, noviembre 30, 2005

Ciencias y no opiniones.

Como últimamente voy de culo en el trabajo, no me da tiempo, ni de leer mi barrio blogosferil, ni de redactar nada con cara y ojos. Sin embargo, os transcribo una entrevista curiosa a Albert Riba, presidente de la asociación Ateos de Catalunya, que he encontrado en El Periodico de hoy.

Catalán y Ateo. Amigo de Losantos, sin duda.

Saludos!



ENTREVISTA // ALBERT RIBA, PRESIDENTE DE ATEUS DE CATALUNYA
"La escuela debe enseñar ciencias, no opiniones"

• En pleno debate de la LOE, pide la supresión de la Religión en los centros públicos

por NÚRIA NAVARRO

Barcelona, 1947
Funcionario del Estado
Ateus de Catalunya está en la Lliga per la Laïcitat

Dice Riba que llegó al ateísmo desde la madurez y la profunda reflexión. El presidente de Ateus de Catalunya pide para sí, y para el 15% de la población que comparte su cosmovisión, que les dejen vivir sin Dios. Por eso, en pleno debate de la LOE, exige la desaparición de la asignatura de Religión de la escuela pública.

--¿Tan claro lo tiene?
--Muy claro. La escuela tiene que enseñar ciencias, no opiniones.

--Para entender la cultura occidental no vienen mal...
--Lo que se discute es la existencia de una asignatura confesional. Explicar la historia sagrada. Dar por verdad cosas de las que no hay pruebas. Me parece bien que la gente crea en mitos ya existentes en Egipto y la India, copiados luego por Israel para justificar su política imperialista entre los años 1500 y 500 de nuestra era. Pero que no se den en la escuela.

--Será asignatura optativa.
--Lo sea o no, significa que se le da el mismo valor a la religión que a las matemáticas. Y no lo tiene. Además, ¿por qué enseñarla durante 12 años, dos horas por semana, cuando Filosofía o Historia del Arte se imparten sólo dos años? Esta asignatura tiene que enseñarse en la iglesia, en la mezquita, en la sinagoga. Cada uno tiene el derecho de enseñar su religión tanto como quiera. Pero no en la escuela, que es un espacio común.

--Los fieles quieren que compute.
--¡Es que si no se les acaba el chollo! En este país hay 55.000 maestros de religión. Es un ejército que da unas cuantas clases y luego va bien para dar la tabarra en las manifestaciones, en la COPE o donde haga falta.

--¿Tan onerosa le parece la influencia de la Iglesia católica?
--Tiene una influencia social y política fuera de toda lógica. La Constitución dice que el Estado es aconfesional, pero desembolsamos miles de euros para mantener a 500.000 personas. Pagamos sueldos a curas, monjas, capellanes militares y profesores de religión; mantenemos iglesias y permitimos que tengan exención de impuestos.

--En la renta, uno es libre de poner la cruz donde quiere.
--¡Una tomadura de pelo! Aquí paga igual el que la pone y el que no. Y lo más grave es que en los acuerdos de 1979 se dijo que, en el plazo de tres años, la Iglesia debía autofinanciarse. Han pasado 30 años y seguimos igual. En 1991 se inventaron la asignación tributaria, pero el primer año ya les faltaba dinero... Ahora piden el 0,80% de los presupuestos para... ¿autofinanciarse? ¡Dé qué!

--El Estado subvenciona sindicatos, partidos, asociaciones de vecinos...
--Si la gente se rasca el bolsillo para ser socio del Barça, del club de ajedrez o del partido ecologista, que los socios de la Iglesia paguen la cuota. Cuando eso ocurra, veremos si pueden o no mantener las infraestructuras que tienen. Y a partir de ahí, ya hablaremos de si se les puede subvencionar alguna actividad.

--Suena tajante.
--¿Hay algún grupo social que tenga privilegios en este país? La Iglesia. Y este inaudito privilegio está recogido en los acuerdos entre España y la Santa Sede de 1975 y 1979, que modifican el concordato franquista de 1953. ¡Hay que suprimirlos! Son acuerdos preconstitucionales. Además, ¿por qué los pactos tienen que ser de Estado a Estado?

--¿Habla de España y el Vaticano?
--Sí. Se pueden tener acuerdos con el Vaticano sobre pasaportes, fronteras, intercambio económico. Pero que decida nuestras fiestas o la asignatura de Religión... ¡Cuando el Vaticano es uno de los estados que menos acuerdos internacionales sobre derechos humanos ha firmado y menos transparencia tiene en sus finanzas! Habría que denunciarlos.

--Muchos no piensan así.
--El problema es que no existe un quién es quién de la religión en España. Los datos aportados por el CIS y la Fundación Santa María revelan que, en España, un 80% se autodefinen como católicos; algo más del 15%, como irreligiosos, y el resto, de otras confesiones. Por tanto, la segunda opción del país es la de los ateos o irreligiosos, muy por encima de la suma de las otras religiones.

--Aun así, el 80% es el 80%.
--De ese 80%, los que ponen una cruz en la declaración de la renta rondan el 30%. Y los que van a misa no llegan al 10%, según la Iglesia. ¿Son católicos quienes no les cuesta un euro su religión y no van a misa?

--Oiga, ¿por qué la COPE se mete poco con ustedes?
--Creo que hay una expresa prohibición por parte de los obispos de hablar de los ateos. No les tememos, no les debemos nada y nuestro discurso es coherente. Somos peligrosos.

--Tranquilícelos, por si acaso.
--Yo no tengo interés en demostrar que Dios no existe. Sólo pido que me dejen vivir sin Dios.

lunes, noviembre 28, 2005

La Moral del Diablo

No acostumbro a hacerlo, pero hoy transcribo -y suscribo- un artículo de Pilar Rahola, aparecido hoy en El Periódico y que me ha parecido bastante ilustrativo de la calaña moral que gastan los de siempre.

La Moral del Diablo

La farsa es un género que siempre me ha resultado simpático. A diferencia de otros, más ampulosos y solemnes, éste no engaña, es tan ingenuo en su formulación, que enseña trampa y cartón sin demasiados camuflajes. A pesar de la voluntad épica de sus protagonistas --siempre convencidos de protagonizar la historia-- la política tiene una tendencia irrefrenable a la farsa; tanto, que es la culpable de haber llevado este género menor hasta hitos memorables.
El último rifirrafe entre el PP y el PSOE, por ejemplo, merecería formar parte de la mejor antología de la farsa española, y no tanto por lo dicho como por la altura moral de alguno de sus protagonistas.
Situados en el epicentro de la campaña mediática contra el ministro José Montilla --es un alivio saber que la agenda de Mariano Rajoy se la escriben dos grandes de la letras españolas, Jiménez Losantos y Pedro J.--, el PP escogió como acusador al hombre más limpio e intachable del panorama parlamentario, Eduardo Zaplana. Y así, investido de la alta categoría que le otorgaba el báculo inquisidor, el diputado que más bien y más caro viste del mundanal político le espetó al ministro demoledoras invectivas que acabaron con el sermón de la montaña: "Señor ministro, le queda una salida digna: salir a esta tribuna y presentar la dimisión".
De esta manera fue como Zaplana, el hombre que aparecía lindamente en las grabaciones del caso Naseiro, el que fue condenado en su época presidencial por discriminar medios de comunicación valencianos, aquel que tuvo algo que ver con Tierra Mítica, empresa que hoy está en suspensión de pagos y que acaba de aparecer en un caso gravísimo de fraude fiscal, propietario de sus valiosas propiedades, y tan amigo de sus amigos, que lo era de un tal Julio Iglesias, al que, según parece, se le pagaban sus muchos servicios en paraísos fiscales, ese hombre fue la moral del reino, en el reino inmoral de la política sucia. Ciertamente, el PP no sólo ha recuperado el lema de la calle es mía, y se está divirtiendo como un niño, sino que ha decidido tratar al personal como si todos tuviéramos un ataque severo de amnesia. En cualquier caso, la farsa protagonizada por Zaplana es de las que marcan época.

ESTAMOS, pues, ante el acoso y derribo del PP como estrategia de oposición, y a tenor de los resultados que les da la tensión no parece que vayan a modificarla. Este todo vale frontal y exento de escrúpulos, se fundamenta en tres ejes centrales: la ocupación de la calle, el paseo del Cristo de la contrarreforma y el manoseo porcino de la cuestión catalana, llevada a extremos de esperpento valleinclanesco.
Sobre la primera cuestión, sólo un apunte. Personalmente estoy encantada de que la derecha, justamente esta derecha, sea quien se manifieste y no quien envía a la policía. Calle en mano, sin embargo, parece que la calle ya no es suya.
Sobre el segundo tema, sólo recordar que la España de la Contrarreforma ha escrito los momentos más obtusos de la historia de este país y ha sido la responsable, no ya de patrimonializar una lectura regresiva de la religión sino de usar el nombre de Dios en banalidades represoras. Desde los afrancesados, hasta los republicanos, muchos españoles saben lo que significó el dedo inquisidor de este Dios usado contra la modernidad. Y contra la libertad.
Pero vayamos al tercer eje, quizá el más hiriente: el uso perverso de la cuestión catalana, no sólo para alimentar la furia estomacal patriótica, sino para impedir un debate sano e inteligente sobre la propia España. La estrategia del PP es de una irresponsabilidad que va mucho más allá de los boicots u otras sandeces que ha producido, y que tiene que ver con la cuestión sagrada de la convivencia. Sin reparos y sin complejos, el PP ha mentido sobre el Estatut, ha permitido la voracidad alocada de los micrófonos cómplices, ha contemplado el descontrol de la catalanofobia y se ha sentido encantado con todo ello. El resultado no sólo es la caída del cava catalán, sino la imposibilidad de hablarnos, como gente adulta, entre pueblos adultos. Nuevamente, en coherencia con su tradición histórica, el PP usa el nombre de España para ir contra el debate sano, honesto y necesario de España. Y eso a pesar de que el Estatut presentado es una seria apuesta en favor de España, pero también lo eran las Cortes de Cádiz, y los predecesores de Zaplana las barrieron sin piedad.

ASÍ, LO que está negando el PP no es el Estatut, está negando el debate democrático sobre España, convirtiéndose en guardián de una especie de España atávica, mesiánica y casi bíblica que sólo puede estar al servicio de la intransigencia. Como si fuera un coto privado al estilo de Pazo de Meirás, la España que dicen defender está blindada a periféricos, divergentes, plurales, federales y otras gentes de mal vivir. A casi todos nosotros.
Y puestos a patrimonializar símbolos, ahora pretenden ser los garantes de la sagrada Constitución y, nuevamente calle en mano, amenazan con montar el teatro en la Puerta del Sol, subir 17 militantes como soles al estrado, y leernos 17 artículos de la susodicha, los mismitos que peligran por la maldad estatutaria. Con lo cual, la farsa llegará a la categoría del mito.
¿Estará José María Aznar entre los manifestantes? ¿Irán en tropel todos los grupos de extrema derecha que cabalgan por las cloacas de la democracia? ¿Cuántos de los de la primera fila votaron, en tiempos no tan remotos, en contra de las sagradas escrituras que ahora defienden cual brava Agustina de Aragón? ¿Y qué tendrá que ver España con todo este despropósito?
En fin, ciertamente la farsa es un género simpático. Sean actores, sean farsantes vocacionales, siempre enseña la trampa que lleva dentro.

Pilar Rahola

viernes, noviembre 25, 2005

15 de agosto, Navidad.

Ya hace muchos días que venimos “padeciendo” toda la parafernalia navideña en nuestras poblaciones. Las calles están adornadas con sus luces -apagadas aún-, los escaparates de las tiendas están llenos del sempiterno Papá Noel, el calvo de la lotería nos regala el oro y el moro por unos pocos euros, los turrones ya llevan semanas en los grandes almacenes y hasta los chinos visten sus cutre-salchicheros negocios con bolitas de navidad. ¿Qué está pasando? ¿Tantas ganas hay de celebrar la Navidad en esta sociedad que nos ponemos en marcha a mediados de agosto para disfrutar su tan manido “espíritu”? La realidad es, como siempre, bastante más prosaica.

En el mundillo comercial existe la tendencia a organizar el año en campañas, dado que existen épocas del año en que se concentran especialmente las ventas, normalmente relacionadas a celebraciones y fechas concretas del calendario. Las rebajas, San Valentín, el día del Padre, Sant Jordi (sobre todo en Catalunya), el día de la Madre... toda una retahíla de conmemoraciones en que la gente se ve obligada a comprar más o menos forzadamente por presión social y que hace que los diferentes sectores vayan haciendo su agosto particular según vaya avanzando el año. El summum llega en Navidad, donde la fiebre consumista se dispara a tope y la gente consume con desespero paranoico. 719 euros de media por cabeza en Catalunya, ahí es nada.

Todo el año está organizado con estas campañas, pero curiosamente hay un peligroso “vacío comercial” en el año. Una vez acabada la campaña escolar a mediados del mes de octubre, resulta que no hay ninguna fecha en el calendario que comercialmente sea suculenta hasta las fechas de Navidad. La fecha que debería ser el puente para el comercio sería Todos los Santos, pero el intento de generalizar el Halloween anglosajón en estas tierras ha resultado fallido, las floristas venden cada año menos flores para los difuntos y los panellets se han quedado circunscritos a Catalunya, con lo que hay un periodo de casi dos meses en que el comercio no puede dar excusas a la gente para comprar compulsivamente. Los negocios se resienten.

La solución encontrada es sencilla, aunque antinatural: Intentar avanzar lo máximo posible la campaña navideña para tapar ese agujero en el calendario. Los comerciantes, que son los responsables pecuniarios de adornar las calles y de dar al comprador la sensación de que se está en una campaña o en otra, estiran las gomas de las fechas y comienzan, cada vez más tempranamente, a imbuir a la gente el “sentimiento” de Navidad a fin de forzar al cliente a comprar antes de tiempo, sabiendo que cuando lleguen las fechas verdaderas el consumidor habrá consumido lo que ha comprado hace un mes para ese momento y volverá a comprar ahora. El truco, la mayoría de las veces, funciona.

Asimismo, las entidades de barrio, como obtienen buena parte de sus ingresos con la venta de la lotería, comienzan a venderla todo lo antes posible con el fin de vender el máximo, “obligando” a Lotería Nacional a adelantar a su vez la emisión de lotería de Navidad a mediados de julio. Todo ello hace que la sensación que tiene el personal de la calle es que la Navidad se está celebrando cada vez antes y cuando llegan realmente las fechas llevamos un empacho navideño que te hace, directamente, aborrecerlas.

Pero... ¡no hay que desesperarse! Al menos, los comerciantes han tenido la delicadeza de quedar entre ellos en encender las luces de la calle a primeros de diciembre.

¿O era a finales de Noviembre?

Navidad, Navidad...¡Dulce Navidad!

jueves, noviembre 24, 2005

Las selecciones podencas

125 votos en contra y 43 a favor, este ha sido el resultado de la votación efectuada por la federación internacional de patinaje para aceptar o no a la federación catalana en competiciones internacionales. Para unos una victoria que afirma que España es una e indivisible, y para los otros una derrota temporal con un “à la prochaine” al mejor estilo independentista quebequés. Sin embargo, los que realmente pierden en esta absurda disputa política vestida de deportiva somos todos, y en especial las entidades deportivas de base de todo el país. El día que los políticos se dediquen a hacer su trabajo bien, este mundo será un paraíso.

Aparte de las consideraciones meramente políticas de si Catalunya puede o tiene derecho a actuar de forma segregada del resto de España, lo que no puede ser es que en estas disquisiciones se estén despilfarrando una barbaridad de dinero público tontamente. Las diferentes federaciones deportivas, ya sean de ámbito estatal o de ámbito autonómico, están directamente financiadas por el estado, por lo que nos encontramos que cualquier actividad que estas desarrollen son pagadas en buena parte por el erario público.

Como ya he dicho en más de una ocasión, las relaciones entre entidades, ya sean deportivas, sociales o económicas, se rigen en mayor o menor medida por el “quid-pro-quo”, por lo que nada es casual o altruista. En el caso que nos afecta, las diferentes delegaciones han debido “ganarse” el voto de los países afectos. Unas comisiones bajo mano -siempre negadas, faltaría más- son un buen recordatorio para asegurarse el sentido del voto; comisiones cuyo origen no es ni más ni menos que los presupuestos de las federaciones, es decir, dinero público.

Para que la votación haya salido como ha salido, ha habido un engrase de “ejes” brutal tanto por la parte española como por la catalana. Este detalle no tendría mayor importancia y se podría ubicar dentro de la tónica general del dinero público, pero resulta que todo este dinero -estamos hablando de varios millones de euros- se escatima a los clubs y entidades deportivas de barrio, los cuales ven reducidas constante y drásticamente sus subvenciones año tras año, mientras que la demanda de este tipo de equipamientos por parte de la sociedad aumenta día a día.

Tan asfixiante resultan los recortes de fondos que no pocas entidades se ven obligadas a reducir costes y actividades, aumentar el grado de endeudamiento, o directamente desapareciendo, cuando la tendencia debiera ser la contraria. Por el contrario, las federaciones nacionales y territoriales no hacen más que aumentar sus presupuestos al aumentar las asignaciones para las competiciones internacionales. Las selecciones nacionales y autonómicas, así como las disputas internacionales entre las diferentes selecciones, se han convertido en una sangría de tal calado que están matando el deporte de base que las nutre.

Mejor harían todos en dejar el baldío terreno de la política deportiva a un lado y dedicar sus esfuerzos a que la gente pueda hacer deporte con un mínimo de calidad, porque no lo están haciendo. Mientras unos se están sacando los ojos debatiendo si son galgos o son podencos, mejor que hagan una partida para comprar flotadores para los próximos mundiales de natación. Los vamos a necesitar.
¿Galgos o podencos? Ya da lo mismo.

miércoles, noviembre 23, 2005

La perdida religiosidad de las bodas

Hoy se ha hecho público que, por primera vez en la historia, el número de matrimonios civiles ha superado a los efectuados con el rito católico en Catalunya. De hecho, los datos, no son ni más ni menos que la confirmación de que la iglesia, cada vez más, está siendo apartada por la gente a su verdadero entorno. La iglesia católica, que durante tantos siglos ha sido la única que poseía el derecho de efectuar matrimonios, está perdiendo éste derecho ganado a fuerza de contactos con el poder.

A este incremento de las bodas civiles no es ajeno el aumento de la inmigración, la cual al provenir de múltiples países, culturas y religiones diferentes, no pueden, en orden a la libertad de culto ser obligados a un matrimonio confesional concreto. Y máxime cuando la misma iglesia católica no recomienda -por no decir prohíbe- las bodas religiosas entre cónyuges de diferentes religiones, e incluso, entre diferentes confesiones dentro del mismo cristianismo. El laicismo, una vez más, une, mientras que la religión, como siempre, separa a las personas.

Todos los trámites para una boda (que vale la pena recordar que simplemente es un contrato mercantil en el cual una pareja obtiene una serie de beneficios y obligaciones oficiales), son extremadamente más cortos, sencillos y -lo que es más importante- más baratos que los efectuados en una iglesia, con lo cual, dada la carestía actual de la vida, es una opción que cada vez más es escogida por las parejas. Si encima, la cosa sale mal, los trámites, igualmente son más sencillos y en caso de violencia doméstica es más fácil de actuar desde un punto de vista judicial.

Sin embargo, las estadísticas dicen que son las parejas mayores de 30 años las que mayor uso hacen del matrimonio civil, al contrario de las parejas menores de esta edad, las cuales en la proporción de un 60% prefieren el rito católico al civil. El porqué es bien sencillo a la vez que desesperante. A parte de que, en una buena proporción, las bodas jóvenes se producen por una presión social del entorno familiar a la cual los jóvenes no saben sobreponerse, existe una inmensa proporción de parejas -y sobretodo mujeres- a las que el hecho de vestirse por un día de princesita, ser el centro del espectáculo y el aparentar sobremanera, “les mola cantidad”. Y lo peor es que no hace falta ser de familia “bien”.

Familias de toda condición y posibilidad pecuniaria entran en este juego de las apariencias, y no son pocas las que se han de endeudar de mala forma, para poder sufragar los gastos absolutamente demenciales que una boda “tradicional” comporta. Lo importante es el “que dirán”, y no qué es lo que se puede asumir. No pocas veces, la unión de la pareja se rompe al poco tiempo y deja a las parentelas la sensación de haber hecho el gilipollas y de haber despilfarrado tontamente una cantidad impresionante de dinero. Es cuando han madurado un poco y cuando vuelven a rehacer sus vidas que se decantan, entonces, por la boda civil.

En definitiva, que para quererse de verdad no hacen falta papeles oficiales de ningún tipo en que se especifique que nadie pertenezca a nadie. Ya bastante boda se efectúa con el banco con el cual vas a estar casado el resto de tu existencia...

...y la de tus descendientes.

martes, noviembre 22, 2005

La dudosa libertad del pensamiento religioso

Durante estos días estamos viviendo el debate de la nueva ley orgánica de educación con una intensidad que, a mi parecer, sobrepasa con creces el margen de lo conveniente. Unos piensan que la educación debiera ser laica, otros que la religión ha de ser obligatoria y a otros, la mayoría, les da lo mismo y quedan a la expectativa de lo que los políticos llegan a imponerles. En lo que tanto unos como otros coinciden es en que todos quieren defender -a su forma- lo que ellos definen como “libertad de pensamiento”. A mí que me perdonen, pero mezclar corrientes filosóficas de pensamiento con las cosmogonías del mundo que ofrecen las diferentes religiones (muchas de las cuales rozan, si no superan ampliamente, el límite de la superstición), es como mezclar churras con merinas.

Dentro del término “libertad de pensamiento” los políticos actuales están incluyendo con calzador la idea de “religión”. Sin embargo, una religión que fundamenta su teoría en una “fe”, es decir, en algo que se ha de creer a pies juntillas sin ponerse en ningún momento en duda, es algo que se sitúa en las antípodas de lo que se puede considerar “pensamiento”. Aún así, se les sitúan a ambos en el mismo plano educacional. Evidentemente el político con este juego de palabras, lo único que pretende es conjugar los intereses de la verdadera libertad de pensamiento con los milenarios derechos de pernada de las estructuras organizativas de las diferentes religiones, es decir, sus iglesias.

Que una religión exija un tratamiento educacional concreto, basándose en la libertad de pensamiento es algo que roza el cinismo, ya que ellas mismas se basan en dogmas que no permiten planteamientos alternativos. Un pensamiento libre, es, de por sí, libre, es decir, no hay dogmas que encorseten el pensamiento humano, por lo que todo el mundo puede tener su propia línea de pensamiento. Una religión no permite este tipo de veleidades, ya que dejaría de ser una fe para pasar a ser, simple y llanamente, una opinión, y no la transmisora de una “verdad revelada” cómo orgullosamente proclaman.

Sin embargo la propia dinámica humana deja a la religión en el oscuro bando de la superstición, eso sí, oficial. Las constantes luchas de religión no son más que un claro ejemplo de este problema. En cuanto que alguien ha osado a pensar con cierta divergencia dentro del seno de una religión cualquiera, o bien ha sido suprimido radicalmente, o bien ha habido lucha interna que, en un no poco número de veces, ha provocado la creación de nuevos tipos de religión, y con ello, de tipos de iglesia. Mención a parte merecen las diferentes guerras entre religiones, las cuales han conformado trágicamente la historia de las comunidades humanas durante los últimos milenios.

Cabe destacar que las religiones todas ellas, en un principio, intentaban transmitir una serie de valores filantrópicos basados en la dignidad humana y el bien universal, pero fueron desvirtuados al usarse como excusa para el mantenimiento de los intereses políticos y sociales de los grupos que las regían, por lo que, con el devenir del tiempo las religiones han dejado de ser lo que en un principio se propuso de ellas para convertirse en meras organizaciones políticas.

Visto esto, ¿qué sentido tiene entonces situar una religión en el campo de la educación, sino es desde un ámbito político-doctrinal? ¿No sería por tanto más juicioso prohibir la enseñanza explícita de ninguna religión, al igual que no se hace enseñanza de ninguna opción política concreta, y dejarla dentro de un campo estrictamente interior y personal?

Seguir los principios fundamentales del bien y la virtud humana no está ligado obligatoriamente -como se quiere dar a entender desde algunas partes- al conocimiento de ninguna religión, sino -simplemente- al conocimiento de esos principios y a la voluntad personal de la gente por seguirlos. La pertenencia a una religión, únicamente implica la pertenencia acólita a un grupo humano concreto, como lo puede ser formar parte de un partido político o ser aficionado a un equipo de fútbol, con lo que todo ello implica.

Si dejáramos las religiones colgadas en el fondo de un armario, este mundo mejoraría ostensiblemente.

¿Lo probamos?

lunes, noviembre 21, 2005

Cerdos, libertades y sanmartines

Si alguien creía que en este país la libertad de expresión en los medios de comunicación eran libertades fundamentales inviolables, le recomendaría encarecidamente que dejase de consumir según que programas de televisión. La realidad es muchísimo más dura y, lo que es peor, más execrable. O si no que se lo digan al juez Carlos Fanlo, el cual tras un artículo publicado en 20minutos en el que ponía a caldo al fascista nacionalcatolicista de F.J. Losantos, no solo ha sido amenazado de muerte telefónicamente -por lo que ha tenido que solicitar escolta policial- sino que el medio para el cual trabajaba, lejos de apoyarle en mor de una libertad de expresión coartada, ha hecho un escrito de disculpa para con sus lectores y ha suspendido su columna diaria. La derecha losantiana caza y derriba.

¿Qué teclas ha tocado el “señor” Losantos que ha hecho que un periodista de cierta entidad tenga que ser puesto en custodia policial por exponer sus -personales- ideas? ¿Qué oscuros teje-manejes manipula para que el periodista -y no olvidemos, juez- Carlos Fanlo haya sido despedido de un medio de comunicación? ¿A qué ha tenido tanto miedo el diario que se ha aprestado a dejar a un colaborador suyo con el culo al aire, dando una humillante y lamentable imagen de servilismo informativo?

Pero no se acaban aquí las preguntas. ¿Habría retirado la redacción de 20minutos la columna diaria del Sr. Fanlo si no hubiese levantado tanta ampolla? ¿Se habría jactado de una falsa libertad de expresión al mantenerlo en su publicación? ¿No hubo suficiente con la humillante retractación de Carlos Fanlo? ¿Porqué si es un artículo tan ofensivo como para decapitar a un periodista no se ha retirado el artículo de la web? ¿Puede existir en ello un afán de rentabilizar publicitariamente el asunto?

Por su parte, el ínclito y carrinclón “copero” sale absolutamente de rositas de sus continuos desbarres, insultos gratuitos y manipulaciones racistas proclamados a los cuatro vientos desde su cómodo y pío estrado apostólico. No hay nada como tener todo un conglomerado de acólitos radicales -tan nacionales como fundamentalistas católicos- para tener fuerza e imponer su ideología. Catalanes, vascos, socialistas, homosexuales o inmigrantes son escoria que se ha de barrer de su esplendorosa, grande y única España. La razón, para él, sólo es un periódico afín.

Que sepan los señores del 20minutos y los seguidores de Losantos, que muchísima gente hay que comulgamos con los pensamientos del Sr. Carlos Fanlo y que posiblemente acallarán una voz, pero no un pensamiento generalizado. La libertad de expresión, si existe, existe para todos, guste o no, y tachar de “analfabeto” al enfermo de alzheimer e indefenso expresidente español Adolfo Suárez, artífice del periodo más largo de paz de la actual historia de España, es uno de tantos sacrilegios que ha cometido usando su personal “libertad de insulto”. Consuela saber que a todo cerdo llega su sanmartín.

Pero jódase, “señor” Losantos, jódase. La familia Suárez ha tenido el buen gusto y la decencia de repasarle el señorío de un presidente del gobierno que no se puede defender con el arma más potente que existe, la palabra. Ellos no se han querellado contra usted.

Jódase.

viernes, noviembre 18, 2005

La droga de la bajeza personal.

Desde hace unos meses, cada miércoles a eso de las 8 de la tarde, una serie de vecinos del barrio de Horta-Guinardó, se entretienen a cortar la Ronda de Dalt para obligar al ayuntamiento de Barcelona a que quite la narcosala que les instaló a finales de julio. El atasco que forman es monumental, y pobrecillo del incauto conductor al que enganche. Pero por encima de las molestias que puede ocasionar la protesta de los vecinos, lo que realmente es abominable de esta actuación es el trasfondo de soberano egoísmo que destila esta movilización.

Una narcosala, por si alguien no lo sabe, es el nombre vulgar de lo que se suele llamar un Centro de Asistencia y Seguimiento (CAS), un recinto especializado en el que se sigue y se controla a la población drogadicta para dignificar en lo posible su enfermedad. En los CAS -entre otras acciones médicas- se suministra metadona sustitutiva, se recoge las jeringuillas usadas y se suministra todo tipo de material quirúrgico higienizado para disminuir los riesgos de infección de enfermedades tan letales como la hepatitis o el sida, tan comunes entre los drogadictos al compartir las jeringas y las agujas sin ningún control. En los CAS, asimismo, tienen una zona de “venopunción” en el que los propios afectados pueden pincharse con cierta intimidad y en condiciones higiénicas decentes.

Pero mira por donde, los vecinos del Valle de Hebrón, cómo -según ellos- no tienen ningún problema con la drogadicción en su barrio, dicen que no la quieren porque significaría la llegada del problema a su “inmaculado” barrio, cuando resulta que hay controlados más de 250 drogadictos que acuden diariamente a narcosalas del resto de la ciudad. La mierda, si la puede tener otro, ¿para qué tenerla yo?. Muy bonito.

Gente que escupe en la calle, que deja la basura fuera de los containers, que fuma porros compulsivamente, que deja los muebles tirados por las aceras y que dejan la mierda de sus perros en medio de la acera tienen la desfachatez de exigir al ayuntamiento que quite un equipamiento -que para más INRI se encuentra dentro del recinto hospitalario de Vall d’Hebrón- por problemático, cuando lo único que hace es bien tanto para la sociedad como para los propios afectados del barrio. A ellos les importa un rábano los afectados, como si quieren morir todos de sida y lo transmitan a decenas de personas. Ellos simplemente, no quieren ese equipamiento. ¿Miedo? ¿Ignorancia? ¿Manipulación pretenciosa de unos pocos?

La razón que esgrimen es la del problema de la drogadicción y los problemas de seguridad ciudadana derivados de esta, pero resulta que en Barcelona, a parte de este CAS, hay 12 más, y en ninguno de ellos se han producido una alteración remarcable del orden público, bien al contrario. Paradójicamente, los disturbios los están produciendo los vecinos “afectados” que en su obstinada oposición irracional han producido daños en los aledaños de la Ronda e incluso han llegado a atacar la propia narcosala produciendo daños al equipamiento que suman unos 23000 euros.

Este rechazo frontal y sin sentido es un ejemplo más de la sociedad egoísta y “lucrópata” que se está creando, en la cual lo único importante es lo que podamos sacar de beneficio económico y personal de nuestro entorno, sin importarnos las consecuencias o nuestra propia responsabilidad. La política del avestruz ante estos duros problemas sociales no es ninguna solución, porque el problema está ahí y cualquiera puede estar afectado. Cualquiera.

Alguien podrá reprocharme que hable así por que no tenga un CAS cerca, y tendrá razón. Yo solo sé que a escasos 100 metros de mi domicilio tengo un centro de acogida de indigentes y que en 20 años que lleva funcionando los vecinos no hemos tenido ningún problema -si acaso el problema que puede suponer un pobre hombre pidiendo pitillos a todo el mundo que se encuentra. También sé que en mi familia tuvimos una pariente drogadicta que murió ya hace más de 10 años de sida al contagiarse por intercambio de jeringas.

Pero eso, a ellos, no les importa.

jueves, noviembre 17, 2005

La condonada grasa de los ejes

Hace unos días saltó a la palestra que La Caixa había perdonado a los socialistas -así, por la cara- un préstamo de 6 millones de euros. A la oposición le faltó tiempo para recriminar semejante barbaridad, y dio alas a los boicoteadores “populares” para seguir con su particular cruzada anticatalana. Sin embargo, si miramos la realidad de las relaciones entre los partidos y la banca, haremos mejor de no meter la mano en el fuego por ninguno de ellos, podríamos ser, directamente, desintegrados.

Cualquiera que se encuentre en el mundo de los negocios y haya tenido que tocar los hilos de la administración o de las entidades, sabrá que el “quid-pro-quo” es lo que estructura todo tipo de relaciones de negocios. El proveedor, para conseguir el pedido o el negocio apetecido, ha de “untar” los ejes para que no chirríen. Es decir, o bien, repartir comisiones a diestro y siniestro entre los responsables, o bien, lo que suele ser más normal dado lo ilegal de lo primero, patrocinar actividades de diferentes formas para recibir -como premio- el negocio esperado o bien la continuación de éste. Yo te doy algo, pero quiero algo a cambio. Sencillo.

Los bancos y cajas, por su parte, utilizan su quid-pro-quo particular para ganarse la confianza del gobierno o los partidos políticos de turno, financiando a bajo costo a las diferentes formaciones en función de sus expectativas de asumir gobierno. De esta forma, los partidos de primera línea se reparten el grueso del dinero y los de segunda fila van variando sus porcentajes en la proporción que aumentan o disminuyen sus previsiones de voto.

La banca, en este caso, actúa de forma gremial creando entre los bancos una especie de fondo de garantía con el cual otorgar préstamos y créditos -para evitar los favoritismos de unos respecto otros- y que son avalados con las subvenciones oficiales que por parte del estado, recibe cada partido. Se trata de una apuesta arriesgada pero en el que los bancos tienen bastante más a ganar que a perder. Un gobierno que haya tenido un apoyo de la banca, difícilmente se pondrá en su contra. Nadie acostumbra a morder la mano que le da de comer.

Si llegado el caso la apuesta sale rana -caso de la gran cagada del Partido Reformista de Miquel Roca-, el crédito otorgado se puede condonar al estar legalmente establecido como una inversión. Un banco no puede perdonar, legalmente, una deuda, pero sí tener pérdidas por una inversión fallida. Y como tal está observado. Las Cajas de ahorro al no pertenecer sectorialmente a la banca privada -son a efectos legales una especie de ONG- actúan de forma más individual, pero no por ello distinta.

Todos los partidos del espectro parlamentario están endeudados hasta las cejas con la banca, y los socialistas, los que más, dadas las mayores necesidades pecuniarias -un partido de izquierdas no acostumbra a tocar mucho dinero- y las mayores expectativas de voto. El PP (léase derecha en general) lo está menos, pero no por que sean más “honrados”, sino porque dentro de sus componentes se encuentran empresarios y gente rica que no dudan en hacer directamente donaciones (por algo el PP no quiere la OPA a Endesa) y evitar de esta forma trámites oficiales siempre incómodos.

Total, que la banca siempre condona más tarde o más temprano las “inversiones” que considera fallidas. Es una forma de asegurarse su poder y su capacidad decisoria dentro de los órganos de poder político y, de paso, obtener pingües beneficios en su trato con la administración. Si no perdonara este tipo de créditos se podría encontrar con el mismo fallo que cometieron los judíos, los cuales fueron expulsados por Isabel La Católica por el muy cristiano objetivo de librarse del pago de unos cuantos millones de maravedíes prestados por ellos.

De los errores ajenos se aprende, claro.

miércoles, noviembre 16, 2005

Con E de Unificada

He de reconocer que en estas líneas acostumbro a tratar muy habitualmente temas políticos, pero es que aunque quiera evitarlos, estos nuestros políticos, y sobre todo los nacionalistas españoles del PP, me hacen volver una y otra vez en el tema. Ellos, como sigue siendo su tónica general, siguen con su quijotesca lucha contra los molinos de viento vestidos de gigantes. La paranoia de hoy es atribuir a Carod-Rovira el hecho de que en los trenes de RENFE, en vez de “Alta Velocidad Español” ponga simplemente “Alta Velocidad”. A este paso, y desde su punto de vista particular, el toro que mató a Manolete, seguro que era un descendiente de Macià que vestido de toro lo asesinó a traición.¡Hombre!¡Por Dios!

Todo lo que sea tocar el nombre de España, se vuelve un sacrilegio, el peor de los pecados. Su gobierno está ciscado en utilizar el nombre de España para conseguir réditos electorales rápidos y contundentes. Utilizarán a España en todo aquello que consideren que sea doloso para con sus adversarios políticos tildándolos de antiespañoles,e irónicamente,de “fascistas” si éstos no hacen a pies juntillas lo que ellos proclaman a los cuatro vientos.

Esta vez es que hayan quitado el apelativo “español” de los trenes. ¿Qué será mañana? ¿Obligarnos a todos a llevar una “E” tatuada en la frente al estilo de los judíos durante la Alemania nazi? Ya empezaron por obligar a todos los automóviles a llevar la “E” de España borrando de un plumazo toda la diferenciación provincial, que curiosamente funcionó correctamente durante los 40 años del franquismo más duro. Ahora no... ahora no hay nadie que sea de Barcelona o de Madrid o de Oviedo, ahora se es, obligatoriamente, de la ESPAÑA UNIFICADA. De locos.

Los alemanes o los italianos, por poner un ejemplo, tienen en sus matrículas, a parte del distintivo estatal, los distintivos de su región o estado en plena armonía. Uno puede ser del Véneto pero no es incompatible con ser italiano. Aquí, para el PP, si se es vasco, navarro, andaluz, o catalán es antagónico con ser español. ¿Qué patente de corso utilizan para repartir carnets de españolidad? ¿Un legado de cuarenta años, o las inmensas ganas de chupar del bote?

Mucho se preocupan de la E de “AVE”, pero parece que, por el contrario, las A y la V, les trae sin cuidado. Este tren, que se vende como el “Alta Velocidad Español”, solo dice la verdad en cuanto a la E, porque de “Alta Velocidad”, nada. No es sino una burda burla para con los usuarios y para con toda la España que pretenden defender. Un tren de gran velocidad que comunica la capital con los centros económicos de primer orden de Toledo y Lérida a la velocidad de vértigo de 200 kms/h con unas inversiones que son una auténtica sangría para los fondos públicos y a unos precios por kilómetro que son de juzgado de guardia, es una auténtica tomadura de pelo para con todos los españoles y para las expectativas de comunicación con los verdaderos centros de poder económico europeos.

Pero no nos engañemos, desde las bancadas de la derecha no existe ninguna intención de llegar a Europa, al contrario la odian a muerte, y por ello han puesto todas las trabas posibles para evitar abrir las partes más provincianas y oscuras de la España profunda al libre acceso de la modernidad. Esa España que tanto dominan, y a la cual quieren defender de cualquier novedad o reforma que pueda alterar el statu quo que tan bien les funciona desde hace muchas generaciones.

A lo mejor tienen razón en pedir que no les quiten la E de AVE, posiblemente sea lo único cierto de toda esa gran farsa.

lunes, noviembre 14, 2005

Manifestación de egoismo

Padre,¿cuanto falta para que todo sea como antes?. En esta pancarta que se lucía con mucho orgullo –supongo- y poca vergüenza se expresa toda la idiosincrasia de la manifestación contra la ley de la educación: Con Franco vivíamos mejor. Todo está dicho ya.

Lo mejor de la movilización es que, los que la han convocado, lejos de estar preocupados por la calidad de la educación que reciben el conjunto de los españoles, lo único que quieren es barrer para SU casa y, de paso, joder un rato a ZP. Si estos tienen que ser los que nos saquen de la cola de Europa en fracaso escolar, vamos aviados.

Libertad para los padres de elección de centros, autonomía y financiación para los centros privados, y más consideración para la asignatura de religión son las excusas para solicitar la retirada de la LOE. Libertad de elección para evitar que sus hijos tengan que convivir con pobres, moros y gitanos a la fuerza; dinero público para SOSTENER los negocios privados de unos pocos, y consideración para hacer proselitismo fundamentalista católico. Esa es la educación que quieren.

En el fondo les da lo mismo, a ellos les importa un rábano que las vidas de las gentes se desgarren por los continuos cambios de planes de estudio, que la convivencia entre gente de diferentes culturas se haga cada vez más viciada, o que no sepan hacer una O con un canuto. Les da lo mismo. Ellos son tan egoístas que solo ven lo que ellos quieren de la gente: que sean nacionalistas españoles y católicos practicantes. El resto de la gente son desviados mentales a erradicar cuanto antes mejor.

La educación es un arma que todos los partidos –todos- quieren dominar. Desde la extrema derecha –como se ha podido ver en la manifestación- a la extrema izquierda. Pero sin embargo, nadie tiene la decencia moral de pensar por el futuro de las personas a las que afecta la educación. Yo mismo, me vi obligado a dejar los estudios de geología porque un cambio de plan me lo hacía incompatible con mi trabajo. ¿A alguien le importó? A nadie. El jodido fui, simplemente, yo.

Déjense de tocar las “religiones” a todo el alumnado tanto unos como a otros por cuestiones políticas de poco pelo, y céntrense en hacer que la gente aprenda a leer, que somos el hazmerreír de Europa.

sábado, noviembre 12, 2005

De profesión: verdugo.

Hay veces en que la televisión, lejos de los programas basura que últimamente invaden la pequeña pantalla, te sorprende con una calidad de aquellas que remueve los más profundos sentimientos humanos. Este ha sido el caso de la emisión en el espacio de los viernes noche "versión española" del documental "Queridísimos verdugos". Cinta dirigida por Basilio Martín Patino en el año 1977, en ella tres verdugos encargados de ejecutar las sentencias de muerte del último periodo del régimen franquista -personajes totalmente reales- explican sus vivencias al respecto. El relato hiela la sangre del espectador por la frialdad y la naturalidad cotidiana con que los verdugos tratan sus "trabajos".

Hacía tiempo que la conciencia no se me removía con la intensidad que lo ha hecho con el visionado de este film. En él el director hace un seguimiento de una serie de ejecuciones durante los últimos años del franquismo, sus causas, el padecimiento de las familias de los reos, de los abogados, de los médicos, en contraste con la absoluta normalidad y cotidianeidad de los tres ejecutores. Una cotidianeidad de una sociedad subdesarrollada, profunda y oscura de una España que, desgraciadamente, aún no ha desaparecido del todo.

Los verdugos hablan de sus muertos, de las técnicas de matar, de las últimas acciones de los condenados a muerte con la misma familiaridad de quien habla de fútbol o de la partida de dominó del domingo por la tarde. Inquieta conocer que para esta gente el garrote vil es tan español como el flamenco o los toros y horroriza saber que era, simplemente, gente normal. Gente que de tanto vivir las sentencias, acabaron por ser las manos ejecutoras y hacerse garantes de la moral del sistema impuesta por la justicia de los verdaderos verdugos.

Hasta tal punto llega la naturalidad en la ejecución que no tienen ningún pudor en expresar juicios de valor sobre los ejecutados y la necesidad de acabar con la vida de tal o cual asesino -muchos de los cuales eran enfermos mentales, presos políticos y pobres desgraciados-. Contraponiéndose a los atroces relatos de los médicos del sufrimiento de los condenados (más de 20 minutos para morir), ellos lo solucionan con un "una vuelta rápida de manivela y listo para toda la vida". La muerte no tenía para ellos ningún pudor, ellos simplemente cobraban.

Estos tres individuos actuaban con la frialdad de quien mata un cerdo. Asesinos en serie vestidos de normalidad que lo único que diferenciaba de aquellos a los que ajusticiaban era que tenían un régimen político que les daba "legalidad". Incluso se molestaban cuando Franco tenía un momento flaco y concedía la indulgencia en el último momento. La abolición de la pena de muerte para ellos era, sencillamente, dejarlos sin trabajo. Normal que se opusieran.

Gente normal, gente de pueblo llano, sin estudios, que por salir de la miseria en que vivían no dudaron en hacer lo que fuera, hasta incluso matar a sangre fría a sus congéneres. Le recomendaría que la próxima vez que se planteé que usted jamás lo haría, revise el cemento de sus principios.

Hay más aluminosis en esta sociedad de la que parece.

viernes, noviembre 11, 2005

Preparados para tirar de un carro.

Está visto que como en este país los asuntos más básicos están totalmente solucionados, nos podemos dedicar plenamente al debate absolutamente trascendental de si el Estatut es separatista o no, de si Zapatero es antiespañol, o de si el cava catalán es peor que el champán valenciano. El hecho de que en las estadísticas europeas de la mejora de los sistemas educativos España se halle situada a la cola de los 25 estados miembros, es un nimio detalle sin importancia alguna para la sociedad. Según parece hay sectores a los que ya les va bien que seamos uno de los países con más cazurros por metro cuadrado de Europa. Vota y paga, que lo demás no te ha de interesar.

Los resultados son escalofriantes: 1 de cada 5 estudiantes españoles de quince años tiene problemas serios de lectura, mientras que en Finlandia es 1 de cada 20. Incluso en la “atrasada” y pueblerina Irlanda los estudiantes con problemas de lectura son 1 de cada 10. El fracaso escolar en España, con el dudoso honor de estar encabezado por Catalunya, ha aumentado en el periodo del 2000 al 2004 del 28’8% al 31’1%, siendo superados solamente por Portugal (39’4%) y la minúscula Malta (45%). Son unas estadísticas para estar la mar de orgullosos, verdaderamente.

Desgraciadamente, esto no deja de ser más que simples números que no afectan a los que han de afectar. Estos números no quitan el sueño a ninguno de los próceres de la patria que lejos de encaminar sus pasos para que esta sociedad sea una sociedad avanzada, rica y culta, dedican sus esfuerzos -tanto físicos como pecuniarios- a asuntos absurdos y vacíos de contenido, pero, eso sí, llenos de cantos de sirena fácilmente traducibles en votos fáciles y rápidos.

Patrias, nacionalidades, estatutos,... todo ello remueve las conciencias y da votos, el aumento de los gastos de educación para dar una enseñanza de calidad, definitivamente, no. Un 4’4% del PIB en educación, cuando la media europea es de un 5’2% lo demuestran. La Iglesia, por su parte, lejos de esforzarse por que la educación mejore ostensiblemente, se dedica a organizar una gran manifestación para que la religión sea asignatura obligatoria en las escuelas. Aprender a leer no es importante, lo importante es que se enseñe religión en las escuelas. Para mear y no echar gota.

No es de extrañar que los “reality” y los móviles tengan tanta aceptación en este país. Resulta más interesante que la gente se distraiga con insufribles programas de televisión y se movilice para defender el “mancillado honor patriótico” de un mindundi televisivo con ilegibles y caros SMS analfabéticos, que enseñarle a la población a separar el grano de la paja.

Nadie se tira piedras a su tejado, claro.

martes, noviembre 08, 2005

Ayudas a la desigualdad.

Hace ya tiempo que se conocía la existencia de “pelotazos” con los subsidios agrarios que la Unión Europea entrega a los diversos países que los reciben, por lo que no es cosa nueva. Sin embargo, hoy, lo que hemos podido comprobar es cómo el soberano pelotazo, no son los salarios falsos a los pobres temporeros, o las subvenciones a productos que después se destruyen para no bajar precios, no, sino las mismas subvenciones en sí. Intermon-Oxfam ha hecho público un estudio donde se demuestra cómo el 60% de las subvenciones van a parar al 15% de los propietarios, y cómo el 70% de los propietarios que reciben subvenciones se reparten un 17% del total del presupuesto de las ayudas agrarias europeas. Genial.

Si conocemos que entre ese 15% de terratenientes se encuentran gentes tan necesitadas de ayudas para mantener sus explotaciones como el príncipe Alberto de Mónaco, la reina de Inglaterra o nuestro espantajo patrio, la duquesa de Alba, no es de extrañar entonces las auténticas guerras entre países para el mantenimiento de dichas subvenciones. Lejos de ir a quien lo necesita, dichas ayudas no son más que una parte del suculento pastel europeo a repartir entre las familias más influyentes de los distintos países, los cuales marcan su cuota de poder en proporción de lo que son capaces de “chupar” de la “Casa Grande” europea. De auténtica vergüenza.

De mientras, Europa -léase los más influyentes terratenientes- está vetando la entrada de los productos provenientes de países en vías de desarrollo porque pudieran serles un estorbo en la comercialización de los productos de sus “ruinosas” plantaciones. Países que necesitan sacar sus productos para poder salir del subdesarrollo molestan a los ricos hacendados europeos porque obligan a bajar los precios de los productos que comercializan, bajando por tanto los amplios márgenes en que se mueven al monopolizar tanto la producción como la distribución.

Curiosamente, su mejor paraguas son los minifundistas europeos a los cuales, al solo manejar la producción, ven cómo sus márgenes se reducen cada vez más y a los que una apertura de los mercados significaría el cierre total de sus explotaciones y se oponen a él porque les va la vida en ello, haciéndoles el juego a aquellos que justamente les están haciendo la vida imposible por lo “bajini”.

Resulta curiosísimo ver el juego de los poderosos: cuando les interesa, bloqueo total; cuando les interesa, liberalismo económico. Jamás se mueve por las necesidades reales de la población mundial, si no es para explotarla vilmente, intentando sacar el máximo rendimiento económico. Los gobiernos, por su parte, poco hacen para equilibrar la balanza y hacerla más justa, al estar en buena parte controlados por estas mafias de guante blanco, y deberse a su autoridad.

Ahora toca que no pase ni un gramo más de lo estipulado en los convenios. Poco nos acordamos de cuando Argentina nos envió trigo a mansalva cuando nos moríamos de hambre durante la posguerra.

Que asco me produce la interesada amnesia humana.

viernes, noviembre 04, 2005

Moscas, miserias y obuses

París, la ciudad de las luces, está haciendo honor a este apelativo. Su corona de barrios periféricos, donde se acumula toda la pobreza de la inmigración lejos de los elitistas Campos Elíseos, está ardiendo por los cuatro costados. Un par de chavales electrocutados en un transformador, el detonante. Unas desgraciadas manifestaciones del ministro del interior francés, Nicolás Sarkozy, en el que se tildaba de “chusma” a los habitantes del extrarradio parisino, el viento que lejos de calmar los ánimos, no ha hecho más que encender aún más si cabe el fuego de la indignación.

París es una megalópolis de más de diez millones de habitantes en la cual se han juntado gentes provenientes de todo el mundo, muchos de ellos inmigrantes provenientes de las colonias francesas, que tras el fin de la colonización decidieron volver a la metrópolis. Sin embargo, no todos los que vinieron fueron ricos hacendados que al verse despojados de sus posesiones retornaron, sino que hubieron muchísimos que con ánimos de buscar una vida mejor prefirieron venir a Europa para probar suerte, ocupando los barrios baratos periféricos.

La acumulación de gente pobre, la desilusionante falta de salidas, el elevado fracaso escolar, el paro galopante, las diferencias culturales, religiosas, y la nula capacidad de la sociedad francesa autóctona de integrarlos debidamente -cabe recordar que muchos eran franceses de colonias-, ha hecho que la situación estalle de una forma violenta y semiorganizada en estos auténticos guetos modernos, donde los integrismos hayan su caldo de cultivo más óptimo.

Realmente, si aquí algunos se quejan de que en España hay mucho inmigrante, tendrían que ver algunos de los barrios de la periferia parisina. De hecho, este verano pasado, estuvimos unos cuantos días hospedados en casa de un buen amigo nuestro, el cual que tiene una bonita mansión en la periferia, en Cergy-Pontoise, a una hora de tren del centro.

La experiencia más chocante fue el ver que la población de raza blanca éramos una auténtica rareza. Asiáticos, centroafricanos, magrebíes... y contaditos blancos. Hasta tal punto éramos raros, que cuando paseábamos por la villa, nos abordaron varias veces -usualmente magrebíes- solicitándonos alguna calle, pensando que éramos habitantes autóctonos. Tal profusión de razas y personas diferentes por allí era normal para todo el mundo, a pesar de no ser un barrio marginal, y es fácilmente imaginable lo que debe ser en los barrios más deteriorados, algunos de los cuales se atravesaban con el tren.

En conclusión, el gran problema francés en estos momentos es el problema que se está dando, ni más ni menos, en todo el resto del mundo: la pobreza. Una pobreza que produce injusticia, racismo, desarraigo, desilusión y desesperanza, y que son un foco de continuos problemas sociales. Un problema que no puede ser maquillado ni solventado a cañonazos, como propone Sarkozy, eliminando la policía de proximidad, reduciendo los presupuestos a prevención y aumentando la represión, porque las moscas de la miseria humana no desaparecen con balas. Solo desaparecerán eliminando las desigualdades que permiten que mientras unos no tienen para comer, otros se gasten sus infinitos sueldos en inútiles coches de muchos millones de euros.

Esto está ocurriendo al lado nuestro, a unos pocos kilómetros. Esperemos que aquí, por una vez, y sin que sirva de precedente, los políticos se dediquen a lo que se han de dedicar, aprendan de los errores ajenos y pongan la tirita antes de que se produzca el corte.

Aunque mucho me temo que antes de que lo hagan, ya nos habremos desangrado.

jueves, noviembre 03, 2005

El prohibido derecho a debatir

Ayer tuve la valentía de ver en directo unas cuantas horitas del debate sobre el Estatut. Un poco del principio y por la noche hasta las votaciones. Y la verdad que resultó bastante ameno. Ameno para saber del palo que va cada uno, menos los de Coalición Canaria, que yo todavía no me explico que dijeron.

El papel más patético fue, sin lugar a dudas, el del PP. Su obcecamiento tal en sus posiciones demostró una vez más que su único juego es ir a reventar el gobierno de Sosomán. Lo demás le importa mil pares de pepinos. Ellos, simplemente se oponen. A lo que sea, pero se oponen. Tanto da que el debate vaya por unos derroteros y ellos salgan por los cerros de Úbeda. Para ellos, su demonio particular y único es ZP y hay que cazarlo. La excusa ahora es el Estatut, mañana será lo que sea.

Se han quedado solos. Solos en zafiedad, en mala educación, en acritud, en un estilo de debatir barriobajero y vacío absolutamente de contenido, y, porqué no decirlo, en resentimiento electoral. La cúpula que todos conocemos se niega a cualquier cambio, negando a los demás el más democrático de los derechos, el debate. Gritar, patalear e insultar se convierten en argumentos de total validez para imponer sus ideas. Si tenían algún atisbo de razón, con sus maneras groseras lo han perdido totalmente.

Han enarbolado unas banderas que se han tomado como suyas, con un estilo prepotente y mafioso en el que o piensas como ellos o estas contra ellos. Esa es la sombra del "bigotes" que de tan alargada ha convertido un partido de derecha moderada (centro -derecha, según él) en un partido reaccionario, tradicionalista y clerical al cual solo una delgada linea roja separa de ser un partido de extrema derecha. Se han comido totalmente el centro español. Mal asunto para España.

De Catalunya hablaron todos menos ellos, ya que como no les interesaba, hicieron caso omiso hasta de los tres ponentes. Rajoy solo dijo que él defendía a todos los catalanes... que pensaban como él, claro, porque si el 90% del Parlament está a favor del nuevo estatuto y las encuestas dicen que un 71% de la Ciudadanía también lo está
ya me explicará quienes eran "todos los catalanes". Bueno, tambien se le puede perdonar, porque el bueno de Rajoy, simplemente es la "voz de su amo". Me consta que es un cachondo y si no tuviera quienes tiene detrás, su talante sería muy diferente, pero... el "conducator" y su curia tienen mucho peso. Demasiado.

Al final, como era previsto, el Estatut pasó el primer cedazo. Ahora toca pasar el turmix del debate Constitucional y ya veremos por donde van las cosas.

Ah! y lástima que sea catalán, porque me declaro Labordetista convencido.

Yo, ayer, tambien les hubiera dicho... "Hala! A la mierda!"

miércoles, noviembre 02, 2005

Hoy, cuento: El atasco.

¿Alguien sabe decirme si ha tenido algo la Leti? Es que con eso de que se me haya escacharrado el PC, he quedado desinformado. Y como ningún medio ha dicho nada, pues...

En fin... por si acaso, les regalo a los papás este cuentecillo.


EL ATASCO

Es la última vez que se me ocurre hacer un pastel a base de manzana y plátano y casi comérmelo todo. Porque con aquello de que es época de algarrobas, y me pirran, me encuentro pues..., ¿Cómo decirlo?... en fin... ¡Que llevo 8 días sin ir al lavabo!. Me siento como el muñeco de “Michelín”, inflado a no poder más, y tengo que tener cuidado con los picos de las mesas; si pincho, darán la alerta química. Alguno se va a pensar que ha explotado la petroquímica.

Exageraciones a parte, la cosa iba en serio, y decidí poner una solución al problema aprovechando que era fiesta.

-Hoy, te sientas, y no sales hasta que te hayas aliviado mínimamente. –me dije-

Dicho y hecho. Me puse cómodo, me cogí mi lectura preferida y me encerré en mi pequeño lavabo. De hoy no iba a pasar. Sabía que después sufriría en silencio, pero la faena ya estaría acabada.

Transcurridas unas dos horas, y notando cierto movimiento intestinal que me dio cierta esperanza, hice un fuerte esfuerzo con el fin de expulsar aquello de mi cuerpo. Cerré los ojos y apreté... ¡Mmmmm!

Una voz, al lado mío, me distrajo...

-¡Venga, chico! ¡Un poco más, que tú puedes!

Me quedé estupefacto al ver delante de mí un clon mío, que me animaba a seguir con el esfuerzo. No había obtenido resultado satisfactorio del apretón, pero por algo que no llego a comprender, tenía una copia de mí mismo en plan “cheer-leader” delante de mis narices. Yo tenía la predeterminación de que hoy acababa la faena, y la acababa, independientemente que fuera yo solo o... yo acompañado de mí mismo. Total, quien me miraba me era conocido.

Otro movimiento intestinal, me hizo creer que la cosa tenía posibilidades y retomé el esfuerzo con la ayuda incondicional de mi otro yo, que me animaba apasionadamente. Al volver a abrir los ojos me encontré con dos clones míos añadidos al que ya había, todos ellos muy exaltados y animándome a conseguirlo. No había salido nada de positivo de aquellos abdominales forzados, pero el pequeño cuarto de baño de cuatro metros cuadrados, empezaba a quedarse pequeño con tanto “yo” empujándome hacia el éxito.

Otro retortijón. Cerré los ojos e hice fuerza durante bastante rato. Parecía la definitiva. Yo cada vez escuchaba mas gente dentro de aquel lavabo y una algarabía de apoyo cada vez mayor. A cada esfuerzo, el gentío de “yo mismos” alrededor de mi inesperado trono, se multiplicaba. Cuando abrí los ojos aquello era una mezcla entre el cuarto de los hermanos Marx y una final continental de fútbol. Banderas, trompetas, pancartas, bufandas... trasmitiéndome fuerza para que obtuviera mi gran trofeo o como quieran ustedes llamarlo.

Realmente, no podía defraudarlos. No conseguirlo sería fallarme a mí mismo... nunca mejor dicho.
Pasado un rato en que las decenas de “yo mismos” que se encontraban apiñados alrededor mío, se lo estaban pasando en grande haciendo “la ola”, e incluso coreando eslóganes del tipo “¡Este lavabo, lo vamos a cag...!” y “Mucha m..., mucha m... ¡Eh!¡Eh!” (ruego excusen la escatología de mis clones), sentí unas fuertes convulsiones en mi interior que hacían presagiar que mi objetivo sería alcanzado en breves momentos.

Y así fue. Hice un último y tenaz esfuerzo y tras un momento de gran dolor, un cósmico sentimiento de alivio y felicidad inundó todo mi cuerpo, acompañado por el paroxismo del casi centenar de “yoes” que se abrazaban, gritaban, saltaban e incluso lloraban en aquella diminuta lata de sardinas en que se había convertido mi excusado. Aquello era la locura.

Una vez recuperado del esfuerzo, y tras adecentar mi “dos de oros”, me levanté de mi dura butaca entre los vítores de mis eufóricas réplicas. Procedí a estirar de la cadena y un gran estruendo de agua se llevó al causante de mis padecimientos. Cuando se calmó el fuerte ruido, un silencio radical invadió el ambiente y descubrí que me había quedado de nuevo solo en la inmensidad de los cuatro metros cuadrados de mi baño.

¿Cómo salieron? ¿De donde salieron? La verdad que ni lo sé ni me importa. Solo sé que estaban allí y me dieron su apoyo en un momento en que los necesitaba. Otro gallo nos cantaría a todos si tuviésemos siempre a alguien como ellos que nos apoye incondicionalmente en los momentos duros.

¡Huy! ¡Los pantalones! Ustedes perdonen.